Pregunta

¿Es malo tener una fantasía, según la Biblia?

Respuesta
Las fantasías son producto de nuestra mente creativa. Pueden ser ideas imaginarias, historias, arte visual, inventos, escenarios ficticios o cualquier otra cosa que podamos imaginar. Tenemos esta capacidad porque fuimos creados a imagen del Creador supremo (Génesis 1:27). Por lo tanto, tener imaginación no es pecado. Fantasear o imaginar cosas que agradan a Dios puede ser una manera maravillosa de conectar con Aquel que nos creó (Filipenses 4:8).

Sin embargo, como en todas las áreas de la vida, debemos asegurarnos de que nuestras fantasías tengan una intención buena y recta. Filipenses 4:8 nos llama a pensar en todo lo que es verdadero, honorable, justo, puro, amable, de buen nombre, virtuoso y digno de alabanza. La pregunta clave es: ¿coinciden nuestras fantasías con esa norma bíblica?

Si las imágenes, los escenarios o las historias que imaginamos se apartan de lo que agrada a Dios, entonces nuestras fantasías pueden llevarnos a pecar (Salmo 5:4; Proverbios 15:26). Las fantasías malsanas pueden abrir la puerta a pecados como la lujuria, la avaricia, la codicia o los celos. Detenernos en pensamientos pecaminosos puede incluso conducir a acciones que causen daño físico o espiritual, tanto a nosotros mismos como a los demás (Eclesiastés 12:14).

Como cristianos, debemos proteger nuestros corazones y mentes de los pensamientos y fantasías pecaminosas (Romanos 12:2; 3 Juan 1:11). La Biblia enseña: "Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida" (Proverbios 4:23). Y Jesús advirtió: "Estén alerta, no sea que sus corazones se carguen con disipación, embriaguez y con las preocupaciones de la vida" (Lucas 21:34).

Dios conoce incluso nuestras fantasías más íntimas (Salmo 139:2; 94:11). Nada puede ocultarse de Él, pues: "La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).

Si luchas con fantasías impuras o dañinas y deseas vencerlas, busca la ayuda del Señor. Él siempre perdona al corazón arrepentido (Salmo 139:23–24). Incluso las fantasías más persistentes pueden ser vencidas por el poder de Dios, quien nos capacita para llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo (2 Corintios 10:3–5).