Pregunta
¿Qué es la gracia evanescente?
Respuesta
La gracia evanescente es una enseñanza teológica que propone que existe una gracia temporal que Dios concede, pero que puede desvanecerse con el tiempo. El término evanescente significa "que tiende a desaparecer, como el vapor". En este sentido, algunos utilizan la expresión gracia evanescente—también llamada gracia temporal—para sostener que una persona puede recibir verdaderamente la gracia de Dios y, sin embargo, perderla más adelante por decisión propia. Según esta postura, una persona tuvo la gracia salvadora, pero esta no fue permanente.
Pero surge una pregunta fundamental: ¿es realmente evanescente la gracia salvadora de Dios? ¿Puede la gracia que salva desaparecer? ¿Se puede perder la salvación? La Biblia responde claramente a estas preguntas, y no creemos que la gracia salvadora de Dios sea temporal ni evanescente.
Quienes defienden la idea de la gracia evanescente suelen apelar a pasajes como Mateo 24:10, donde Jesús habla de personas que "se apartarán". También señalan la parábola del sembrador, en la que Jesús describe a aquellos que reciben la palabra con gozo, pero no tienen raíz firme y, ante la tribulación, se apartan (Marcos 4:17). Asimismo, Hebreos 6:1–6 es citado con frecuencia como evidencia de que una persona puede perder la salvación:
"Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe en Dios, de la enseñanza sobre lavamientos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios lo permite. Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y lo exponen a la ignominia pública" (Hebreos 6:1–6).
¿Cómo se deben entender estos pasajes a la luz del claro testimonio bíblico acerca del amor incondicional de Dios (1 Juan 4:19), Su elección eterna (Efesios 1:4), el nuevo nacimiento (Juan 3:3), la nueva creación (2 Corintios 5:17), y la promesa de Jesús de que nadie puede arrebatarnos de Su mano (Juan 10:28)? Pasajes como Romanos 8:31–39 afirman que nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo. Todo esto parece contradecir directamente la noción de una gracia salvadora que se desvanece.
En primer lugar, es importante recordar el contexto del libro de Hebreos. Hebreos es conocido como el libro que presenta a Cristo como superior a todo: mejor que los ángeles, mejor que Moisés, mejor que el sacerdocio levítico y mejor que los sacrificios del Antiguo Pacto. El autor escribe principalmente a judíos que habían recibido gran luz espiritual—las "sombras" del Antiguo Testamento (Hebreos 10:1)—pero que aún no habían abrazado plenamente la realidad de Cristo. Haber participado de bendiciones espirituales, haber experimentado la obra del Espíritu o haber sido expuestos a la verdad no equivale necesariamente a una fe salvadora genuina. Aquellos que se apartaron lo hicieron porque nunca habían puesto su fe en Cristo de manera salvadora (1 Juan 2:19).
En segundo lugar, las imágenes bíblicas de la salvación refutan la idea de una gracia evanescente. La salvación se describe como un nuevo nacimiento, una nueva creación y una unión permanente con Cristo. Nadie decide nacer ni puede "desnacer". Nadie puede deshacer una nueva creación hecha por Dios (2 Corintios 5:17). Además, la Escritura afirma repetidamente que los creyentes están "en Cristo". Colosenses 3:1, 3 declara que nuestra vida está "escondida con Cristo en Dios". Si nuestra vida está escondida en Cristo, ¿quién podría separarla de Él?
Primera de Pedro 1:3–6 describe la salvación de una manera que excluye completamente la idea de una gracia temporal:
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. Mediante la fe ustedes son protegidos por el poder de Dios, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo. En lo cual ustedes se regocijan grandemente".
La salvación es obra de Dios de principio a fin: Él nos salvó en el pasado, nos guarda en el presente y nos llevará a la plenitud en el futuro. Afirmar que la gracia salvadora se puede perder minimiza el poder de Dios y contradice Su promesa.
La llamada gracia evanescente—o gracia temporal—no es gracia en el sentido bíblico de la salvación. Esta enseñanza debilita la seguridad del creyente y socava el gozo cristiano. La Biblia proclama una gracia que no se desvanece, una salvación segura y una herencia "incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará" (1 Pedro 1:4). La verdadera gracia salvadora de Dios no es evanescente; es eterna.
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¿Qué es la gracia evanescente?
