Pregunta

¿Qué son las orgías en la Biblia?

Respuesta
La palabra traducida como "orgías", "juergas" o "fiestas desenfrenadas" aparece en dos pasajes clave del Nuevo Testamento. La Biblia condena las orgías, entendidas como fiestas desenfrenadas caracterizadas por embriaguez, descontrol moral y pérdida deliberada del dominio propio. Este comportamiento aparece mencionado en pasajes como Gálatas 5:19–21 y 1 Pedro 4:3, donde se describe como parte del estilo de vida de quienes viven según la carne y no según el Espíritu.

En Gálatas 5, Pablo exhorta a los creyentes a abandonar las obras de la carne, que incluyen no solo pecados sexuales, sino también actitudes pecaminosas y conductas descontroladas como borracheras y orgías. Pablo advierte con sobriedad que quienes practican estas cosas como un estilo de vida no heredarán el reino de Dios. En contraste, presenta el fruto del Espíritu, que produce amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. La diferencia entre ambos estilos de vida es clara: uno refleja la obra del Espíritu; el otro, la inclinación de la carne.

Esto no significa que toda celebración o reunión social esté prohibida. La Biblia no condena la alegría ni la convivencia, pero sí rechaza aquellas fiestas marcadas por la glotonería, el abuso del alcohol, la lascivia y la falta de dominio propio. Las orgías no son simples reuniones festivas, sino eventos donde se normaliza el desenfreno y se pierde toda referencia a la santidad. El creyente, transformado por el Espíritu Santo, aprende a ver estas prácticas como incompatibles con su nueva vida en Cristo.

El apóstol Pedro refuerza esta enseñanza al recordar a los creyentes que ya han dedicado suficiente tiempo en el pasado a vivir de esa manera. En 1 Pedro 4:3, enumera prácticas como las pasiones desordenadas, la embriaguez, las orgías y las idolatrías. Luego añade que los antiguos compañeros de vida pecaminosa se sorprenden de que el creyente ya no participe de ese mismo desenfreno (1 Pedro 4:4). Esto subraya que las orgías pertenecen a una vida anterior, no a la identidad del creyente regenerado.

En última instancia, la Escritura traza una línea clara entre la vida guiada por el Espíritu y la vida dominada por la carne. Cristo llama a Sus seguidores a renunciar a la impiedad y a las pasiones mundanas, y a vivir de manera sobria, justa y piadosa en el presente siglo (Tito 2:12). Las orgías representan exactamente aquello de lo que el creyente ha sido llamado a apartarse: una vida sin dominio propio, sin reverencia a Dios y sin fruto espiritual.