Pregunta
¿Qué significa "todo el que beba de esta agua volverá a tener sed" (Juan 4:13)?
Respuesta
En Juan 4:13, Jesús le dice a la mujer samaritana: "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed". La expresión esta agua se refiere al agua del pozo de Jacob mencionado en el versículo anterior. Este pozo había provisto agua a Jacob y a "sus hijos, y sus ganados" (Juan 4:12), y seguía siendo una fuente útil en tiempos de Jesús. Sin embargo, esa agua sólo podía saciar la sed física de manera temporal. Por eso Jesús afirma que quien beba de esa agua volverá a sentir necesidad.
Camino a Galilea, Jesús pasó por Samaria (Juan 4:3), y Juan explica que "tenía" que pasar por allí (versículo 4). Ese debía era la voluntad del Padre. Todo lo que Jesús hace—incluida esta conversación con una mujer samaritana—es por obediencia perfecta: "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra" (Juan 4:34; cf. 5:19).
Mientras Jesús descansaba junto al pozo, una mujer samaritana llegó para sacar agua (Juan 4:7). Cansado del viaje, Jesús le pide algo de beber. Ella se sorprende, porque "los judíos no tienen tratos con los samaritanos" (versículo 9). Jesús entonces responde: "Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva" (versículo 10). La mujer, sin embargo, piensa en términos exclusivamente físicos, de la misma manera que Nicodemo no entendió inicialmente lo que significaba nacer de nuevo (Juan 3:3-5). En ambos casos, Jesús busca elevar su entendimiento de lo natural a lo espiritual.
Como la mujer interpreta todo literalmente (Juan 4:11-12), Jesús afirma: "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed" (Juan 4:13). El agua natural puede saciar por un momento, pero no satisface la sed espiritual ni concede vida eterna. Sólo Jesús puede dar un agua que "se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna" (Juan 4:14). Esa "agua viva" está disponible para cualquiera que crea en Su muerte y resurrección.
La metáfora del agua en el Antiguo Testamento refuerza esta enseñanza. Isaías 55:1 invita: "Todos los sedientos, vengan a las aguas". En Jeremías 2:13, Dios se presenta como "la fuente de agua viva", reprochando a Su pueblo por haberlo abandonado para cavar "cisternas agrietadas que no retienen el agua". Jesús retoma esta misma imagen para presentarse como la fuente verdadera y permanente.
En Juan 4:13, Jesús anticipa lo que explica con mayor claridad en Juan 7:37-39: el agua viva representa al Espíritu Santo, quien sería dado a los creyentes. Ese don forma parte de la promesa del nuevo Pacto, en la que Dios escribiría Su ley en los corazones y no en tablas de piedra (Jeremías 31:31-34). Sólo el Espíritu Santo puede saciar plenamente la sed espiritual del ser humano.
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¿Qué significa "todo el que beba de esta agua volverá a tener sed" (Juan 4:13)?
