Pregunta
¿Qué significa "dilo a la iglesia" (Mateo 18:17)?
Respuesta
En el Evangelio de Mateo, Jesucristo enseñó un proceso de tres pasos para tratar con un creyente impenitente dentro de la iglesia. El primer paso consiste en confrontar a la persona en privado. Si se niega a arrepentirse, el segundo paso es llevar a una o dos personas más para instarle a arrepentirse. Si el ofensor sigue negándose, el tercer paso es "decírselo a la iglesia" (Mateo 18:17). Esto implica informar a la congregación del pecado y de la falta de arrepentimiento, para que los demás puedan comprender la situación, sean conscientes de la ruptura de la comunión de la persona con la iglesia y oren por el arrepentimiento del pecador.
El objetivo del proceso de tres pasos no es simplemente castigar al ofensor por su pecado. Es iniciar un proceso que comience con el arrepentimiento y conduzca a la restauración de la comunión con Dios y con los demás creyentes. Con cada paso, el llamado al arrepentimiento se vuelve más urgente y las consecuencias más graves, lo que conduce en última instancia a la expulsión de la comunidad si la persona no se arrepiente. El arrepentimiento genuino detiene el proceso en cualquier etapa, lo que significa que tal vez nunca sea necesario informar a la iglesia de la ofensa.
Comprender los dos primeros pasos del proceso disciplinario aclara la importancia del tercer paso. El primer paso implica una conversación privada entre un creyente y la persona que ha pecado. Jesús dijo: "Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano" (Mateo 18:15). Si el ofensor se arrepiente en esta conversación privada, el proceso se detiene y no es necesario involucrar a más personas.
Sin embargo, si la persona se niega a arrepentirse tras la conversación privada, el segundo paso consiste en llevar a una o dos personas más. Jesús dijo: "Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos" (Mateo 18:16). En esta instrucción, Jesús cita Deuteronomio 19:15, que exige múltiples testigos para confirmar una acusación de mala conducta. Si bien no todo pecado en la iglesia constituye un delito civil, el principio que defiende Jesús ayuda a prevenir acusaciones falsas y garantiza la imparcialidad para el infractor en el proceso disciplinario. Si la persona se arrepiente en este punto, el proceso se detiene y el asunto no se lleva ante la iglesia.
Si aún no hay arrepentimiento después de los dos primeros pasos, los líderes de la iglesia deben informar a la congregación sobre el pecado y la falta de arrepentimiento del infractor. Jesús dijo: "Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos" (Mateo 18:17). Al igual que los dos primeros pasos, el objetivo del tercer paso es que la persona que ha errado se aparte de su pecado.
Si, tras el tercer paso, el pecador sigue sin arrepentirse, Jesús dice que la congregación debe tratarlo como a un pagano o a un recaudador de impuestos. En otras palabras, la iglesia debe considerar a esa persona como un no creyente. Esto significa que quien no se arrepiente ya no goza de buena reputación ante la congregación y perderá ciertos privilegios, entre los que pueden figurar recibir la comunión, servir en el ministerio y, en algunas iglesias, votar.
Informar a la iglesia también sirve como advertencia para la congregación y puede alentar a otros a buscar la santidad, de modo que permanezcan con buena reputación y eviten la necesidad de medidas disciplinarias. Pablo articula este principio cuando escribe: "A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar" (1 Timoteo 5:20).
El proceso de tres pasos se aplica cuando el pecado es continuo, no hay arrepentimiento y es perjudicial para la salud espiritual de la iglesia. Pablo compara ese pecado con la levadura que se extiende por la masa: "¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, así como lo son en realidad sin levadura" (1 Corintios 5:6b–7a). El proceso no solo ayuda a la persona que ha errado, sino que protege la santidad y la eficacia de la iglesia en el ministerio (2 Timoteo 2:20–21).
El proceso de tres pasos de Jesús refleja paciencia hacia la persona impenitente, un alto estándar moral para la iglesia y la importancia de la participación de la comunidad. Llevar el asunto ante la iglesia se convierte en un intento final por restaurar al infractor y salvaguardar a la iglesia. Esta disciplina refleja el deseo de Dios de una iglesia pura y fiel, tal como lo expresó Pablo cuando escribió: "Porque celoso estoy de ustedes con celo de Dios; pues los desposé a un esposo para presentarlos como virgen pura a Cristo" (2 Corintios 11:2).
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¿Qué significa "dilo a la iglesia" (Mateo 18:17)?
