Pregunta
"No se preocupen por el día de mañana", ¿es eso posible (Mateo 6:34)?
Respuesta
"No se preocupen por el día de mañana", dijo Jesús en su gran Sermón del Monte, "porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas" (Mateo 6:34). Por tercera vez, Cristo da a Sus discípulos este mandamiento de no preocuparse, repitiéndolo tal vez porque sabía que la tendencia humana universal es hacer justo lo contrario: centrarse ansiosamente en las preocupaciones futuras en lugar de en el Dios que tiene el mañana en Sus manos (Jeremías 29:11; Salmo 23).
En esta parte de Su sermón, Jesús enseña a los discípulos a no preocuparse por lo que comerán y con qué se vestirán. Estas dos cosas representan las necesidades básicas del ser humano. Jesús exhorta a Sus discípulos a confiar en Dios como su proveedor. El siervo fiel del reino que está totalmente comprometido con el Rey no necesita preocuparse ni distraerse con las preocupaciones de la vida cotidiana. Poner nuestra confianza en Dios significa confiar en que Él cuidará de nosotros y nos proporcionará todo lo que necesitamos.
En Mateo 6:34, Jesús amplía Su lección, desafiando a los discípulos específicamente a no preocuparse por las inquietudes que puedan surgir en el futuro. Acababa de enseñar a los discípulos a orar: "Danos hoy el pan nuestro de cada día", en el Padre Nuestro (Mateo 6:11). Los siervos del reino de Dios deben vivir en el presente. Dios cuida de Sus siervos hoy. Les da su pan de cada día y cualquier otra cosa que puedan necesitar para hoy. No necesitan preocuparse por el mañana, porque Dios estará con ellos para ocuparse de cualquier preocupación en el "hoy" del mañana (Mateo 28:20; Salmo 73:23-26).
En el desierto, Dios enseñó a los hijos de Israel el mismo principio de depender de Yavé para la provisión del día. Les alimentó con la cantidad justa de maná para mantener sus vidas durante ese día. Cuando se preocupaban por el mañana almacenando comida para el día siguiente, ese maná se echaba a perder. Cada día y en cada paso del camino, el pueblo de Dios debe depender de Su fiel provisión.
El Señor sabe que nos enfrentamos a muchas circunstancias y situaciones que pueden causar ansiedad en este mundo caído. Entonces, ¿cómo podemos seguir Su mandato de dejar de preocuparnos por el mañana?
Orar
Filipenses 4:6-7 nos presenta nuestra arma más poderosa contra la preocupación: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (NTV).
Siempre que nos sintamos ansiosos o preocupados por el mañana, podemos llevar nuestras inquietudes al Señor en oración. Podemos vivir en ese momento, reconociendo que Dios está ahí con nosotros. Al decirle lo que necesitamos, le damos gracias por todo lo que ha hecho. Una actitud de agradecimiento sugiere una expectativa de Su provisión y cuidado continuos. Cuando pasamos tiempo en la presencia de nuestro Padre celestial, derramando nuestras ansiedades, Él responde dándonos una paz sobrenatural que guarda nuestros corazones y nuestras mentes. Cuando recordamos acudir al Padre en oración, Él viene instantáneamente a ayudarnos en nuestros momentos de ansiedad.
Confiar en la gracia de Dios
El apóstol Pablo soportó una espina en la carne que le causaba una ansiedad considerable: "Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí" (2 Corintios 12:7-9). Pablo llevó su preocupación al Señor en oración. Cuando el problema persistió, el apóstol confió en que el Señor le proporcionaría la gracia para seguir adelante.
La gracia de Dios le dio a Pablo la capacidad de ver cómo el Señor sería glorificado en su debilidad: "Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:10). Podemos erradicar nuestras preocupaciones sobre el mañana al ver a Dios con nosotros en el futuro, proporcionándonos la gracia que necesitamos para salir adelante. Cuando llegue el mañana, el Padre estará allí con Su gracia para satisfacer todas nuestras necesidades.
Disciplinar la mente
Después de orar y recibir la paz de Dios, debemos disciplinar nuestras mentes: "Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza" (Filipenses 4:8, NTV). Es difícil preocuparse cuando nuestros pensamientos se centran en las promesas verdaderas y fieles de Dios. Los pensamientos perezosos e indisciplinados producen preocupación. Por el contrario, debemos entrenar nuestras mentes en la Palabra, que nos dice: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 Timoteo 1:7).
Actuar
No podemos dedicarnos por completo a Dios si nos dedicamos a preocuparnos por el mañana. Preocuparse por el mañana es no confiar en Dios y no sirve para nada (Mateo 6:27-29). Pedro aconseja sabiamente: "Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes" (1 Pedro 5:7, NTV).
A veces, obedecer el mandato del Señor de no preocuparse por el mañana requiere actuar: "No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes" (Filipenses 4:9, NTV). Si los temores sobre el mañana están consumiendo tu hoy, considera hacer un estudio bíblico en profundidad específicamente sobre el tema que te preocupa. Es posible que incluso tengas que buscar el consejo de un líder de la iglesia. Da los pasos necesarios para crear un plan de acción bíblico que acabe con tu preocupación infructuosa y destructiva.
El mandato del Señor, "No se preocupen por el mañana", es un recordatorio conmovedor para que los siervos del reino vivan el momento y pongan su confianza en Él en cada circunstancia y situación. Ninguna dificultad es mayor que nuestro gran Dios. Preocuparse por el mañana es mirar nuestro futuro como si Dios no estuviera allí para cuidarnos. Pero Jesús nos enseña a vivir en la presencia de Dios un día a la vez y a lidiar con cada problema cuando se presente, a través de la oración. Nuestro Padre celestial estará con nosotros mañana para cuidarnos.
En esta parte de Su sermón, Jesús enseña a los discípulos a no preocuparse por lo que comerán y con qué se vestirán. Estas dos cosas representan las necesidades básicas del ser humano. Jesús exhorta a Sus discípulos a confiar en Dios como su proveedor. El siervo fiel del reino que está totalmente comprometido con el Rey no necesita preocuparse ni distraerse con las preocupaciones de la vida cotidiana. Poner nuestra confianza en Dios significa confiar en que Él cuidará de nosotros y nos proporcionará todo lo que necesitamos.
En Mateo 6:34, Jesús amplía Su lección, desafiando a los discípulos específicamente a no preocuparse por las inquietudes que puedan surgir en el futuro. Acababa de enseñar a los discípulos a orar: "Danos hoy el pan nuestro de cada día", en el Padre Nuestro (Mateo 6:11). Los siervos del reino de Dios deben vivir en el presente. Dios cuida de Sus siervos hoy. Les da su pan de cada día y cualquier otra cosa que puedan necesitar para hoy. No necesitan preocuparse por el mañana, porque Dios estará con ellos para ocuparse de cualquier preocupación en el "hoy" del mañana (Mateo 28:20; Salmo 73:23-26).
En el desierto, Dios enseñó a los hijos de Israel el mismo principio de depender de Yavé para la provisión del día. Les alimentó con la cantidad justa de maná para mantener sus vidas durante ese día. Cuando se preocupaban por el mañana almacenando comida para el día siguiente, ese maná se echaba a perder. Cada día y en cada paso del camino, el pueblo de Dios debe depender de Su fiel provisión.
El Señor sabe que nos enfrentamos a muchas circunstancias y situaciones que pueden causar ansiedad en este mundo caído. Entonces, ¿cómo podemos seguir Su mandato de dejar de preocuparnos por el mañana?
Orar
Filipenses 4:6-7 nos presenta nuestra arma más poderosa contra la preocupación: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús" (NTV).
Siempre que nos sintamos ansiosos o preocupados por el mañana, podemos llevar nuestras inquietudes al Señor en oración. Podemos vivir en ese momento, reconociendo que Dios está ahí con nosotros. Al decirle lo que necesitamos, le damos gracias por todo lo que ha hecho. Una actitud de agradecimiento sugiere una expectativa de Su provisión y cuidado continuos. Cuando pasamos tiempo en la presencia de nuestro Padre celestial, derramando nuestras ansiedades, Él responde dándonos una paz sobrenatural que guarda nuestros corazones y nuestras mentes. Cuando recordamos acudir al Padre en oración, Él viene instantáneamente a ayudarnos en nuestros momentos de ansiedad.
Confiar en la gracia de Dios
El apóstol Pablo soportó una espina en la carne que le causaba una ansiedad considerable: "Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: "Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí" (2 Corintios 12:7-9). Pablo llevó su preocupación al Señor en oración. Cuando el problema persistió, el apóstol confió en que el Señor le proporcionaría la gracia para seguir adelante.
La gracia de Dios le dio a Pablo la capacidad de ver cómo el Señor sería glorificado en su debilidad: "Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:10). Podemos erradicar nuestras preocupaciones sobre el mañana al ver a Dios con nosotros en el futuro, proporcionándonos la gracia que necesitamos para salir adelante. Cuando llegue el mañana, el Padre estará allí con Su gracia para satisfacer todas nuestras necesidades.
Disciplinar la mente
Después de orar y recibir la paz de Dios, debemos disciplinar nuestras mentes: "Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza" (Filipenses 4:8, NTV). Es difícil preocuparse cuando nuestros pensamientos se centran en las promesas verdaderas y fieles de Dios. Los pensamientos perezosos e indisciplinados producen preocupación. Por el contrario, debemos entrenar nuestras mentes en la Palabra, que nos dice: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 Timoteo 1:7).
Actuar
No podemos dedicarnos por completo a Dios si nos dedicamos a preocuparnos por el mañana. Preocuparse por el mañana es no confiar en Dios y no sirve para nada (Mateo 6:27-29). Pedro aconseja sabiamente: "Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes" (1 Pedro 5:7, NTV).
A veces, obedecer el mandato del Señor de no preocuparse por el mañana requiere actuar: "No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes" (Filipenses 4:9, NTV). Si los temores sobre el mañana están consumiendo tu hoy, considera hacer un estudio bíblico en profundidad específicamente sobre el tema que te preocupa. Es posible que incluso tengas que buscar el consejo de un líder de la iglesia. Da los pasos necesarios para crear un plan de acción bíblico que acabe con tu preocupación infructuosa y destructiva.
El mandato del Señor, "No se preocupen por el mañana", es un recordatorio conmovedor para que los siervos del reino vivan el momento y pongan su confianza en Él en cada circunstancia y situación. Ninguna dificultad es mayor que nuestro gran Dios. Preocuparse por el mañana es mirar nuestro futuro como si Dios no estuviera allí para cuidarnos. Pero Jesús nos enseña a vivir en la presencia de Dios un día a la vez y a lidiar con cada problema cuando se presente, a través de la oración. Nuestro Padre celestial estará con nosotros mañana para cuidarnos.