Pregunta
¿Qué significa que es inevitable que vengan piedras de tropiezo (Mateo 18:7)?
Respuesta
Jesucristo enseñó que los cristianos no pueden evitar encontrarse con obstáculos en un mundo caído. Sin embargo, también pronunció juicio contra aquellos que causan tales tropiezos. Jesús dijo: "¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!" (Mateo 18:7). Al decir: "Es necesario que vengan las ofensas", Jesús reconoció que Dios permite que aparezcan tentaciones y obstáculos en la vida de Sus seguidores. Sin embargo, en Su soberanía, Dios utiliza tales ofensas para sacar a la luz el pecado y distinguir la fe genuina de la falsa devoción.
La advertencia de Jesús en Mateo 18:7 continúa Su enseñanza del versículo anterior, donde predijo el juicio sobre cualquiera que lleve a Sus seguidores al pecado. En una descripción inquietante, Jesús dijo: "mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar" que hacer tropezar a uno de Sus "pequeños" (Mateo 18:6). Con esta imagen, Jesús dejó claro que hacer que otros pequen es un asunto grave. Aunque las piedras de tropiezo son inevitables en un mundo caído, Dios pedirá cuentas a quienes pongan tentaciones en el camino de Sus hijos.
La palabra "inevitable" en Mateo 18:7 indica la certeza de las ofensas. No faltan los incrédulos que se complacen en hacer que otras personas compartan su pecado (ver Proverbios 7:1–27). Por eso el libro de Proverbios está lleno de advertencias para resistir la tentación de pecar: "Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no consientas" (Proverbios 1:10). Con quién decidimos relacionarnos es una decisión importante. "Las malas compañías corrompen las buenas costumbres" (1 Corintios 15:33), y "el compañero de los necios sufrirá daño" (Proverbios 13:20b).
En toda la Biblia, Dios ha permitido las tentaciones para revelar lo que es auténtico y lo que es falso. Por ejemplo, permitió que la serpiente pusiera a prueba a Adán y Eva en el jardín (Génesis 3:1–6). Permitió que José fuera tentado por la mujer de Potifar (Génesis 39). Y permitió que el diablo tentara a Jesús en el desierto (Mateo 4:1–11). La forma en que un cristiano resiste la tentación es como el fuego que refina el oro. Como escribió Pedro: "Para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo" (1 Pedro 1:7). Cuando el fuego refina el oro, el calor saca a la superficie las impurezas, dejando solo lo que es puro. De la misma manera, cuando llegan las ofensas, pueden poner al descubierto lo que es verdadero y lo que es falso, revelando la fe genuina.
Tras advertir que llevar a otros al pecado es una ofensa grave (Mateo 18:6–7), Jesús ofreció una ilustración gráfica de las consecuencias eternas del pecado: "Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtalo y tíralo. Es mejor que entres en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno" (Mateo 18:8). Con esta advertencia, Jesús llamó a Sus seguidores a resistirse a todo lo que los lleve al pecado; ningún pecado merece el juicio eterno.
En conclusión, la advertencia de Jesús en Mateo 18:7 recuerda a los creyentes que, según el plan soberano de Dios, las tentaciones son inevitables en un mundo caído. La buena noticia es que Dios capacita a Su pueblo para resistir y rechazar tales obstáculos. "Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla" (1 Corintios 10:13). Y Él pedirá cuentas a quienes causan la tentación, asegurándose de que, al final, la verdad triunfe sobre todas las mentiras.
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¿Qué significa que es inevitable que vengan piedras de tropiezo (Mateo 18:7)?
