Pregunta
¿Qué significa que Jesús es el Mediador del Nuevo Pacto? (Hebreos 12:24)
Respuesta
La santidad de Dios y la pecaminosidad humana no pueden coexistir, por lo que debe haber un mediador que reconcilie y restaure nuestra relación con Él. Hebreos 12:24 presenta a Jesús como "el Mediador del nuevo pacto". Él es el único mediador entre Dios y la humanidad porque Su muerte sacrificial en la cruz "canceló el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros" (Colosenses 2:14). Para entender lo que significa que Jesús sea el Mediador del Nuevo Pacto, debemos explorar el significado de la mediación bíblica, la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Pacto y las implicaciones de la obra salvífica de Cristo.
La palabra griega para "mediador" en Hebreos 12:24 es mesítēs. Un mesítēs interviene entre dos partes para restablecer la paz. Este término se utiliza en el Nuevo Testamento para describir el papel de Jesús en la reconciliación de los seres humanos pecadores con Dios. El apóstol Pablo escribe: "Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Corintios 5:19). La fe en la muerte sacrificial y la resurrección de Cristo reconcilia a los pecadores con Dios.
El concepto de mediación también aparece en Hebreos 8:6, que declara que Jesús "ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto Él es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas". Este pasaje contrasta el Antiguo Pacto con el Nuevo. Moisés fue el mediador del Antiguo Pacto, pero Cristo es el Mediador de un pacto superior, fundamentado en promesas superiores. Jesús es el Hijo de Dios que asegura la redención a todo aquel que cree en Él.
El Antiguo Pacto se estableció por medio de Moisés en el monte Sinaí (Éxodo 24:3-8). Este pacto era condicional: si Israel obedecía la ley de Dios, Dios lo bendeciría. Sin embargo, Israel no cumplió los requisitos de la ley y fue desterrado (Jeremías 25:8-11; 29:10).
Jeremías profetizó el Nuevo Pacto, que se cumplió en Cristo. Este pacto está escrito en nuestros corazones en lugar de en tablas de piedra: ""Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días", declara el Señor. Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo" (Jeremías 31:33). Cristo es "el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna" (Hebreos 9:15). Jesús actúa como mediador del Nuevo Pacto mediante Su muerte sacrificial; el resultado es el perdón de los pecados, algo que el Antiguo Pacto no podía lograr (ver Hebreos 10:1-4).
Jesús puede entrar en el lugar santo del cielo con Su propia sangre para asegurar la salvación de Su pueblo (Hebreos 9:24-26). Su mediación sacerdotal supera la del sacerdocio levítico, que no podía reconciliar permanentemente la relación entre Dios y la humanidad. El Nuevo Pacto no es una evolución del Antiguo, sino la revelación final del plan redentor de Dios.
Jesús es más excelente que Moisés y que todos los sacerdotes levitas porque ofreció un sacrificio único y perfecto. A diferencia del Antiguo Pacto, el Nuevo ofrece expiación plena, transformación interior y acceso continuo a Dios. Como creyentes, tenemos a Jesús como nuestro Mediador y podemos acercarnos a Dios con confianza. Por medio de Cristo, podemos acercarnos a Dios, recibir una herencia inmarcesible y tener una relación con Él basada en la gracia, no en la ley. Las promesas de Dios se cumplen en Cristo, asegurándonos un reino celestial inconmovible: "Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostramos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia" (Hebreos 12:28).
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¿Qué significa que Jesús es el Mediador del Nuevo Pacto? (Hebreos 12:24)
