Pregunta
¿Cómo podemos abundar en toda buena obra (2 Corintios 9:8)?
Respuesta
En 2 Corintios 9:8, el apóstol Pablo escribe: "Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra". La gracia de Dios equipa a los creyentes para un ministerio fructífero. Su gracia no solo garantiza que tengamos todo lo que necesitamos para servir a Dios en todo momento, sino que incluso podemos "abundar para toda buena obra".
Segunda de Corintios 9 se centra en la generosidad. Dios suple todo lo que necesitamos, y debemos compartir nuestras bendiciones con los demás. Bendecir a otros puede tomar la forma de regalos materiales, pero también podemos compartir las bendiciones de la bondad, la compasión y el perdón. Proverbios 11:25 dice: "El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado". La generosidad se vuelve natural cuando la gracia de Dios abunda en nuestras vidas.
Abundar en toda buena obra comienza por reconocer la gracia de Dios como el fundamento de nuestras vidas. Dios nos capacita para realizar buenas obras; Él se asegura de que tengamos todo lo que necesitamos. Como explica Pablo en otro lugar: "Porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad" (Efesios 5:9), tres cualidades que debemos compartir con los demás. La gracia nos transforma y nos sostiene: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana" (1 Corintios 15:10). La gracia de Dios se desborda en nuestras vidas y nos capacita para servir a los demás de manera desinteresada.
Abundar en toda buena obra no se debe a nuestro propio esfuerzo espiritual, talentos naturales o méritos personales; se basa en la provisión de Dios "siempre" (2 Corintios 9:8). Podemos confiar en Él para que "[supla] todas [nuestras] necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Filipenses 4:19).
Abundar en toda buena obra implica obedecer los mandamientos de Dios. Los que caminan en la luz cumplirán el plan de Dios para sus vidas. "Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas" (Efesios 2:10). Las buenas obras son oportunidades para mostrar la gloria de Dios (Mateo 5:16).
Vivimos por el Espíritu (Gálatas 5:25) cuando leemos las Escrituras, oramos, meditamos en la Palabra, resistimos al pecado, servimos a los demás y damos gracias a Dios. Incluso cuando la tarea es incómoda o nos empuja más allá de nuestras zonas de comodidad, Dios nos equipa para abundar en toda buena obra.
Dios nos fortalece "con poder por Su Espíritu en el hombre interior" (Efesios 3:16). Debemos depender del Espíritu Santo si esperamos abundar en toda buena obra. Jesús prometió que la llegada del Espíritu iría acompañada de poder: "Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos" (Hechos 1:8). La abundancia en toda buena obra irá acompañada del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22–23).
Y abundar en toda buena obra significa vivir con una perspectiva eterna. En 2 Corintios 9:11, Pablo escribe: "Serán enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios". Las buenas obras hechas en el poder de Dios y para Su gloria tienen un significado eterno.
Servir a los demás con amor y fidelidad nos permite participar en algo más grande que nosotros mismos. Abundar en toda buena obra requiere compromiso, fe y resistencia espiritual. El cansancio puede aparecer, pero sabemos que "los que esperan en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse" (Isaías 40:31).
English
¿Cómo podemos abundar en toda buena obra (2 Corintios 9:8)?
