Pregunta

¿Qué significa "algo más grande que Salomón está aquí" (Mateo 12:42)?

Respuesta
En Mateo 12:42, Jesús dice: "La Reina del Sur se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y miren, algo más grande que Salomón está aquí". Jesús dirigió estas palabras a las autoridades judías incrédulas que lo rechazaban y exigían una señal (versículo 38). Jesús ya había realizado muchas señales, y el hecho de que pidieran otra revelaba la incredulidad de sus corazones. Para subrayar este punto, Jesús contrastó la incredulidad de su generación con la fe de generaciones anteriores.

Jesús dijo que Nínive condenaría a los incrédulos de su generación el día del juicio porque se arrepintieron ante la predicación de Jonás, y Jesús es más grande que Jonás (Mateo 12:41). Luego dijo lo mismo de la Reina del Sur, tradicionalmente identificada como la reina de Sabá (cf. 1 Reyes 10:1-13). Ella honró a Salomón recorriendo grandes distancias para escuchar su sabiduría, y Jesús es más grande que Salomón. Lejos de honrarlo, los líderes judíos se opusieron activamente a Jesús y lo deshonraron.

Jesús es más grande que Salomón en todos los sentidos. Como el Mesías prometido en el Antiguo Testamento (Génesis 49:10; 2 Samuel 7:12-13, 16), Jesús gobierna un reino más grande y más próspero. El reino de Salomón era rico en tesoros terrenales, pero el reino de Jesús tiene un valor eterno. El reino de Salomón tenía fronteras físicas, pero el reino de Jesús se extenderá por toda la tierra. Salomón era sabio, pero Jesús encarna "todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Colosenses 2:3). Salomón tenía autoridad, pero Jesús es el Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16).

Los líderes judíos tenían las Escrituras, y esos escritos señalaban claramente a Jesús (ver Juan 5:39). El rechazo de los dirigentes judíos procedía de la rebeldía y del orgullo religioso, que Jesús condenó. Como el que es más grande que Salomón, Jesús ofrecía algo infinitamente superior al mayor obsequio que cualquier rey terrenal pudiera dar. Trágicamente, al rechazar a Jesús, los líderes se alejaron de la Sabiduría encarnada (ver 1 Corintios 1:30). La Reina del Sur, por tanto, condenaría con razón a aquella generación. No tenían excusa, pues rechazaron algo más grande que aquello por lo que ella viajó tan lejos. La generación de la época de Jesús se encontró con Dios en la carne, pero se apartó de Él.

Los líderes judíos deberían haber sido los primeros en reconocer y celebrar a su Mesías. Su rechazo fue trágico y grave. Los dos ejemplos que Jesús cita para condenar a esa generación provenían de gentiles. Los ninivitas y la reina de Sabá respondieron correctamente al mensaje de Dios. Personas ajenas al pacto mostraron más disposición a acercarse a Dios que el propio pueblo que tenía las promesas. Rechazar a Jesús es rechazar a Dios (Lucas 10:16).

Al igual que los judíos de la época de Jesús, nosotros tenemos privilegios que generaciones anteriores no tuvieron. El evangelio se ha difundido ampliamente, transformando vidas en todo el mundo. Tenemos acceso a vastos depósitos de verdad y al testimonio de innumerables creyentes. Nosotros, al igual que el pueblo de los tiempos de Jesús, no tenemos excusa para rechazarlo.