Pregunta
¿Qué significa que tu hermano peque contra ti (Mateo 18:15)?
Respuesta
En Mateo 18, Jesús enseña a Sus discípulos cómo manejar los conflictos y las ofensas dentro de la comunidad de creyentes. Jesús se enfoca en la humildad y el perdón, diciendo: "Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos" (Mateo 18:15-17).
Antes de estos versículos, Jesús habla de la humildad en el contexto de volverse como niños pequeños (Mateo 18:1-5) y de la gravedad de hacer tropezar a un creyente en el pecado (Mateo 18:6-9). También relata la parábola de la oveja perdida (Mateo 18:10-14), que enfatiza el deseo inquebrantable de Dios de buscar y restaurar a aquellos que se han alejado de Él. Inmediatamente después de Mateo 18:15, Jesús instruye a Sus discípulos sobre los pasos para la reconciliación.
La lección fundamental de estas enseñanzas combinadas es la siguiente: cuando un creyente ofende a otro creyente, debe buscar la restauración y la reconciliación sin importar el costo. Así de importante es este tema para Dios. Las instrucciones del Señor no se refieren a castigar a los ofendidos, sino a un proceso para restaurar las relaciones rotas y mantener la salud espiritual de la iglesia.
Este proceso, que se describe en Mateo 18:15-20, se aplica a menudo a la disciplina eclesiástica, y con razón. Sin embargo, el alcance de la instrucción va más allá de los casos extremos de pecado que afectan a toda la iglesia. Jesús dijo: "Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas".
Entonces, ¿quién es "tu hermano"?
Jesús eligió un término amplio e inclusivo (adelphos en griego), que puede significar "vecino", pero que se aplicaba principalmente a un miembro de la misma comunidad religiosa, como un compañero israelita o un compañero cristiano. En la cultura de la época de Jesús, "tu hermano" se entendía instantáneamente como la relación cercana entre Sus seguidores, aquellos unidos por una fe y un compromiso compartidos. La audiencia del Señor también comprendió que "tu hermano" no se refería a un hermano biológico, sino a un compañero miembro de la iglesia, un hermano o hermana en Cristo. Una traducción moderna aclara esta idea, señalando: "Si un creyente peca contra ti, háblale en privado y hazle ver su falta" (Mateo 18:15, NTV).
Cristo instruye a los miembros de la iglesia a abordar los conflictos en privado y con amor antes de involucrar a otros. Al decir "tu hermano", Jesús pone el énfasis de Su enseñanza en las relaciones interpersonales dentro de la comunidad cristiana. El Señor sabe que pueden surgir conflictos y ofensas incluso entre aquellos que comparten profundos lazos emocionales. Él quiere que Sus discípulos aprecien que estas relaciones son valiosas y que vale la pena repararlas. No deben abandonarse simplemente porque surgen dificultades.
"Pecar contra" alguien es cometer un acto que viola la norma de Dios sobre lo que está bien y lo que está mal, con un impacto directo en otra persona. La palabra "pecado" aquí (hamartēsē en griego) significa "errar el blanco" o actuar de manera contraria a la voluntad de Dios. Se refiere específicamente a una ofensa personal, algo que un miembro de la comunidad de fe hace que hiere, perjudica u ofende a otro.
El pecado puede ser mentir, engañar, traicionar, calumniar, robar o cualquier acción que cause daño y rompa la comunión. Jesús no se refiere a molestias menores o preferencias personales, sino a ofensas reales que rompen la confianza o causan daño espiritual, emocional o relacional.
Jesús instruye a la parte ofendida a tomar la iniciativa para restaurar la relación: "Si un creyente peca contra ti, háblale en privado y hazle ver su falta. Si te escucha y confiesa el pecado, has recuperado a esa persona" (Mateo 18:15, NTV).
Si tu hermano peca contra ti, Dios te invita a ejercer un amor activo y valiente dentro de la comunidad de fe. Él llama a los discípulos humildes a dar el primer paso hacia la sanidad y la restauración. Las instrucciones de Jesús excluyen esperar pasivamente, guardar resentimiento o difundir la ofensa a través de chismes. Las ofensas personales deben tratarse directamente, con compasión y, en un primer momento, de forma individual. Este mandamiento protege la dignidad de la persona que ha pecado y le da la oportunidad de responder sin vergüenza pública ni bochorno. El propósito no es ganar una discusión o buscar venganza, sino reconciliar y restaurar lo que se ha roto por el pecado.
Tanto en la antigüedad como en la actualidad, tratar con una hermana o un hermano que peca contra ti es un reto difícil. Sigamos la guía del Señor y vivamos el amor radical y reconciliador que está en el corazón de la misión y el mensaje de Cristo (ver Juan 15:13; Romanos 12:10; 15:1-3; 1 Corintios 10:24; Gálatas 5:13; Filipenses 2:3-4).
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¿Qué significa que tu hermano peque contra ti (Mateo 18:15)?
