Pregunta
¿Es la obediencia retrasada un acto de desobediencia?
Respuesta
El dicho "la obediencia retrasada es desobediencia" se escucha a veces en los consejos que se dan a los padres y discípulos cristianos. La idea detrás de este dicho es que la obediencia requiere una acción inmediata. Cuando una autoridad da una orden, debemos cumplirla de inmediato, con rapidez y alegría. Cuando Dios da una orden, Sus hijos deben responder inmediatamente con amor y alegría. Cualquier retraso o cumplimiento parcial es un acto de insubordinación.
Hay pasajes de las Escrituras que respaldan la idea de que la obediencia retrasada es desobediencia. El salmista, por ejemplo, dice: "Me apresuré y no me tardé en guardar Tus mandamientos" (Salmo 119:60). Isaías dice: "Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca" (Isaías 55:6). Cuando se trata de obedecer la orden de Dios de arrepentirse y creer en Cristo, "ahora es "el tiempo propicio"; ahora es "el día de salvación"" (2 Corintios 6:2). Nadie debe retrasar su conversión al cristianismo.
Otros pasajes parecen permitir un retraso en la obediencia. Por ejemplo, Jesús contó una parábola sobre dos hijos:
"Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: Hijo, ve, trabaja hoy en la viña.
Y él respondió: No quiero; pero después, arrepentido, fue.
Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y este respondió: Yo iré, señor; pero no fue.
¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?.
El primero, respondieron ellos.
Jesús les dijo: En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedes".
Sin embargo, el punto de Jesús en la parábola no era que la obediencia tardía estuviera sancionada, sino que la obediencia eventual es mejor que la desobediencia absoluta. En el contexto de la parábola, los pecadores que llegan a la fe tarde en la vida están mejor que las personas religiosas que hablan bien pero nunca se arrodillan ante Cristo.
En Números 14 se encuentra un ejemplo de verdadera desobediencia por retrasar la acción. Los israelitas, a las puertas de la Tierra Prometida, se rebelaron contra el Señor y se negaron a entrar en ella. En respuesta, Dios los condenó a vagar por el desierto durante cuarenta años: "Mañana, ustedes vuelvan y partan para el desierto" (Números 14:25). Pero a la mañana siguiente, el pueblo decidió obedecer al Señor después de todo: "Y se levantaron muy de mañana y subieron a la cumbre del monte, y dijeron: Aquí estamos; subamos al lugar que el Señor ha dicho, porque hemos pecado" (Números 14:40). Moisés les advirtió que no fueran, que ya era demasiado tarde para obedecer. "Pero ellos se obstinaron en subir a la cumbre del monte...Entonces descendieron los amalecitas y los cananeos que habitaban en la región montañosa, y los hirieron y los derrotaron persiguiéndolos hasta Horma" (Números 14:44-45).
Así pues, el pueblo de Israel intentó posponer su obediencia al mandato de Dios de entrar en la Tierra Prometida. Y su retraso de un día, ocasionado por la falta de fe, resultó desastroso. Su incumplimiento de las órdenes en el momento adecuado fue un acto de rebelión y de temor impío.
Pero también debemos considerar el caso de los exiliados que regresaron en la época de Esdras. Esdras descubrió que muchos israelitas se habían casado con mujeres extranjeras, lo que infringía la norma de Dios de ser separados y santos (Esdras 9:12). Esdras reaccionó con profundo dolor, ayuno y oración (Esdras 9:35) mientras confesaba el pecado de la comunidad ante Dios. Las personas que se habían casado con extranjeros se sintieron culpables de su pecado y juraron separarse de sus esposas extranjeras y preservar su pacto con Dios (Esdras 10:1-5).
La situación parecía exigir una acción urgente debido a la gravedad del pecado, pero el pueblo no se precipitó en tomar una decisión; más bien, decidieron que este asunto no "se puede hacer todo en un solo día ni en dos" (Esdras 10:13). Propusieron un tiempo de investigación para aclarar los detalles de un asunto ciertamente complicado: "Que nuestros jefes representen toda la asamblea y que todos aquellos en nuestras ciudades que se han casado con mujeres extranjeras vengan en tiempos señalados, junto con los ancianos y jueces de cada ciudad"...Y el sacerdote Esdras designó a hombres jefes de casas paternas por cada una de sus casas paternas, todos ellos por nombre. Y se reunieron el primer día del mes décimo para investigar el asunto" (Esdras 10:14, 16-17). El período de examen duró tres meses.
En el caso de los exiliados que regresaron, el retraso no se debió a la indiferencia, el miedo o una actitud indolente. Lejos de ser un acto de rebeldía, su obediencia tardía surgió de la precaución, la justicia y el deseo de llegar a juicios acertados.
El retraso en la obediencia suele ser el resultado de la procrastinación, el miedo o el deseo de no incomodarnos. En tales casos, el retraso representa desobediencia. Santiago 4:17 dice: "Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo" (NTV).
Sin embargo, en ciertos casos, el retraso en la obediencia es el resultado de una cuidadosa consideración de la mejor manera de obedecer. A veces, para salir de un complejo embrollo moral o relacional en obediencia a Dios se requiere reflexión, discernimiento y el momento adecuado.
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¿Es la obediencia retrasada un acto de desobediencia?
