Pregunta
¿Qué es el trono de David en el que se supone que Jesús se sentará?
Respuesta
El nacimiento de Jesucristo es uno de los acontecimientos más gloriosos de la Biblia, y su celebración en Navidad es un evento importante en el año eclesiástico. Cuando Gabriel le anunció a María que daría a luz a un hijo, el ángel compartió un detalle profundo sobre el futuro del niño. Repitiendo una promesa hecha por Dios siglos atrás, Gabriel declaró: "el Señor Dios le dará el trono de Su padre David" (Lucas 1:32). El trono de David al que se refiere Gabriel es la autoridad de Jesús sobre el reino mesiánico. Las Escrituras prometen que Jesús reinará sobre toda la tierra y traerá la paz (Mateo 25:31).
La declaración de Gabriel de que Jesús heredaría el trono de David es una repetición de la promesa de Dios sobre el reinado del Mesías. David era un hombre según el corazón de Dios (Hechos 13:22). Dios hizo un pacto con él en 2 Samuel 7. Dios prometió que el hijo de David (Salomón) le sucedería como rey de Israel y construiría el templo:
Levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él edificará casa a Mi nombre (2 Samuel 7:12-13).
Pero luego Dios amplía la promesa con respecto al trono de David:
• "Yo estableceré el trono de su reino para siempre" (2 Samuel 7:13).
• "Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de Mí; tu trono será establecido para siempre" (2 Samuel 7:16).
• "Yo seré padre para él y él será hijo para Mí; y no quitaré de él Mi misericordia, como la quité de aquel que estaba antes de ti. Sino que lo confirmaré en Mi casa y en Mi reino para siempre, y su trono será establecido para siempre" (1 Crónicas 17:13-14).
Lo que comenzó como una promesa de bendición para Salomón, el hijo de David, se convierte en algo más: la promesa de un reino eterno. Otro Hijo de David gobernaría en el trono de David, y Su reinado duraría para siempre. Esta es una referencia al Mesías, y Hijo de David es uno de Sus títulos. El ángel que habló a María le dijo que su hijo, Jesús, sería quien cumpliría esa profecía. A Jesús se le llama Hijo de David en Mateo 21:9.
Basándose en las promesas que Dios hizo a David y Salomón, el Salmo 89 proporciona importantes perspectivas sobre la naturaleza eterna del trono de David. El salmista escribe: "Yo he hecho un pacto con Mi escogido, he jurado a David Mi siervo: Estableceré tu descendencia para siempre, y edificaré tu trono por todas las generaciones" (Salmo 89:3-4). Más adelante en el mismo salmo, Dios enfatiza aún más esta promesa: "Yo también lo haré Mi primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre conservaré Mi misericordia hacia él, y Mi pacto le será confirmado. Así estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos" (Salmo 89:27-29).
El primer versículo del Nuevo Testamento presenta a Jesús como descendiente de David: "Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham" (Mateo 1:1; cf. Lucas 3:31). Las genealogías de Jesús en Mateo y Lucas van más allá de proporcionar detalles históricos. Afirman que, en Jesús, Dios cumplió Su promesa de enviar a un Mesías que establecería un reino eterno.
El cumplimiento de Jesús de la promesa de Dios a David también se encuentra en la predicación de los apóstoles. Por ejemplo, Pedro predicó: "Hermanos, del patriarca David les puedo decir con franqueza que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de sus descendientes en su trono" (Hechos 2:29-30). Esta declaración destaca cómo los apóstoles veían a Jesús como aquel que establecería el reino eterno prometido a David.
Pablo también enfatizó la importancia del linaje de Jesús, identificándolo como "descendiente de David" (Romanos 1:3). Reiteró esta conexión en este conciso resumen del evangelio: "Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, conforme a mi evangelio, por el cual sufro penalidades, hasta el encarcelamiento como un malhechor" (2 Timoteo 2:8-9).
El mismo Jesús enfatizó Su conexión profética con David, declarando: "Yo, Jesús, he enviado a Mi ángel a fin de darles a ustedes testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana" (Apocalipsis 22:16). Con estas palabras, Jesús afirmó que Él es el cumplimiento de la promesa de Dios a David.
Creemos en el cumplimiento literal de las profecías relativas a Jesús y al trono de David. Así como David gobernó en un trono físico en un lugar físico sobre el pueblo de Dios, Jesús se sentará un día en un trono literal en Sion para gobernar la tierra con perfecta justicia:
"Pero Yo mismo he consagrado a Mi Rey sobre Sión, Mi santo monte" (Salmo 2:6).
"Él hablará paz a las naciones, y Su dominio será de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra" (Zacarías 9:10).
"Él juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra" (Isaías 2:4).
"El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre" (Isaías 9:7).
Jesús vendrá de nuevo y se sentará en el trono de David cuando inaugure el reino mesiánico. ¡Maranata! "Amén. Ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).
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¿Qué es el trono de David en el que se supone que Jesús se sentará?
