Pregunta
¿Quiénes eran los egipcios en la Biblia?
Respuesta
Los egipcios eran un pueblo antiguo que habitaba en las fértiles orillas del río Nilo, en África. Su historia abarca aproximadamente 3.000 años. Realizaron notables avances en arquitectura, gobierno, ciencia y arte, desarrollaron una monarquía centralizada, un panteón de dioses y un sistema de escritura jeroglífica. Además de su importancia histórica y cultural, los egipcios ocupan un lugar destacado en las Escrituras.
La civilización egipcia comenzó alrededor del año 3100 a.C., con la unificación del Alto y el Bajo Egipto bajo Narmer (o Menes), el primer faraón. Desde entonces, Egipto experimentó períodos de prosperidad y decadencia, pero su influencia en el mundo antiguo fue enorme. En la sociedad egipcia, el faraón ocupaba la cúspide y se le consideraba un mediador entre los dioses y la humanidad. Los egipcios creían en una vida después de la muerte y practicaban rituales funerarios elaborados, como la momificación y la construcción de tumbas con tesoros y textos destinados a guiar al difunto en la otra vida.
Egipto fue una potencia dominante en el antiguo Cercano Oriente, activa en el comercio, la diplomacia y los conflictos militares con las naciones vecinas. En la Biblia, los egipcios aparecen con frecuencia tanto como lugar de refugio como de esclavitud. En tiempos de hambruna, las personas huían a Egipto en busca de sustento. Génesis 12:10 dice: "Pero hubo hambre en el país, y Abram descendió a Egipto para pasar allí un tiempo, porque el hambre era severa en aquella tierra". Para Abram, Egipto representó un alivio temporal.
José, hijo de Jacob, fue vendido como esclavo por sus hermanos y llevado a Egipto. Allí, sin embargo, ascendió al poder y llegó a ser la mano derecha del faraón. José interpretó los sueños proféticos del faraón, que advertían sobre una hambruna venidera, y supervisó la administración de los recursos antes y durante ese tiempo. Como resultado, "de todos los países venían a Egipto para comprar grano a José, porque el hambre era severa en toda la tierra" (Génesis 41:57). En ese período, Egipto fue un lugar de supervivencia y provisión.
En el Nuevo Testamento, José y María huyeron a Egipto con el niño Jesús después de enterarse del plan del rey Herodes de matar a los niños varones de Belén. Mateo 2:13-14 relata: "Después de haberse marchado ellos, un ángel del Señor se apareció* a José en sueños, diciendo: "Levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes quiere buscar y matar al Niño". Y levantándose José, tomó de noche al Niño y a Su madre, y se trasladó a Egipto". Esta huida y el posterior regreso cumplen la profecía de Oseas 11:1: "De Egipto llamé a mi hijo".
Egipto fue en ocasiones un lugar de refugio, pero también una tierra de opresión. Después de la muerte de José, los egipcios esclavizaron a los israelitas. Según Éxodo 1:11, "pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramsés". Este largo período de sufrimiento culminó con el éxodo, liderado por Moisés, quien transmitió al faraón la exigencia divina: "Deja ir a Mi pueblo para que me sirva" (Éxodo 9:1).
Las plagas descritas en Éxodo 7–12 fueron el juicio de Dios contra Egipto y una manifestación de Su gloria. En Éxodo 14, Dios dividió el Mar Rojo para permitir que los israelitas escaparan del ejército del faraón. Estos acontecimientos se conmemoran en la Pascua, una festividad judía instituida mientras el pueblo aún estaba en Egipto.
Más adelante, el profeta Isaías advirtió a Israel contra la tentación de buscar alianzas militares con Egipto en lugar de confiar en Dios: "¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, y confían en los carros porque son muchos, y en los jinetes porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al Señor" (Isaías 31:1).
El rey Salomón compró caballos de Egipto (1 Reyes 10:28-29) y se casó con una princesa egipcia (1 Reyes 9:16). Más tarde, Egipto atacó Jerusalén durante el reinado de Roboam y se llevó muchos de los tesoros del palacio y del templo (2 Crónicas 12). A lo largo de la historia bíblica posterior, Egipto actuó a veces como aliado de Israel y, con mayor frecuencia, como enemigo. El rey Josías murió enfrentándose a los egipcios (2 Reyes 23:29). Jeremías profetizó que Egipto sería conquistado por Babilonia, aunque su caída no sería definitiva (Jeremías 46:25-26).
Egipto fue una civilización antigua poderosa que desempeñó un papel significativo dentro del plan redentor de Dios. De manera notable, la Biblia también anticipa un futuro en el que Egipto será bendecido por el Señor. Isaías profetiza: "Aquel día habrá un altar al Señor en medio de la tierra de Egipto… El Señor se dará a conocer en Egipto… y el Señor de los ejércitos lo ha bendecido, diciendo: "Bendito es Egipto Mi pueblo..."" (Isaías 19:19, 21, 25).
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