Pregunta
¿Qué significa que el que permanece en amor permanece en Dios (1 Juan 4:16)?
Respuesta
Se podría argumentar que el punto principal de la primera epístola del apóstol Juan se resume en este versículo: "Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él" (1 Juan 4:16).
Dios es, en efecto, amor. Pero, ¿cómo llegan las personas a conocer y ver Su amor si Dios es invisible (ver 1 Timoteo 1:17)? La respuesta a esta pregunta nos ayuda a comprender lo que significa permanecer en el amor, ya que "el que permanece en amor permanece en Dios". Las personas llegan a conocer y ver a Dios a través de actos de amor, que se expresan mediante la presencia de Dios en Su pueblo. Juan escribe: "Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros" (1 Juan 4:12, NTV).
Desde el principio, Dios siempre ha deseado vivir con nosotros, en nosotros y a través de nosotros. La presencia de Dios estaba con Adán y Eva en el Jardín del Edén. Él caminaba y hablaba con ellos hasta que el pecado rompió esa comunión (ver Génesis 3:8). Más tarde, Dios habitó en medio de Su pueblo a través del tabernáculo y el santuario del templo (Éxodo 25:8; Éxodo 40:33–35; 1 Reyes 8:1–11). Finalmente, Dios envió a Su Hijo en la persona de Jesucristo para vivir entre nosotros como hombre (ver Juan 1:14; 2:18–22).
Este era el plan de salvación y el propósito de Dios desde el principio: que Jesús —"la imagen visible del Dios invisible" (Colosenses 1:15, NTV)— viniera a la tierra, nos revelara a Dios y hiciera posible que la presencia de Dios viviera dentro de nosotros. Jesús vino para que pudiéramos tener una relación con Dios (Juan 14:6; 1 Juan 4:9–10). Después de que Jesús muriera, resucitara y ascendiera al cielo, envió al Espíritu de Dios para que viviera con nosotros para siempre (Juan 14:16, 26). Juan atestigua: "Todos los que declaran que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios" (1 Juan 4:15, NTV).
Permanecer significa "residir continuamente; quedarse". La palabra "permanecer" se utiliza cinco veces en 1 Juan 4:12–16. Permanecer en Cristo es tener una relación personal de comunión constante con Él. Significa conocer a Jesús a través de una comunión íntima (ver 1 Juan 2:5–6), vivir tan estrechamente unidos a Él que obtengamos nuestra propia vida de Él y produzcamos el mismo buen fruto que Él produjo (ver Juan 15:4–7). El estado continuo del creyente de permanecer en Cristo es posible gracias a la presencia interior del Espíritu Santo (1 Juan 4:13).
Ahora que Jesús ha regresado al Padre en el cielo, las personas llegan a conocer y ver a Dios a través de las vidas de Sus hijos, a través de los creyentes nacidos de nuevo. Debido a que el amor de Dios y Su presencia divina viven dentro de nosotros, las personas pueden ver a Dios a través de nosotros. Si permanecemos en Cristo —con el amor de Dios residiendo en nosotros por medio del poder del Espíritu Santo—, amaremos a los demás, y ese amor demostrado a los demás revelará el amor de Dios a un mundo perdido y moribundo (ver 1 Juan 4:19–21).
El amor de Dios quedó demostrado en la cruz a través del sacrificio de Cristo (Juan 3:16; 1 Juan 4:9–10) y se consumó en la vida de los creyentes (1 Juan 2:5; 4:12, 16–18). Los creyentes permanecen en el amor porque permanecen en Dios a través de Jesucristo, y Dios, que es el amor mismo, permanece en ellos. Somos el templo de Dios, y Su Espíritu vive en nosotros (1 Corintios 3:16; 6:19–20; Romanos 8:9–11; 2 Timoteo 1:14). El apóstol Pablo afirmó: "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo" (Romanos 5:5). El mismo Jesús confirmó que "el que permanece en el amor permanece en Dios", pues dijo: "Si alguien me ama, guardará Mi palabra; y Mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada" (Juan 14:23; ver también Juan 15:9–10).
Los no creyentes no sabrán que Dios ama a los pecadores a menos que sean testigos de cómo Su amor actúa en la vida del pueblo de Dios. Jesús no se limitó a predicar el amor de Dios; lo demostró al dar Su vida en la cruz. Él llama a Sus seguidores a hacer lo mismo, a presentar sus vidas como un sacrificio vivo y santo en amor y servicio a los demás (Mateo 16:24–25; Marcos 8:34–35; Juan 12:24–26; Romanos 12:1–2). Permanecemos en Cristo y Él en nosotros. Permanecemos en Su amor y lo compartimos con los demás. El amor de Dios se expresa plenamente en nuestro servicio a los demás. Y cada vez que compartimos Su amor con los demás, esto da testimonio de que permanecemos en Cristo como auténticos hijos de Dios (ver 1 Juan 4:7–8).
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¿Qué significa que el que permanece en amor permanece en Dios (1 Juan 4:16)?
