Pregunta
¿Debería un cristiano leer o ver ciencia ficción?
Respuesta
La ciencia ficción, también conocida como "sci-fi" o "SF", es un género popular de libros y películas que presenta historias visionarias ambientadas en el futuro y que imaginan los cambios que se producirán en la tecnología, la sociedad o el medio ambiente. Una buena obra de ciencia ficción se caracteriza por tramas cautivadoras, personajes sólidos y escenarios y premisas imaginativos. Los escritores de ciencia ficción crean sus historias con el objetivo de entretener, pero también incorporan comentarios sociales o exploraciones de la condición humana. En muchas ocasiones, las historias de ciencia ficción sirven como alegorías del mundo real. Las novelas y películas de ciencia ficción difieren ampliamente en cuanto a temática, estilo, dicción y tono. Lo mismo ocurre con los libros de cualquier género, y por eso es imposible ofrecer una aprobación o desaprobación generalizada.
Parte de la ciencia ficción es utópica, imaginando un mundo de mejoras y avances; otra parte es distópica, presentando una visión sombría y desesperanzada del futuro. A veces, las líneas se difuminan, y lo que parece ser una utopía acaba revelándose como una distopía. Tanto la ciencia ficción utópica como la distópica tienen sus inconvenientes, y el contenido es clave. Las historias distópicas como Blade Runner y La naranja mecánica tienden a ser violentas, con mucho lenguaje soez y sexo, y un tono general sombrío. Las historias utópicas, naturalmente, ensalzan las virtudes del humanismo secular: con suficiente tecnología y conocimiento, podemos salvarnos a nosotros mismos. El universo de Star Trek se basa en esa premisa.
El entretenimiento es siempre más que eso. El arte no se crea en el vacío; la cosmovisión del artista siempre está presente. El arte y el entretenimiento son vehículos de comunicación, y toda comunicación implica verdad o falsedad, o una mezcla de ambas. Incluso si un autor de ciencia ficción concibe su ficción como puro entretenimiento, todas las historias contienen inevitablemente un elemento de enseñanza. Y la enseñanza es una tarea espiritualmente seria (Santiago 3:1), sin importar cuál sea el medio.
Al igual que con la mayoría de las áreas "grises" de la vida, debemos pedirle sabiduría a Dios (Santiago 1:5) y seguir nuestra conciencia (Romanos 14:23). Para algunos, Star Wars va demasiado lejos en su enseñanza de la Fuerza, un poder omnipresente utilizado tanto por héroes como por villanos. El Episodio I: La amenaza fantasma intentó dar a la Fuerza una base biológica, pero ese tema nunca se desarrolló; el hecho es que el jedismo/sithismo es una especie de religión, con un nacimiento virginal reivindicado por un lord Sith. Si a eso le sumamos frases como "Solo un Sith se basa en absolutos" (del Episodio III: La venganza de los Sith), hay mucho que puede hacer reflexionar a un cristiano.
Al mismo tiempo, la saga de Star Wars ofrece tramas que incluyen el sacrificio personal, el valor, la redención y el triunfo del bien sobre el mal. Varios personajes se enfrentan a la elección entre el bien y el mal, y las decisiones que toman tienen profundas ramificaciones para ellos mismos, para los demás y para toda la galaxia.
El consumidor cristiano de ciencia ficción debe filtrar cuidadosamente lo que lee y ve a través de una lente bíblica. Comprender que George Lucas es budista, que Isaac Asimov era ateo y que Robert Heinlein era un "librepensador" agnóstico ayuda a descartar algunas de las ideas presentes en sus películas y libros.
Al leer ciencia ficción, es recomendable elegir historias que no promuevan (ni den por sentada) una cosmovisión no cristiana. Algunas ideas de ciencia ficción son simplemente ficticias. Otras no solo son ficticias, sino contrarias a la verdad que se presenta en las Escrituras. Colosenses 3:1–2 nos recuerda que debemos fijar nuestra mente en las cosas de arriba. Filipenses 4:8 explica cuáles son esas cosas: lo verdadero, lo honorable, lo justo, lo puro y lo amable.
Si una novela o película de ciencia ficción en particular contiene material que no es honorable, puro, amable o admirable, entonces no debemos detenernos en ello. Algunas personas pueden leer o ver cosas y olvidarlas inmediatamente después. La mayoría de las personas, sin embargo, se ven afectadas, algunas profundamente, por las cosas que incorporan a su mente. Si los elementos de una historia de ciencia ficción no contienen las cosas enumeradas en Filipenses 4:8, entonces debemos buscar otra cosa en la que pensar.
Hay muchas historias de ciencia ficción buenas y sanas disponibles. La Trilogía Espacial de C. S. Lewis es un ejemplo. También son recomendables historias como "La estrella", de Arthur C. Clarke, y "El hombre" y "Todo un verano en un día", de Ray Bradbury.
La ciencia ficción es solo un escenario en el que contar una historia, y no hay nada intrínsecamente malo en la ciencia ficción como género. Lo que importa es la historia y cómo se cuenta. En todas las cosas, Dios promete dar sabiduría sin reproche (Santiago 1:5). Podemos pedirle a Dios que nos convenza de las cosas que puedan ser cuestionables, y Su Espíritu hablará a nuestros corazones mientras nos sometemos a Él en busca de guía.
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¿Debería un cristiano leer o ver ciencia ficción?
