Pregunta
¿Cuál era el propósito de los milagros de Jesús?
Respuesta
Un milagro es una manifestación inesperada del poder de Dios que desafía cualquier explicación lógica y ocurre fuera de los límites del orden natural. Los milagros en la Biblia demuestran la participación de Dios en la vida de los seres humanos. Su propósito es siempre promover el reino de Dios de alguna manera. El milagro de la encarnación de Jesús sirvió precisamente a ese propósito. Nada de lo que Jesucristo hizo durante Su ministerio terrenal fue aleatorio. Todo lo que dijo e hizo se ajustaba a la voluntad de Dios (Juan 4:34; 5:30; 6:38; 12:49; 14:31; Lucas 22:42; Hebreos 10:5-9; cf. Salmo 40:6-8). Por lo tanto, los milagros de Jesús tenían como objetivo revelar y promover el reino de Su Padre celestial.
Los milagros de Jesús —unos 37 están registrados en los Evangelios— incluyen sanidad física, expulsión de demonios, provisión de alimento, control o alteración de elementos como el agua, el viento y la lluvia, y resurrección de personas de entre los muertos. Todos estos acontecimientos sobrenaturales tenían un propósito específico en el plan de salvación de Dios para la humanidad.
El propósito central de los milagros de Jesús era revelar y promover el reino de Dios (véase Mateo 12:28), pero estos milagros también tenían otros propósitos secundarios. El primer milagro registrado de Jesús fue convertir el agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-12). Juan llamó a este milagro una "señal milagrosa" (versículo 11, NTV). Cumplió dos propósitos fundamentales: demostró el poder de Cristo y reveló Su gloria. Como resultado, los discípulos pusieron su fe en Jesús.
Otro propósito de los milagros de Jesús era revelar Su identidad divina y Su autoridad como Mesías e Hijo de Dios (Juan 11:41-42). Jesús dijo: "las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, de que el Padre me ha enviado" (Juan 5:36). Al realizar diversas señales y prodigios, Jesús demostró que había sido dotado divinamente con el poder de controlar los elementos físicos (Mateo 8:27), las fuerzas espirituales (Mateo 12:28; Marcos 1:34) e incluso la vida y la muerte (Lucas 7:14-15; Mateo 9:25).
A veces, Jesús realizaba milagros con la autoridad del Padre (Juan 10:37-38) y, otras veces, actuaba por Su propia autoridad (Mateo 12:9-14). Esto revelaba tanto Su naturaleza divina como Su participación en la Trinidad (Juan 5:17, 19-30).
Los milagros de Jesús cumplieron las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías de Israel. Mateo escribe: "Aquella noche, le llevaron a Jesús muchos endemoniados. Él expulsó a los espíritus malignos con una simple orden y sanó a todos los enfermos. Así se cumplió la palabra del Señor por medio del profeta Isaías, quien dijo: Se llevó nuestras enfermedades y quitó nuestras dolencias" (Mateo 8:16-17, NTV).
Cuando Juan el Bautista envió a los discípulos a Jesús para confirmar Su identidad, Jesús respondió: "Regresen a Juan y cuéntenle lo que han oído y visto: los ciegos ven, los cojos caminan bien, los que tienen lepra son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia" (Mateo 11:4-5, NTV). Aquí, Jesús demostró que estaba cumpliendo la profecía de Isaías 61:1-2.
Otro propósito de los milagros de Jesús era validar quién era Él. Jesús dijo a un grupo de Sus enemigos: "pero si las hago, aunque a Mí no me crean, crean a las obras; para que sepan y entiendan que el Padre está en Mí y Yo en el Padre" (Juan 10:38). Con la sanidad de un paralítico, Jesús reveló Su poder para perdonar los pecados; en otras palabras, Él es Dios. La mayoría de los que presenciaron el milagro alabaron a Dios con asombro (Marcos 2:1-12), pero algunos siguieron oponiéndose a Jesús.
Los milagros de Cristo también tenían el propósito de abrir los corazones de las personas para que recibieran Su mensaje y confiaran en Él como Salvador (Juan 2:23-25; 11:45). Juan enfatizó este propósito como uno de sus motivos para escribir su Evangelio: "Los discípulos vieron a Jesús hacer muchas otras señales milagrosas además de las registradas en este libro. Pero estas se escribieron para que ustedes continúen creyendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, al creer en él, tengan vida por el poder de su nombre" (Juan 20:30-31, NTV).
Los milagros de Jesús proporcionan una prueba dramática de que Él es el único Hijo de Dios, enviado para ser nuestro Salvador (Juan 3:16-17). Muestran Su gran compasión por las personas (Mateo 14:14), aliviando sus cargas (Mateo 11:28), sanando sus enfermedades (Mateo 4:23) y satisfaciendo sus necesidades más profundas (Lucas 8:35; Juan 4:10). Por lo tanto, otro propósito de los milagros de Jesús era mostrar el amor de Dios. Jesús tenía el poder de ayudar a las personas, y las ayudó.
El apóstol Juan afirma que Jesús realizó tantos milagros que la mayoría de ellos ni siquiera se registraron en la Biblia (Juan 21:25). Estas innumerables demostraciones del amor y el poder de Dios hicieron que las personas acudieran en masa a Jesús (Marcos 1:32, 37, 45), donde podían escuchar Su mensaje, recibirlo por fe, aceptar el regalo de la salvación de Dios y entrar en Su reino eterno.
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¿Cuál era el propósito de los milagros de Jesús?
