Pregunta
¿En qué consiste la expresión exacta de Su naturaleza (Hebreos 1:3)?
Respuesta
En los versículos iniciales del libro de Hebreos, el autor hace algunas declaraciones extraordinarias sobre Jesucristo y Su relación con Dios Padre. Afirma que, en el pasado, Dios habló a Su pueblo por medio de los profetas, pero que ahora nos habla "por Su Hijo", quien es el "heredero de todas las cosas" y el Creador de todas las cosas (Hebreos 1:2). Describe a Jesús como "el resplandor de [la] gloria [de Dios] y la expresión exacta de Su naturaleza" (Hebreos 1:3).
Para comprender mejor cómo Jesús es "la expresión exacta de Su naturaleza", examinaremos el lenguaje, el contexto histórico y las implicaciones teológicas del texto. "Expresión exacta" es una traducción del término griego charaktēr, del cual se deriva la palabra carácter. Este sustantivo se refería originalmente a una herramienta de grabado o a la impresión hecha por dicha herramienta, como en la marca estampada en una moneda o un sello. Con el tiempo, pasó a denotar una impresión exacta, una copia o una representación idéntica.
"Su naturaleza" (hypostaseōs en griego) se refiere a la esencia, sustancia o ser de Dios. Aquí, en Hebreos 1:3, apunta a la realidad esencial y subyacente de la naturaleza de Dios. Como representación exacta de la sustancia de Dios, Jesucristo expresa el carácter y la esencia mismos de Dios. Él es la huella perfecta de Dios. Así como una moneda lleva la imagen exacta del troquel del que se funde, así Jesús lleva y revela la naturaleza y la sustancia de Dios. El apóstol Pablo escribió: "Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano" (Colosenses 2:9, NTV). En otro pasaje, Pablo describió a Jesús como "la imagen exacta de Dios" (2 Corintios 4:4, NTV).
Como expresión exacta de Su naturaleza, Jesús nos revela plenamente quién es Dios. Cuando Felipe le pidió a Jesús: "Señor, muéstranos al Padre", Jesús respondió: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:8–9). Jesús no es simplemente como Dios; no se limita a tener un parecido o a ser un reflejo parcial. Él es la revelación completa de la naturaleza y el carácter de Dios. El autor de Hebreos dejó claro que "El Hijo irradia la gloria de Dios" (Hebreos 1:3, NTV). El apóstol Juan afirmó que ver a Cristo es ver la gloria de Dios (Juan 1:14).
Las implicaciones de que Jesús sea la imagen expresa de la persona de Dios son de gran peso, ya que afirman la divinidad de Cristo. Jesús comparte la misma identidad, sustancia, carácter y ser que el Padre. Todos los atributos de Dios —Su poder, santidad, amor y eternidad— están presentes en Jesucristo en su totalidad. Jesús es plenamente Dios.
A la vez, Hebreos 1:3 mantiene una demarcación en la relación entre el Padre y el Hijo. El pasaje respalda y ayuda a explicar el misterio de la Trinidad, expresando tanto la unidad como la distinción dentro de la Deidad. Jesús es una Persona distinta como el Hijo: Él no es el Padre, pero lleva el sello completo e idéntico de la naturaleza y los atributos de Dios.
El autor de Hebreos proporcionó una seguridad irrefutable a todo lector de la Biblia de que, al ver y conocer a Jesús, podemos ver y conocer a Dios mismo. Una vez más, el apóstol Pablo confirmó: "Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo" (Colosenses 1:19, NTV). Cada gramo de la naturaleza de Dios habita en Cristo. Él es todo lo que podríamos desear o necesitar saber acerca de Dios. Jesús, nuestro Salvador, es la fuente perfecta y confiable de revelación, salvación y autoridad divina.
En resumen, la expresión exacta de Su naturaleza en Hebreos 1:3 enfatiza el papel singular de Cristo en la revelación de la naturaleza de Dios a la humanidad. Jesús es la representación exacta de Dios. Él es la revelación visible y tangible del Dios invisible, encarnando toda la naturaleza y los atributos de Dios en forma humana.
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¿En qué consiste la expresión exacta de Su naturaleza (Hebreos 1:3)?
