Pregunta
¿Cuál es el significado del dicho <em>el diablo se esconde en los detalles</em>?
Respuesta
El proverbio "el diablo se esconde en los detalles" nos recuerda la importancia de las pequeñas cosas. Cuando damos un paso atrás para ver el panorama general, tendemos a pasar por alto fácilmente elementos que, aunque minúsculos y aparentemente insignificantes, pueden resultar vitales para el éxito de la tarea que tenemos entre manos. Despreciamos los detalles por nuestra cuenta y riesgo.
Se cree que el proverbio "el diablo se esconde en los detalles" se originó en el siglo XX. Algunos lingüistas remontan sus raíces a otro adagio anterior, "Dios está en los detalles", una frase que enfatizaba la necesidad de cuidado, atención y precisión como medio para alcanzar la excelencia. Decir "Dios está en los detalles" significaba que el camino hacia la distinción pasa por la meticulosidad. Ya sea expresado de forma positiva como "Dios está en los detalles" o de forma negativa como "el diablo se esconde en los detalles", la verdad principal es que los detalles son importantes.
Una idea similar a "el diablo se esconde en los detalles" se expresa en Cantares 2:15: "Agarren las zorras, las zorras pequeñas que arruinan las viñas, pues nuestras viñas están en flor". Son las zorritas —los pequeños detalles— las que echan a perder las uvas. Las cosas pequeñas pueden hacernos tropezar, y merece la pena prestarles la debida atención.
Montar un mueble prefabricado no suele ser una tarea difícil. Pero el diablo se esconde en los detalles, y saltarse un paso o perder un tornillo puede provocar un fallo estructural. Firmar un contrato es algo habitual en los negocios, pero conviene leer la letra pequeña antes de firmar cualquier acuerdo: el diablo se esconde en los detalles. Un correo electrónico enviado con una sola palabra equivocada puede poner en peligro toda una carrera profesional. El diablo se esconde en los detalles. El peligro acecha en los pormenores que se pasan por alto.
La Versión Autorizada de la Biblia (la Versión del Rey Jacobo - solo disponible en inglés) contiene casi 800.000 palabras. Pero una impresión de 1631 es hoy famosa por una palabra que se omitió. Los impresores reales de Inglaterra en aquella época eran Robert Barker y Martin Lucas, a quienes el rey Carlos I encargó la producción de la edición de 1631 de la Versión del Rey Jacobo. Imprimieron unas 1000 copias, pero entonces alguien encontró un error: Éxodo 20:14, parte de los Diez Mandamientos, decía: "Cometerás adulterio". La palabra "no" puede ser una palabra pequeña, pero es bastante necesaria en Éxodo 20:14. Por su error de impresión en lo que hoy se conoce como la "Biblia perversa", Barker y Lucas fueron multados con 300 libras, y el rey Carlos les revocó la licencia de impresión. En bancarrota y deshonrados, los impresores descubrieron demasiado tarde que el diablo está en los detalles.
La atención al detalle es encomiable. En la Biblia, Noé dio ejemplo de minuciosidad y precisión en la construcción del arca: "Entonces Noé hizo todo exactamente como Dios se lo había ordenado" (Génesis 6:22, NTV). Para Noé y su familia, la atención al detalle fue, literalmente, una cuestión de vida o muerte.
Al dar la ley, Dios advirtió a Moisés: "Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así ustedes lo harán" (Éxodo 25:9; cf. Hebreos 8:5). Moisés obedeció, pero, más tarde, dos de los hijos de Aarón descuidaron algunos detalles relativos a su servicio en el tabernáculo, y "murieron delante del Señor" (Levítico 10:2). Antes de entrar en la Tierra Prometida, Dios advirtió a todos los israelitas: "Ustedes no añadirán nada a la palabra que yo les mando, ni quitarán nada de ella, para que guarden los mandamientos del Señor su Dios que yo les mando" (Deuteronomio 4:2).
Sabiendo que el diablo se esconde en los detalles, no debemos permitir que el exceso de confianza, la complacencia o la prisa nos impidan ver la necesidad de actuar con cuidado. En las tareas que emprendemos, trabajamos para el Señor, sirviéndole de corazón y esperando Su recompensa (Colosenses 3:23–24).
"El diablo se esconde en los detalles" nos recuerda que no debemos perder de vista las pequeñas cosas. Por supuesto, también es posible centrarse tanto en los detalles que perdamos de vista el panorama general. Los fariseos cometieron ese error, por lo que Jesús los reprendió con otro proverbio: "¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!" (Mateo 23:24). Es necesario mantener el equilibrio en todos los aspectos de la vida.
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