Pregunta
¿Cuándo se escribió la carta a los Hebreos?
Respuesta
El libro de Hebreos celebra de manera única la persona y la obra de Jesucristo de Nazaret. Aunque comparte temas con otros libros del Nuevo Testamento, como la muerte expiatoria de Cristo por nuestros pecados y la morada del Espíritu Santo en los creyentes, se distingue por explicar meticulosamente la mediación sacerdotal de Jesús a la luz de pasajes y tipos del Antiguo Testamento. Si bien la autoría de Hebreos permanece desconocida, los detalles internos del escrito permiten situar su redacción entre los años 65 y 67 d. C. Según estos indicios, el autor de Hebreos escribió la carta entre los años 65 y 67 d. C.
Una razón importante por la que muchos eruditos datan la carta a los Hebreos hacia mediados de los años 60 d. C. es que el autor no menciona la destrucción del templo de Jerusalén ocurrida en el año 70 d. C. Aquel evento cambió radicalmente la vida de los judíos del siglo I, pues puso fin al sistema de sacrificios que durante siglos había definido su adoración. Además, si Hebreos se hubiera escrito después del año 70 d. C., el mensaje del autor habría sido aún más contundente, ya que podría haber señalado la destrucción del templo como prueba irrefutable de que los sacrificios del Antiguo Pacto habían llegado a su fin.
La carta a los Hebreos se refiere a los sacrificios del templo como si aún se estuvieran llevando a cabo: "Ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados" (Hebreos 10:11). El autor se refiere al ministerio continuo del sistema de sacrificios a lo largo de los capítulos 7 a 10. Estos pasajes sugieren que los rituales del templo aún estaban en vigor. Si el templo ya hubiera sido destruido, el autor probablemente habría utilizado ese acontecimiento para enfatizar el carácter definitivo del sacrificio de Cristo. En cambio, sus descripciones apuntan a una fecha anterior al año 70 d. C.
Otro elemento que contribuye a situar la carta a los Hebreos en el tiempo es su referencia a creyentes que ya habían sufrido persecución, pero que aún no habían llegado al martirio. El autor recuerda su firmeza ante los insultos, el sufrimiento y la pérdida de bienes (Hebreos 10:32-34). Sin embargo, añade que aún no habían resistido hasta derramar su sangre (Hebreos 12:4). Este nivel de persecución concuerda con mediados de la década de los sesenta, cuando la hostilidad contra los cristianos en el Imperio Romano ya era palpable, pero aún no había alcanzado su punto máximo.
Además, el autor de Hebreos les recuerda a sus destinatarios originales que deben ser espiritualmente maduros: habían seguido a Jesús el tiempo suficiente como para comprender las verdades más profundas de la fe, y en ese momento ya deberían haber sido maestros (Hebreos 5:12). Esta advertencia indica que habían sido cristianos durante muchos años. Hebreos fue escrito a una iglesia que comenzó en las primeras décadas después de la muerte y resurrección de Jesús.
La carta a los Hebreos también señala que Timoteo se encontraba vivo y que recientemente había sido liberado de prisión. El autor escribe: "Sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad" (Hebreos 13:23). Este breve comentario muestra que Timoteo seguía activo en el ministerio y era conocido por los lectores. Además, sitúa la carta en una época en la que los líderes clave de la era apostólica seguían sirviendo a las iglesias. Dado que Timoteo vivió y ejerció su ministerio hasta mediados de los años 60, este detalle concuerda bien con una fecha para Hebreos en ese mismo período.
En conjunto, las pruebas que se encuentran en la carta a los Hebreos sugieren que el autor escribió el libro entre los años 65 y 67 d. C.
Una razón importante por la que muchos eruditos datan la carta a los Hebreos hacia mediados de los años 60 d. C. es que el autor no menciona la destrucción del templo de Jerusalén ocurrida en el año 70 d. C. Aquel evento cambió radicalmente la vida de los judíos del siglo I, pues puso fin al sistema de sacrificios que durante siglos había definido su adoración. Además, si Hebreos se hubiera escrito después del año 70 d. C., el mensaje del autor habría sido aún más contundente, ya que podría haber señalado la destrucción del templo como prueba irrefutable de que los sacrificios del Antiguo Pacto habían llegado a su fin.
La carta a los Hebreos se refiere a los sacrificios del templo como si aún se estuvieran llevando a cabo: "Ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados" (Hebreos 10:11). El autor se refiere al ministerio continuo del sistema de sacrificios a lo largo de los capítulos 7 a 10. Estos pasajes sugieren que los rituales del templo aún estaban en vigor. Si el templo ya hubiera sido destruido, el autor probablemente habría utilizado ese acontecimiento para enfatizar el carácter definitivo del sacrificio de Cristo. En cambio, sus descripciones apuntan a una fecha anterior al año 70 d. C.
Otro elemento que contribuye a situar la carta a los Hebreos en el tiempo es su referencia a creyentes que ya habían sufrido persecución, pero que aún no habían llegado al martirio. El autor recuerda su firmeza ante los insultos, el sufrimiento y la pérdida de bienes (Hebreos 10:32-34). Sin embargo, añade que aún no habían resistido hasta derramar su sangre (Hebreos 12:4). Este nivel de persecución concuerda con mediados de la década de los sesenta, cuando la hostilidad contra los cristianos en el Imperio Romano ya era palpable, pero aún no había alcanzado su punto máximo.
Además, el autor de Hebreos les recuerda a sus destinatarios originales que deben ser espiritualmente maduros: habían seguido a Jesús el tiempo suficiente como para comprender las verdades más profundas de la fe, y en ese momento ya deberían haber sido maestros (Hebreos 5:12). Esta advertencia indica que habían sido cristianos durante muchos años. Hebreos fue escrito a una iglesia que comenzó en las primeras décadas después de la muerte y resurrección de Jesús.
La carta a los Hebreos también señala que Timoteo se encontraba vivo y que recientemente había sido liberado de prisión. El autor escribe: "Sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad" (Hebreos 13:23). Este breve comentario muestra que Timoteo seguía activo en el ministerio y era conocido por los lectores. Además, sitúa la carta en una época en la que los líderes clave de la era apostólica seguían sirviendo a las iglesias. Dado que Timoteo vivió y ejerció su ministerio hasta mediados de los años 60, este detalle concuerda bien con una fecha para Hebreos en ese mismo período.
En conjunto, las pruebas que se encuentran en la carta a los Hebreos sugieren que el autor escribió el libro entre los años 65 y 67 d. C.