Pregunta
¿Por qué dijo Jacob: "No te soltaré si no me bendices" (Génesis 32:26)?
Respuesta
Cuando Jacob regresa a su tierra natal, el Señor se le aparece como una misteriosa figura de aspecto humano y lucha con el patriarca durante toda la noche. Esta lucha tiene lugar mientras Jacob se prepara para encontrarse con su hermano Esaú tras veinte años de separación, un encuentro que le causa temor debido a su conflicto sin resolver (ver Génesis 32:11). A solas en el campamento, Jacob lucha con el hombre hasta el amanecer. Entonces él le toca la cadera a Jacob y se la disloca. Cuando el hombre intenta marcharse, Jacob dice: "No te soltaré si no me bendices" (Génesis 32:26).
Al amanecer, Jacob se da cuenta de que su oponente no es un hombre común que busca destruirlo. Su petición de una bendición sugiere que Jacob reconoce al hombre como un ser divino en forma corporal. Jacob se niega a soltarlo hasta recibir la bendición del Señor. El hombre entonces bendice a Jacob con un nuevo nombre, cambiándolo de Jacob, que significa "engañador", a Israel, que significa "el que lucha con Dios" (Génesis 32:27–28).
La lucha de toda la noche de Jacob simboliza una intensa contienda, tanto física como espiritual. El patriarca se encuentra en un momento crucial de su vida: el amanecer de un nuevo día. En ese momento, Dios lo humilla y cambia su corazón, preparándolo para guiar a Su pueblo.
Cuando Jacob dice: "No te soltaré si no me bendices", revela un ferviente deseo de obtener el favor de Dios. "Bendecir" es invocar o otorgar el favor divino. Hasta ese momento, Jacob se había valido de su propia astucia, intrigas y engaños (p. ej., Génesis 25:29–34). Pero tras su larga noche de lucha, que terminó en quebrantamiento, Jacob finalmente comprende que debe renunciar a su autosuficiencia y a su confianza en sí mismo. Sus engaños y artimañas terminarían allí mismo, porque eran desagradables a Dios. Había dejado de vivir en oposición al plan de Dios. Jacob ahora anhela desesperadamente la bendición de Dios. Finalmente, comprende que necesita el favor de Dios —Su protección y provisión— para cumplir las promesas y los propósitos del Señor para su vida.
"No te soltaré si no me bendices" representa también el deseo de Jacob de una identidad transformada. Anhela un nuevo comienzo, una segunda oportunidad con Dios. Inmediatamente después de pedir la bendición de Dios, Jacob recibe su nuevo nombre, Israel, lo que significa el inicio de un nuevo capítulo en su vida. El antiguo Jacob, que solía depender de las intrigas y el engaño, había desaparecido. El nuevo Israel caminaría cojeando por el resto de su vida (Génesis 32:31; cf. Génesis 47:31), recordándole el día en que luchó con Dios, pero aprendió a depender de Él y a buscar Su favor.
La determinación de Jacob de resistir a pesar del dolor y la incertidumbre, y de no soltar hasta que Dios lo bendijera, ilustra su perseverancia y su fe. La escena es, en parte, una hermosa metáfora de la lucha contra el miedo y otros enemigos espirituales a través de la búsqueda persistente de Dios y de Su favor. Los avances a menudo solo se logran mediante la firmeza y la disposición a comprometerse profundamente con Dios, incluso en tiempos de dificultad.
En su comentario, Opening up Genesis, Kurt Strassner escribe: "Jacob estaba tratando de obtener el perdón y la ayuda del Señor. Estaba haciendo, físicamente, lo que todos hacemos, espiritualmente, cuando oramos con fervor. Estaba suplicando a Dios por misericordia. Se la estaba rogando a Dios. Estaba tratando de arrancársela: "No te soltaré si no me bendices" (32:26)!" (Opening up Commentary, Day One Publications, 2009, p. 131). En términos más generales, esta lucha revela cómo Dios humilla y transforma a Jacob.
El encuentro de Jacob presenta una excelente imagen de la oración. A veces debemos luchar con Dios y con nuestras propias deficiencias y fracasos en la oración durante mucho tiempo. Debemos aferrarnos firmemente al Señor con fe hasta que Él termine Su obra en nosotros y nos traiga la bendición que deseamos. "La verdadera conversión a menudo solo llega después de una intensa lucha con Dios. Una nueva identidad en Jesucristo a menudo solo llega después de un período de oración persistente como la de Jacob: "No te soltaré si no me bendices"" (Ibid., 132). A través de una oración persistente como esta, Dios humilla gradualmente nuestros corazones para que dependamos plenamente de Él.
Jacob declaró: "No te soltaré si no me bendices", porque reconoció el profundo significado de recibir la bendición y el favor de Dios. A través del encuentro divino, Jacob reveló su deseo de transformación, su necesidad del favor de Dios para enfrentar su temor y su perseverancia en buscar una relación renovada con el Señor. Este punto de inflexión en la vida de Jacob sirve como un poderoso ejemplo de fe y perseverancia.
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¿Por qué dijo Jacob: "No te soltaré si no me bendices" (Génesis 32:26)?
