Pregunta
¿Cuál es la diferencia entre ser no carismático y anticarismático?
Respuesta
La distinción entre ser no carismático y ser anti carismático tiene que ver principalmente con la orientación teológica y la actitud hacia los dones carismáticos del Espíritu Santo, como hablar en lenguas, profecía y sanidad. Un creyente o una congregación no carismáticos suelen abstenerse de enfatizar o practicar tales dones, y con frecuencia sostienen una perspectiva cesacionista, es decir, la convicción de que ciertos dones milagrosos cesaron con el fin de la era apostólica. Sin embargo, quienes se identifican como no carismáticos, por lo general, no censuran con severidad a aquellos que ejercen dichos dones, especialmente cuando tales prácticas están arraigadas en las Escrituras y no contradicen la sana doctrina.
Por el contrario, una postura anticarismática va más allá de la simple no participación, pues se opone activamente a la teología y a las expresiones carismáticas. Esta perspectiva suele considerar tales prácticas como antibíblicas, espiritualmente peligrosas o engañosas. Aunque tanto los no carismáticos como los anticarismáticos pueden compartir su preocupación por la integridad doctrinal y el exceso emocional, la postura anticarismática tiende a ser más conflictiva y crítica con el movimiento carismático en su conjunto.
Las Escrituras instruyen a los creyentes diciendo "examínenlo todo cuidadosamente, retengan lo bueno" (1 Tesalonicenses 5:21), lo que incluye evaluar los dones espirituales y su ejercicio dentro de la Iglesia. El apóstol Pablo afirmó la presencia de los dones espirituales, pero también enfatizó la necesidad del orden y el discernimiento. Escribió: "Pero que todo se haga decentemente y con orden" (1 Corintios 14:40). Muchos cristianos no carismáticos encuentran su posición en este equilibrio: pueden creer que Dios todavía puede realizar milagros, pero se mantienen cautelosos con respecto a las prácticas que carecen de un claro respaldo bíblico o de rendición de cuentas. A menudo enfatizan que la verdadera evidencia de la obra del Espíritu Santo no se encuentra en experiencias extáticas, sino en vidas transformadas y en el fruto del Espíritu, como se describe en Gálatas 5:22-23.
Las posturas anticarismáticas suelen surgir de la preocupación por posibles errores doctrinales, la manipulación emocional o las falsas enseñanzas que, en ocasiones, se presentan en algunos entornos carismáticos. Estas preocupaciones no carecen de fundamento bíblico. Nuestro Señor Jesucristo advirtió que "se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos" (Mateo 24:24). Sin embargo, conviene distinguir entre la crítica legítima y el rechazo absoluto de todas las expresiones carismáticas. La Biblia no presenta los dones espirituales como algo intrínsecamente peligroso, sino que enseña que deben ejercerse bajo la autoridad de las Escrituras, con amor (1 Corintios 13:1-2) y con orden (1 Corintios 14:40).
En resumen, los creyentes no carismáticos se abstienen de practicar ciertos dones espirituales, a menudo por precaución o convicción teológica, pero pueden reconocer su validez cuando se basan en la Biblia. Los creyentes anticarismáticos, sin embargo, adoptan una postura más contraria, buscando refutar o desacreditar la teología y la práctica carismáticas. Si bien el discernimiento es esencial, los cristianos estamos llamados a buscar la unidad tanto en la verdad como en el amor, evitando los extremos de la aceptación sin crítica y el rechazo desagradable.
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¿Cuál es la diferencia entre ser no carismático y anticarismático?
