Pregunta
¿Qué significa "blasfeman de las majestades angélicas" (Judas 1:8)?
Respuesta
La epístola de Judas es una breve carta del Nuevo Testamento que advierte a los creyentes sobre los peligros de los falsos maestros y de aquellos influyentes impíos que se habían infiltrado en la iglesia primitiva. Judas describe a estas personas como quienes actúan en contra de la voluntad de Dios. Afirmaban poseer una autoridad divina revelada a través de sueños, lo que les daba permiso para llevar una vida inmoral, "[rechazar] la autoridad, y [blasfemar] de las majestades angélicas" (Judas 1:8). Judas continúa diciendo que estos falsos maestros "blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos" (Judas 1:10).
El término traducido como "majestades angélicas" (NBLA) en Judas 1:8 también se traduce como "seres sobrenaturales" (NTV), "seres celestiales" (NVI). El sustantivo es doxas en el griego original y se refiere a "entidades sobrenaturales benevolentes entendidas como seres gloriosos merecedores de honor". Judas presenta el ejemplo del poderoso arcángel Miguel, quien ni siquiera "se atrevió a acusar al diablo de blasfemia" (Judas 1:9, NTV).
En el contexto de Judas 1:8, tanto las autoridades humanas (líderes en el gobierno, los negocios, las escuelas, el hogar y la iglesia) como los "majestades angélicas" o seres sobrenaturales ocupan puestos de honor, autoridad y relevancia espiritual. La Biblia enseña claramente el respeto por la autoridad, tanto terrenal como espiritual, reconociendo que tales posiciones son establecidas por Dios y, por lo tanto, dignas de respeto y honor (ver Romanos 13:1–2; Tito 3:1–2).
"Blasfemar" (blasphēmousin en griego) de la autoridad es hablar de manera irreverente o impía; calumniar, difamar o dañar a otros con palabras. Implica hacer declaraciones despectivas o falsas sobre quienes ocupan puestos de poder y merecen honor. "Blasfemar" está estrechamente asociado con la idea de profanar.
Judas asocia el blasfemar de las majestades angélicas y de las autoridades humanas designadas por Dios con la rebelión contra Dios o con alinearse con los espíritus desobedientes que se oponen al orden y al designio supremos de Dios. Condena a los falsos maestros por su falta de respeto y reverencia hacia la autoridad espiritual, ya que ello refleja sus actitudes orgullosas y autoexaltadas. Los falsos seguidores habían rechazado la autoridad de Dios y se habían erigido a sí mismos como su propia autoridad. Sin embargo, los verdaderos y fieles seguidores de Dios se someten a la autoridad divina y muestran mansedumbre y humildad hacia todos (ver Romanos 13:1–7; Efesios 6:5–9; Colosenses 3:22–24; Hebreos 13:17; 1 Pedro 2:13–20; 1 Timoteo 2:1–3; Tito 3:1–2).
Los intrusos rebeldes utilizaban sueños proféticos para justificar su comportamiento inmoral. Warren Wiersbe explica: "Estas personas viven en un mundo de ensueño, de irrealidad y engaño. Creen en la mentira de Satanás: "Serán como Dios" (Génesis 3:5). Habiendo dado la espalda a la verdad de Dios, alimentan sus mentes con falsas doctrinas que inflan sus egos y alientan su rebelión" (The Bible Exposition Commentary, vol. 2, Victor Books, 1996, p. 553).
Judas dice que aquellos que blasfeman de las majestades angélicas son como "animales irracionales" que "hacen todo lo que les dictan sus instintos" (Judas 1:10, NTV). Pedro ofrece una descripción y una advertencia sorprendentemente similares: "Estas personas son orgullosas y arrogantes, y hasta se atreven a insultar a los seres sobrenaturales sin ni siquiera temblar. Aun los ángeles, que son mucho más grandes en poder y fuerza, no se atreven a presentar de parte del Señor cargos de blasfemia en contra de esos seres sobrenaturales. Esos falsos maestros son como animales irracionales que viven por instinto y nacen para ser atrapados y destruidos. Se burlan de lo que no entienden, e igual que animales serán destruidos" (2 Pedro 2:10–12, NTV).
La Biblia exhorta a los cristianos a respetar y orar por sus líderes, incluso por aquellos que no necesariamente les caen bien personalmente. "Blasfemar de las majestades angélicas" en Judas 1:8 significa calumniar o faltar al respeto a quienes ocupan puestos de autoridad espiritual o terrenal. Judas condena este comportamiento, característico de los maestros impíos que carecen de reverencia y humildad. Judas recuerda a los creyentes que deben mostrar honor y respeto a aquellos a quienes Dios ha puesto en autoridad.
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¿Qué significa "blasfeman de las majestades angélicas" (Judas 1:8)?
