¿Espera Dios que todos nosotros tengamos hijos?



 

Pregunta: "¿Espera Dios que todos nosotros tengamos hijos?"

Respuesta:
Realmente no es una cuestión de si Dios "espera" que nosotros tengamos hijos, ya que Él es omnisciente y soberano y sabe quién puede y quién no va a tener hijos. El asunto en realidad es si tener o no hijos es un requisito para los cristianos, y si podemos o no tener una vida plena y obediente en Cristo sin hijos.

La biblia nos dice que los hijos son una bendición de Dios. Salmo 127:3-5 dice, "He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta". Dios bendice a los padres para que puedan disfrutar por años con sus hijos, y que difícilmente se puede comparar a ninguna otra cosa. Dios declara que los hijos son una bendición. Pero esto no significa que Dios retiene las bendiciones de aquellos que no tienen hijos. Simplemente significa que los niños tienen que ser vistos como una bendición, no como un problema.

Hay momentos cuando Dios de manera deliberada hace que alguna mujer no tenga hijos, no importa cuán desesperada se sienta ella por tenerlos. Ana anhelaba un hijo, pero Jehová había “cerrado su vientre” hasta el momento en que Dios consideró oportuno el permitirle concebir a Samuel, el profeta del Señor (1 Samuel 1:1-2:21). También Sara fue obligada a esperar muchos años (¡ella tenía 90 años!) antes de que Dios la bendijera con Isaac (Génesis 15:1-21; 21:1-7). A partir de estos y muchos otros ejemplos, podemos ver que Dios está en el control soberano de todas las circunstancias de la vida, incluyendo el nacimiento de los hijos. Aunque Dios ha declarado que los hijos son una bendición de parte de Él, no hay nada en la biblia que diga que cada pareja casada deba tener hijos. Quizás la mejor manera de actuar para aquellos que no desean tener hijos, al menos por el momento, es que la pareja examine los motivos de su decisión. Sólo la pareja puede decir con certeza si sus motivos y actitudes son inaceptables a los ojos de Dios. Los motivos egoístas, por ejemplo, ciertamente no serían agradables a Dios. Tampoco sería agradable el poner las profesiones y la búsqueda de ganancia que el mundo ofrece, por encima de tener una familia. La única manera en que podemos realmente desagradar a Dios con nuestra decisión respecto a los hijos, es con una actitud contraria a Su voluntad, sin confiar en Él para que se encargue de nuestra situación. Debemos poner nuestra fe en Él y confiar en Él para que nos guie en todas las situaciones y decisiones que surgen en la vida.

Si el tema respecto a tener o no hijos depende de los sueños profesionales, la respuesta bíblica es que hay que colocar a la familia por encima de las (esto incluye el tener niños) carreras. La prioridad de una mujer debe ser su hogar y su familia, aunque el trabajar fuera del hogar es en realidad aceptable, mientras que el hogar y la familia tengan prioridad sobre los propósitos externos. La mujer de Proverbios 31 ciertamente tenía intereses externos, incluidos los bienes inmuebles y la agricultura (vs. 16). Pero ella siempre atendió su hogar y su familia de manera ejemplar. Ella se levantaba temprano, se quedaba hasta tarde, y hacía lo necesario para ver que estaban bien alimentados y bien vestidos. Ella era una mujer cuyos hijos y esposo la elogiaron. Tomando su ejemplo, las mujeres no deben renunciar a tener hijos simplemente para seguir una carrera profesional.

Al final, la decisión de tener o no tener hijos recae en la pareja y en Dios, considerándola cuidadosamente y en oración, especialmente antes de que una pareja de algún paso irreversible para evitar permanentemente la procreación. No hay ningún mandamiento bíblico que obliga a alguien a tener hijos. Por lo tanto, aunque los hijos son un don de Dios, Él puede y bendice a aquellos que caminan en fe con Él, independientemente de que sean o no padres.

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