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Pregunta

¿Es compatible la crianza cariñosa con la Biblia?

Respuesta


La crianza cariñosa, también llamada crianza positiva o crianza respetuosa, es una forma empática de crianza que enfatiza la comunicación y la orientación en lugar de la disciplina. Su objetivo es garantizar un desarrollo emocional sólido en el niño a medida que crece y se convierte en adulto. En lugar de recurrir a las formas tradicionales de recompensa y castigo, la crianza cariñosa ofrece opciones, explicaciones y un oído atento. La crianza cariñosa utiliza expectativas claras, límites establecidos, resolución de problemas y regulación emocional para moldear el comportamiento del niño.

La crianza cariñosa busca educar a los niños sin avergonzarlos, culparlos ni castigarlos. Es un esfuerzo colaborativo entre los padres y los hijos que se basa en gran medida en una comunicación tranquila y honesta. Los padres buscan comprender los sentimientos que motivan al niño y los factores estresantes que conducen a un comportamiento indeseado. Los padres se convierten entonces en guías, en entrenadores que ayudan al niño a descubrir el mejor curso de acción para sí mismo. Los cuatro aspectos principales de la crianza cariñosa son la empatía, el respeto, la comprensión y los límites.

Los defensores del enfoque de la crianza cariñosa afirman que es esencial creer que todos los seres humanos son básicamente buenos. La Dra. Becky Kennedy escribe: "Cuando confías en la bondad de tu hijo, crees en su capacidad para comportarse 'bien' y hacer lo correcto" (Good Inside, Harper Wave, 2022, p. 4). El problema es que los deseos imperfectos, los sentimientos equivocados y el pecado están en nosotros desde que nacemos. La Biblia niega la bondad innata de la humanidad: "¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros?" (Santiago 4:1). "No hay justo, ni aun uno" (Romanos 3:10; cf. Lucas 18:19). A un niño nunca hay que enseñarle a mentir, a morder a otro niño o a hacer una rabieta en el suelo del supermercado. Los niños conocen de forma innata el egoísmo. Nacen luchando por lo que quieren de forma equivocada.

Otro aspecto común de la crianza cariñosa que entra en conflicto con la verdad bíblica es su negación de que las consecuencias negativas pueden ser buenas y saludables. Las Escrituras relatan muchos ejemplos de Dios respondiendo a las malas acciones de Su pueblo con consecuencias negativas. Moisés, David, Salomón y muchos otros experimentaron consecuencias negativas apropiadas por parte del Dios que cuida de sus almas. Dios estableció las autoridades humanas para castigar "al que practica lo malo" (Romanos 13:4) con Su bendición. Dios estableció la estructura de autoridad dentro del hogar, con el padre asumiendo la responsabilidad de criarlos "con la disciplina e instrucción que proviene del Señor" (Efesios 6:4, NTV). El principio universal de que "todo lo que el hombre siembre, eso también segará" (Gálatas 6:7) sigue vigente.

Parte de adorar a Dios es saber que Él es nuestro Padre. Y "el Señor al que ama, disciplina" (Hebreos 12:6). Lamentablemente, la palabra disciplina es un detonante para muchas personas hoy en día, pero consideremos su derivado: discípulo. Un discípulo es un "aprendiz". La crianza cariñosa menosprecia la idea de que la disciplina tiene como objetivo enseñar y formar. La crianza cariñosa pasa por alto el valor del dolor. "Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia" (Hebreos 12:11).

La Palabra de Dios dice que es una espada de doble filo: duele y cura; puede traer salvación o juicio. La Palabra es útil para "enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16-17). Las Escrituras nos disciplinan como un cirujano utiliza un bisturí. Si un cáncer agresivo amenaza con extenderse desde el brazo de alguien al resto de su cuerpo, el cirujano puede (con amor) amputarle el brazo para salvarle la vida. El remedio, aunque duele, cura. Cuando un niño peca, lo que se necesita es una "instrucción en justicia" suave, incluso si ello implica algún tipo de pérdida o dolor. La forma más amorosa de lidiar con el pecado intrusivo puede ser a veces una reprimenda dolorosa.

No existe un estilo de crianza que sirva para todos. La crianza cariñosa tiene algunas ideas maravillosas que podrían beneficiar a cualquier padre en la tarea que Dios le ha encomendado de criar a un niño. Ser consciente de la constitución emocional de un niño, adaptarse a las diferentes etapas de desarrollo, controlar sus reacciones y buscar la comunicación son acciones buenas y sabias. Pero negar el pecado o la naturaleza pecaminosa es contraproducente, y no se debe proteger a los niños de (la mayoría de) las consecuencias negativas de sus acciones. Al comprender y respetar la autoridad, un niño crece en sabiduría. Al aprender a prestar atención a un "no" firme pero amoroso, los niños están mejor preparados para un futuro en el que tendrán que valerse por sí mismos.

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