Pregunta

¿Qué es la Teoría de la satisfacción de la expiación?

Respuesta
Anselmo de Canterbury (fallecido en 1109) rechazó la teoría del rescate de la expiación, que había prevalecido durante muchas generaciones, e interpretó la obra de Jesucristo en la cruz a través del prisma de la cultura feudal del honor y la vergüenza en la que vivía. Según la teoría de la satisfacción de la expiación, Dios merece todo el honor en forma de obediencia absoluta. Los seres humanos son pecadores tanto por ser descendientes de Adán y Eva—quienes deshonraron a Dios al desobedecerle—como por su propia desobediencia personal. Debido a ello, Dios debe ser honrado de una manera satisfactoria.

De acuerdo con esta teoría, solo hay tres formas en que los seres humanos podrían honrar adecuadamente a Dios: actuando con obediencia perfecta, dando una recompensa suficiente o sufriendo el castigo correspondiente. Sin embargo, cada una de estas opciones presenta un problema fundamental:

- Nadie puede ser completamente obediente; por lo tanto, todos tenemos una deuda de honor con Dios.

- La obediencia perfecta es lo mínimo que los seres humanos le deben a Dios, de modo que no es posible ofrecerle algo "extra" como recompensa para saldar la deuda.

- Dado que Dios es infinitamente honorable, el castigo por deshonrarlo tendría que ser infinito.

Jesucristo es el único que puede satisfacer plenamente el honor de Dios. Debido a que Jesús fue perfectamente obediente, incluso hasta la muerte en la cruz (Filipenses 2:8), honró perfectamente a Dios Padre. Además, como Jesús es Dios y posee un valor infinito, el mérito que obtuvo es también infinito. Y debido a que es plenamente humano, puede transferir ese mérito a los seres humanos.

La teoría de la satisfacción de la expiación, también conocida como teoría comercial, no es completamente errónea. A diferencia de la teoría del rescate, sostiene correctamente que el pecado crea una deuda con Dios, no con Satanás ni con la muerte. Afirma con claridad que la humanidad está completamente caída y no se puede salvar mediante buenas obras (Efesios 2:8–9). Asimismo, resulta especialmente útil para explicar el evangelio en culturas basadas en el honor y la vergüenza, como muchas de Oriente Medio y Asia, donde la idea de deshonrar a Dios resulta particularmente significativa.

No obstante, la teoría de la satisfacción no logra describir plenamente la expiación, porque trata un síntoma en lugar de abordar el problema central. Es cierto que el pecado deshonra a Dios, pero el problema fundamental no es la deshonra en sí, sino el pecado mismo. El pecado es lo que debe ser expiado. Jesucristo no fue a la cruz para acumular honor, sino para recibir el castigo y pagar el precio por nuestros pecados:

"Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz" (1 Pedro 2:24).

Tal como lo expresa la Escritura: "Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu" (1 Pedro 3:18).