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Pregunta

¿Qué es "El Secreto"? ¿Qué es la ley de la atracción?

Respuesta


"El Secreto", también conocido como la "ley de la atracción", es la idea de que, debido a nuestra conexión con una "fuerza energética universal", nuestros pensamientos y sentimientos tienen la capacidad de manipular esta fuerza energética a nuestro gusto. De acuerdo con "El Secreto", nuestros pensamientos y sentimientos atraen una energía correspondiente hacia nosotros. Si nuestros pensamientos son negativos, atraemos cosas negativas. Si nuestros sentimientos son positivos, atraemos cosas positivas. El mensaje esencial de "El Secreto" es que todos tenemos el poder de determinar nuestro propio destino. Asegura que todos podemos crear nuestra propia realidad, que mediante la aplicación plena y constante de la "ley de la atracción", podemos ser quienes queremos ser y tener todo lo que queremos tener.

¿Hay algo de verdad en "El Secreto"? ¿Tiene alguna validez la ley de la atracción? Como la mayoría de las ideas populares, "El Secreto" tiene una pizca de verdad que se extiende a extremos anti bíblicos e ilógicos. Por ejemplo, una tesis de la ley de la atracción es que nuestra salud física está determinada por nuestros pensamientos y sentimientos. Se ha demostrado médicamente que el estrés y la preocupación son perjudiciales para el cuerpo, mientras que la alegría y la paz ayudan al proceso de la sanidad. La Biblia afirma que "El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos" (Proverbios 17:22). "La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena nueva conforta los huesos" (Proverbios 15:30). Cuando David luchaba contra la culpa que le producían las malas acciones que no había confesado, declaró: "Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día" (Salmo 32:3). Nuestros pensamientos y sentimientos tienen un impacto en nuestro bienestar físico. Sin embargo, esto se debe a la forma en que Dios diseñó nuestros cuerpos, no a nuestra conexión con una fuerza energética universal y a que nuestra negatividad o positividad atraiga síntomas físicos negativos o positivos.

Un segundo error en la "ley de la atracción" es su énfasis en el dinero y la riqueza. La Biblia tiene mucho que decir con respecto a la riqueza y el manejo del dinero y los recursos. Proverbios 13:11 afirma: "Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta". De igual modo, Proverbios 17:16 proclama: "¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, no teniendo entendimiento?" Nuestro éxito financiero está determinado por nuestras decisiones, nuestro trabajo duro y nuestra sabia administración de lo que tenemos. Por más positivos que sean nuestros pensamientos y por más enfocada que esté nuestra mente en la riqueza, si tenemos grandes deudas, las cuentas seguirán llegando (Proverbios 22:7). El único impacto que el secreto del "pensamiento positivo" puede tener en nuestra situación financiera es motivarnos a trabajar más duro y a gastar más sabiamente. El Secreto -y su enfoque en lograr la riqueza- va directamente en contra de las enseñanzas de la Biblia. Salomón, el hombre más sabio y rico de la Biblia, dijo: "El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad" (Eclesiastés 5:10). Jesús, quien lo poseía todo, nos advirtió: "Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Lucas 12:15). 1 Timoteo 6:10 no podría decirlo más claramente: "Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores".

Dicho esto, el principal error de "El Secreto" / la ley de la atracción es su visión de Dios, o la falta de ella. En la ley de la atracción, Dios, si es que existe, no es más que una fuerza energética universal que manipulamos mediante nuestros pensamientos y sentimientos. La ley de la atracción asume una visión panteísta (Dios es todo) de Dios. El Secreto niega las ideas de un Dios personal (con pensamientos, sentimientos y emociones) y un Dios soberano (omnipotente y omnisciente, perfectamente en control de todo). El mensaje central de "El Secreto" es que tenemos el control de nuestro propio destino. Dios sabe que la verdad es muy diferente: "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas" (Salmo 139:16). Nabucodonosor, el rey más grande de la antigua Babilonia y un candidato principal para alguien que conocería "El Secreto", declaró: "Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?". (Daniel 4:34-35).

Para los defensores de la ley de la atracción, todos somos "encarnaciones de Dios". Todos somos nuestros propios dioses, capaces de crear nuestra propia realidad, capaces de controlar nuestro propio destino. Esta mentira no es un secreto, y no es nada nuevo. La principal tentación de Satanás ha sido siempre la de obtener conocimiento y así llegar a ser como Dios: "sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios" (Génesis 3:5). La propia caída de Satanás de la gloria fue este mismo error: "Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo'" (Isaías 14:13-14). El mensaje de "El Secreto" es el mismo que Satanás utilizó para tentar a Adán y Eva a pecar: "No necesitas a Dios, puedes ser Dios". Y al igual que Satanás fracasará en su intento de ser Dios (Isaías 14:15; Apocalipsis 20:10), también fracasarán todos aquellos que pretendan ser su propio dios: "Sois 'dioses'... Pero como hombres moriréis" (Salmo 82:6-7).

El verdadero "secreto" es que Dios tiene el control. Dios tiene un plan soberano y perfecto para nosotros. La clave es estar en sintonía con Dios, y así entender Su corazón y conocer Su voluntad. En vez de buscar la riqueza, la fama, el poder y el placer (en los que no hay absolutamente nada, sino un vacío), debemos buscar una relación con Dios, permitiéndole que coloque Sus deseos perfectos en nuestro corazón y nuestra mente, conformando nuestros sentimientos a los suyos, y otorgándonos entonces el deseo de Su corazón y el nuestro. "Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía" (Salmo 37:4-6).

Si tienes el deseo de descubrir el verdadero secreto de una vida alegre y plena, lee nuestro artículo sobre "¿Cuál es el camino de la salvación?"

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