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Pregunta

¿Qué es el Pacto Palestino?

Respuesta


El llamado Pacto Palestino se registra en Deuteronomio 29:1-29 y Deuteronomio 30:1-10 y se hizo entre Dios e Israel justo antes de que Moisés muriera y Israel entrara en la Tierra Prometida. La Biblia nunca usa el término "Pacto Palestino", y ciertamente Moisés nunca habría llamado a la tierra "Palestina", pero el término se ha vuelto de uso común. Este pacto también se llama Pacto de la Tierra porque muchas de las promesas se refieren a la posesión de la tierra por parte de Israel. Dios hizo este pacto con Israel después del Pacto Mosaico y después de que Israel había vagado en el desierto durante cuarenta años. Dios hizo este pacto con Israel mientras estaban en Moab esperando entrar en la Tierra Prometida, y el pacto serviría a esta nueva generación de israelitas como un recordatorio de su especial relación de pacto con Dios.

El Pacto Palestino tiene muchas similitudes con el Pacto Mosaico hecho en el Monte Sinaí pero es un pacto separado y distinto como se ve claramente en Deuteronomio 29:1. "Estas son las palabras del pacto que el SEÑOR mandó a Moisés que hiciera con los israelitas en la tierra de Moab, además del pacto que Él había hecho con ellos en Horeb" (NBLA). Antes de hacer este pacto con Israel, Dios les recordó que si obedecían la Ley Mosaica, Él bendeciría a la nación abundantemente y les advirtió que la desobediencia a la Ley resultaría en que Él maldijera a la nación (Deuteronomio 28:1-68).

Además de las promesas de que Dios los bendeciría si obedecían Sus mandamientos y los maldeciría si desobedecían, el Pacto Palestino también contiene algunas promesas especiales para Israel que muchos creen que no se cumplirán completamente hasta el reino milenial de Cristo. Primero, Dios prometió reunir a los israelitas dispersos por todo el mundo y traerlos de vuelta a la tierra que había prometido a sus antepasados (Deuteronomio 30:3-5). Segundo, Dios prometió regenerar a los israelitas de ese tiempo y a sus descendientes circuncidando sus corazones para que lo amaran totalmente (Deuteronomio 30:6). Tercero, Dios prometió juzgar a los enemigos de Israel (Deuteronomio 30:7), y cuarto, prometió que los israelitas obedecerían a Dios y que Dios los prosperaría en su obediencia (Deuteronomio 30:8-9). Aunque algunos podrían ver estas promesas cumplidas cuando Israel retornó del cautiverio en Babilonia en tiempos de Esdras y Nehemías, pareciera que algunos aspectos de esto aún no se han realizado por completo.

Por ejemplo, la prometida restauración de Israel a la tierra no ocurriría hasta que todas las bendiciones y maldiciones prometidas a ellos se cumplieran (Deuteronomio 30:1), y sabemos que Israel como nación rechazó a Jesucristo como su Mesías y fue una vez más maldita y cortada de la tierra cuando los romanos conquistaron Jerusalén en el año 70 d.C. Segundo, vemos que una de las promesas de este pacto era que Dios circuncidaría sus corazones (Deuteronomio 30:6) para que ellos y sus descendientes le obedecieran (Deuteronomio 30:8). Estas mismas promesas se repiten en Jeremías 32:36-44 y Ezequiel 36:22-38 y son parte de las bendiciones y promesas del Nuevo Pacto. Además, parece que la restauración final o definitiva de Israel a la tierra y a una relación eterna con Dios es lo que Pablo anticipa en Romanos 11:25-26 cuando dice que "ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo".

El Pacto Palestino también sirve para reforzar las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob de que Dios establecería a Israel como Su pueblo escogido (Deuteronomio 29:13). Aunque Dios les presentó a Israel la promesa de Sus bendiciones por la obediencia y Sus maldiciones por la desobediencia, Él sabía muy bien que se apartarían de Él y de Su pacto y se volverían a los ídolos. Por eso también prometió que algún día los restauraría en la tierra y tendría compasión de ellos (Deuteronomio 30:1-3). Por lo tanto, el resultado final de este pacto no depende de Israel y su obediencia, sino que depende de Dios y Su fidelidad. El Pacto Palestino se centra en lo que Dios va a hacer más que en lo que Israel debe hacer. Mientras que la prosperidad de Israel está estrechamente ligada a su obediencia a los mandatos de Dios, y todavía serán castigados por su desobediencia a Dios, llegará el día en que Dios los devolverá a la tierra (la totalidad de la tierra como se esboza en Génesis 15:18-21), y la poseerán, y Dios los bendecirá para siempre.

En ese momento Dios circuncidará sus corazones para que le obedezcan (Deuteronomio 30:6). Este pacto vuelve a reafirmar el Pacto Abrahámico en el sentido de que algún día la descendencia de Abraham poseerá la Tierra Prometida para siempre. A diferencia del Pacto Mosaico cuyas promesas son condicionales a la obediencia de Israel a la Ley, el cumplimiento final de las promesas del Pacto Palestino no depende de la obediencia de Israel. En cambio, el Pacto Palestino es un pacto incondicional, eterno (Ezequiel 16:60) porque es parte del Pacto Abrahámico y una amplificación de él.

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