Pregunta
¿Qué es un lavatorio en la Biblia?
Respuesta
Un lavatorio era un recipiente destinado a contener agua o a cocinar (1 Samuel 2:14). En el tabernáculo, y más tarde en el templo, se utilizaba un lavatorio para contener el agua necesaria para las purificaciones ceremoniales de los sacerdotes. El lavatorio del tabernáculo era de bronce y fue moldeado conforme a las especificaciones dadas por Dios. En Éxodo 30:17–21, el Señor instruyó: "Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio. La colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella. Con ella se lavarán las manos y los pies Aarón y sus hijos. Al entrar en la tienda de reunión, se lavarán con agua para que no mueran. También, cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al Señor, se lavarán las manos y los pies para que no mueran. Será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones".
El primer lavatorio se fabricó con los espejos de metal que las mujeres israelitas habían traído de Egipto (Éxodo 38:8). Dios ordenó a Moisés que colocara el lavatorio entre el altar y la entrada del tabernáculo. Los sacerdotes debían lavarse las manos y los pies con el agua del lavatorio antes de acercarse al Lugar Santo, simbolizando la necesidad de purificación para presentarse ante un Dios santo.
Cuando Salomón construyó el primer templo, incluyó diez lavatorios: cinco en el lado norte del atrio y cinco en el lado sur. Todos se utilizaban para enjuagar los utensilios empleados en los sacrificios (2 Crónicas 4:6). Pero para el baño ceremonial de los sacerdotes, Salomón hizo una gran pila de bronce adornada conocida como "el Mar" (2 Crónicas 4:1–5). Curiosamente, en el segundo templo, construido por Zorobabel en el 516 a. C., no se menciona ningún lavatorio.
Todo lo que había en el tabernáculo y en el templo simbolizaba la relación de Dios con el hombre. El lavatorio representaba nuestra necesidad de limpieza antes de acercarnos a un Dios puro y santo. Dios envió a Su Hijo al mundo "para destruir el pecado por el sacrificio de Sí mismo" (Hebreos 9:26), y declaró que la fe en Cristo nos purifica (Tito 3:5). Para mantenernos espiritualmente limpios, Dios utiliza Su Palabra para lavarnos (Efesios 5:26; 1 Juan 1:7). Ya no necesitamos templos ni lavatorios para acercarnos a Dios. Nuestros cuerpos se convierten en Su templo cuando nos arrepentimos y nos sometemos al señorío de Jesús (Hechos 2:38; 1 Corintios 6:19). Más que el agua de cualquier lavatorio, es la sangre de Cristo la que nos purifica y nos hace aptos para entrar en la presencia del Señor.
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¿Qué es un lavatorio en la Biblia?
