Pregunta
¿Cómo podemos gloriarnos en nuestras tribulaciones (Romanos 5:3)?
Respuesta
En Romanos 5:3, el apóstol Pablo escribe: "Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia". La NTV utiliza la palabra alegramos en lugar de gloriamos. Gloriarse o alegrarse en la tribulación parece imposible. ¿Cómo pueden lograrlo los creyentes?
Pablo afirma que los creyentes han sido justificados por la fe. En consecuencia, "tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios" (Romanos 5:1-2). La misma palabra griega traducida como "gloriamos" en el versículo 2 se usa en el versículo 3. Los creyentes deben jactarse de su esperanza en Cristo y gloriarse en sus tribulaciones.
Pablo continúa explicando el propósito de la tribulación: "sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:3-5). La tribulación no es inútil, porque cultiva paciencia, refina nuestro carácter y produce una esperanza más profunda en Dios. La esperanza no nos defraudará porque se fundamenta en el amor de Dios y se confirma por la presencia del Espíritu Santo. Sabiendo que Dios obra y nos moldea a la imagen de Cristo, podemos gloriarnos en la tribulación.
Dios utiliza la tribulación para probarnos. Santiago escribe: "Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia" (Santiago 1:2-3). Experimentar gozo está relacionado con considerar el propósito de la prueba. Aunque no siempre conozcamos la causa de nuestro sufrimiento, podemos ver que produce paciencia y nos hace "perfectos y completos" (Santiago 1:4). Así es como podemos gloriarnos en la tribulación (Romanos 5:3).
Jesús animó a sus discípulos a regocijarse y alegrarse en la persecución: "Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes" (Mateo 5:11-12). Podemos gloriarnos en la tribulación porque soportamos dificultades por causa de Cristo, quien promete no abandonarnos en los momentos difíciles (Hebreos 13:5). El apóstol Pedro nos recuerda que sufrir por Cristo es una bendición: "Si ustedes son insultados por el nombre de Cristo, dichosos son, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre ustedes" (1 Pedro 4:14).
Gloriarse en la tribulación requiere un cambio de perspectiva. El mundo ve la tribulación como un obstáculo para la felicidad, pero los creyentes deberían verla como una oportunidad para fortalecer su fe y su intimidad con Dios. Nuestra fortaleza no proviene de reunir valor suficiente, sino de confiar en que "Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos" (Romanos 8:28, NTV). Todo, incluida la tribulación, es para nuestro bien y para Su gloria.
Además, gloriarnos en la tribulación requiere ver las dificultades desde una perspectiva eterna. Aunque el dolor y el sufrimiento pueden ser difíciles de soportar, Dios utiliza estos momentos para cumplir Su plan redentor. Por lo tanto, no debemos poner nuestra esperanza en este mundo, sino en la gloria eterna del cielo. Podemos gloriarnos en la tribulación porque produce algo mucho mayor de lo que podríamos imaginar (1 Corintios 2:9; 2 Corintios 4:17).
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¿Cómo podemos gloriarnos en nuestras tribulaciones (Romanos 5:3)?
