Pregunta

¿Qué significa cuando Dios dice: "Yo pagaré" (Romanos 12:19)?

Respuesta
En Romanos 12:19, el apóstol escribe: "Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: "Mía es la venganza, Yo pagaré", dice el Señor". Aquí, Pablo cita Deuteronomio 32:35 para establecer por qué los creyentes no deben tomar la justicia por su mano. Dios es el juez supremo. Él ve cada acto injusto que se comete. Los creyentes deben confiar en el tiempo y el juicio perfectos de Dios. Él vengará. Él pagará. La justicia perfecta de Dios debe infundir confianza en Su plan.

Cuando Dios dice: "Yo pagaré", les recuerda a los creyentes Su justicia soberana. Dios es el gobernante supremo. Él no permite que el mundo se descontrole sin rendir cuentas. Él se ocupará de cada pecado y maldad, si no en esta vida, entonces en la venidera. Sabiendo que se hará justicia, la soberanía de Dios debería hacernos sentir seguros. No debemos tomar represalias contra los demás cuando se nos hace daño; en cambio, debemos confiar en que la justicia de Dios supera la nuestra. El Salmo 94:1-2 dice: "Oh Señor, Dios de las venganzas, Oh Dios de las venganzas, ¡resplandece! Levántate, Juez de la tierra; da su merecido a los soberbios". El salmista sabe que la justicia está en manos de Dios. Debemos descansar en ese mismo conocimiento.

"Yo pagaré" no fomenta la aceptación pasiva de las malas acciones. Debemos seguir denunciando y desafiando las malas acciones cuando las experimentamos. Sin embargo, nunca debemos vengarnos personalmente de los demás. Esa es prerrogativa de Dios. Cuando intentamos impartir justicia a nuestra manera, en nuestro propio tiempo, inevitablemente estropeamos las cosas. Buscar la verdadera justicia consiste en abordar el mal de manera justa y recta; buscar venganza consiste en infligir daño o sufrimiento al malhechor.

Proverbios 20:22 dice: "No digas: "Yo pagaré mal por mal"; espera en el Señor, y Él te salvará". La justicia de Dios no se retrasa ni es ineficaz. Él opera en una línea temporal diferente a la nuestra y sabe cómo manejar cada situación de la mejor manera. Su plan tiene en cuenta factores que nosotros no podemos ni siquiera empezar a ver. Como Dios ve el panorama completo, debemos liberarnos del deseo de vengarnos de las personas que nos hacen daño. Nuestra venganza es injusta y está plagada de errores, pero Dios juzga con rectitud y perfección.

La promesa de Dios, "Yo pagaré", implica una restauración para aquellos que han sido agraviados. La justicia de Dios es más que "ajustar cuentas". Él también nos sana cuando somos agraviados. Isaías 61:8 dice: "Porque Yo, el Señor, amo el derecho, odio el robo en el holocausto. Fielmente les daré su recompensa, y haré con ellos un pacto eterno". Dios castiga las malas acciones y bendice a los que sufren. Nunca olvidará cuidar de aquellos que han sido injustamente tratados.

Además, el compromiso de Dios, "Yo pagaré", llama a los creyentes a un alto nivel de perdón. Jesús ejemplificó una actitud de perdón cuando dijo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Jesús nos enseña a tener la misma actitud en Mateo 5:44: "Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen". Cuando confiamos en la promesa de Dios de recompensar, la enseñanza de Jesús de perdonar y orar por nuestros enemigos es posible. Sabiendo que Dios tiene el asunto bien controlado, podemos seguir adelante con paz, amor y gozo. No necesitamos llevar la carga de la venganza.

La seguridad de Dios, "Yo pagaré", nos recuerda nuestra necesidad de la gracia y la misericordia de Dios. Hay situaciones que nos hacen anhelar que Dios haga justicia, pero también debemos recordar la gracia y la misericordia de Dios. Hemos recibido Su bondad y debemos tratar de extender esa bondad a los demás. "Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo" (Efesios 4:32). Así como hemos sido perdonados, debemos perdonar. Si se necesita algún "pago", Dios se encargará de ello.