Pregunta

¿En qué consiste el conocimiento del Santo (Proverbios 9:10)?

Respuesta
En Proverbios 9:10, Salomón escribe sobre la sabiduría y el entendimiento: "El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia". Anteriormente, en Proverbios 1:7, Salomón afirma: "El temor del Señor es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción". Estos dos pasajes enmarcan el tema del libro de Proverbios.

Estos pasajes nos enseñan que el fundamento de la verdadera sabiduría está arraigado en el temor del Señor, una profunda reverencia y respeto por Él. Esta reverencia no es un temor paralizante, sino una profunda conciencia y asombro por el poder, la grandeza, la belleza, la justicia y el amor del Creador. Un temor saludable del Señor, un temor que reconoce a Dios por quien es, da como resultado una devoción sincera por servirle y obedecerle.

La comprensión proviene del conocimiento del Santo (ver Salmos 147:5). Como vemos en Proverbios 1:7, este conocimiento del Santo y la comprensión resultante solo son comprendidos por aquellos que temen al Señor. Respetar a Dios por quien es y por todo lo que ha hecho es el punto de partida indispensable y fundamental para la comprensión.

Analizando un poco Proverbios 9:10, la palabra traducida como "conocimiento" significa "discernimiento" en el hebreo original, e "inteligencia" se refiere a "perspicacia". El "Santo" es el Dios de Israel. Este nombre se centra en Su rectitud moral. En el idioma original, el término tiene una terminación plural, lo que enfatiza la plenitud de la santidad de Dios.

Por lo tanto, tener el conocimiento del Santo implica tener una relación con el Dios santo, apartado y consagrado de Israel. Esta relación va más allá del mero reconocimiento de Su existencia divina. No es simplemente un conocimiento intelectual. Implica una conexión íntima y un aprendizaje experiencial continuo sobre la naturaleza, la voluntad y los caminos de Dios. Tal conocimiento conduce al discernimiento, la perspicacia y una comprensión más profunda del propósito de la vida y el plan divino (Oseas 14:9).

Dios es la fuente de todas las cosas (Proverbios 2:6). Si queremos tener sabiduría, conocimiento y entendimiento, debemos llegar a conocerlo íntimamente a través de Su Palabra (Job 12:13; Salmo 119:130; Proverbios 8:8-9; Filipenses 1:9-10). También debemos tomarlo en serio. Cuanto mejor conozcamos a Dios y Su carácter santo, más en sintonía estaremos con Su sabiduría, más capaces seremos de distinguir entre el bien y el mal, y mejor equipados estaremos para tomar decisiones en la vida.

El conocimiento del Santo enriquece nuestra perspectiva, haciéndonos comprender la vida desde el punto de vista de Dios. Alinea nuestros valores con los principios bíblicos y divinos. El conocimiento del Santo fomenta una sensación de paz y una dirección sólida para navegar por los caminos a menudo complejos y sinuosos de la vida (Salmo 119:105; Proverbios 3:21-23; 15:21).

Por lo tanto, para obtener verdaderamente entendimiento y buen juicio, debemos buscar conocer profundamente al Santo, abrazando la sabiduría que fluye de esta relación sagrada de pacto. Debemos buscar "el reino de Dios por encima de todo lo demás y [llevar] una vida justa, y él [nos] dará todo lo que [necesitemos]" (Mateo 6:33, NTV; ver también Mateo 5:6).

La Biblia dice que Jesús es "la sabiduría de Dios" (1 Corintios 1:24, 30). En Él no hay pecado ni falta moral (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15). Cristo encarna la verdad y el entendimiento espirituales: Él es la verdad (Juan 14:6). Juan escribe: "Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, permaneciendo en su Hijo Jesucristo" (1 Juan 5:20).

¿Cómo se comprende el conocimiento del Santo? Solo al conocer a Dios a través de una relación con Jesucristo podemos tener un verdadero discernimiento. El Señor abre nuestros ojos a la verdad espiritual (Efesios 1:9, 18; 3:4). Obtenemos una percepción dada por Dios que da como resultado un juicio sensato y una toma de decisiones correcta. El conocimiento del Santo nos permite utilizar ese discernimiento para conducir nuestras vidas correctamente. Todo esto se deriva de reverenciar al Señor y llegar a conocerlo a través de una relación con Jesús.

Recibir a Cristo como Señor y Salvador nos otorga el conocimiento del Santo y, por lo tanto, el verdadero entendimiento. En Él están "escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Colosenses 2:3).