Pregunta
¿Cómo podemos buscar primero el reino de Dios y Su justicia (Mateo 6:33)?
Respuesta
En Mateo 6:19-34, parte del Sermón del Monte de Jesús, nuestro Salvador se centra en la tendencia humana a pasar la vida buscando riqueza, salud y seguridad. Nos preocupamos por cómo satisfacer nuestras necesidades terrenales, como qué comeremos y qué vestiremos. Nuestras prioridades se dividen y se desvían. Sin embargo, Jesús llama a Sus seguidores a recorrer un camino diferente, libre de ansiedad y de la preocupación por las cosas de esta vida: "Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas" (Mateo 6:33).
¿Cómo podemos buscar verdaderamente primero Su reino y Su justicia en un mundo repleto de distracciones, tentaciones y prioridades que compiten entre sí? El punto de partida es dar prioridad a nuestra relación con Dios y a nuestra obediencia a Él. Por encima de todo, nos esforzamos por vivir de una manera que sea agradable a Dios y coherente con Sus normas justas y Su carácter.
¿Qué es Su justicia? En esencia, la justicia para el creyente se refiere a estar en buena relación con Dios. No es algo que se logre mediante las buenas obras, sino un don recibido por la fe: "Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen" (Romanos 3:22). No podemos atribuirnos ninguna justicia propia (Isaías 64:6; Romanos 3:10–12, 23; Filipenses 3:9; Tito 3:5). Su justicia nos llega como un don amoroso y misericordioso por gracia mediante la fe (Efesios 2:4–10). Por lo tanto, en primer lugar, debemos recibir el don de la salvación de Dios en Jesucristo.
Luego, para seguir buscando primero Su justicia, debemos permitir que el Espíritu de Dios transforme nuestros corazones y nuestras mentes, de modo que nuestra voluntad se alinee con la voluntad de Dios y nuestras acciones comiencen a reflejar Su santidad (ver Ezequiel 36:26–27; Romanos 12:2; 2 Corintios 3:18). No se trata de una obediencia externa o de la observancia legal de la ley, sino de una postura interna de sumisión y dependencia del Señor. Significa que buscamos cada oportunidad para dejar que Dios gobierne y reine sobre nuestras vidas, entregándole nuestras ambiciones, deseos y planes.
Al exhortarnos a buscar primero Su justicia, Jesús nos invita a confiar en la providencia y la provisión de Dios. Cuando nos centramos en Su reino y en Su justicia, cambiamos nuestra perspectiva de las preocupaciones temporales a las verdades eternas, encontrando paz y propósito en el plan de Dios. Jesús nos asegura que, cuando depositamos nuestra completa confianza en Dios, Él proveerá para nuestras necesidades. No nos está ofreciendo una promesa del evangelio de la prosperidad, sino que nos recuerda que solo Dios es nuestro proveedor. Él conoce nuestras necesidades y es fiel para cuidarnos cuando caminamos en Su voluntad.
En la práctica, ¿cómo podemos buscar primero Su justicia?
Cultivar una vida de oración
La oración es esencial para buscar el reino de Dios y Su justicia (Jeremías 29:12–13; Filipenses 4:6–7). A través de la oración, nos conectamos con Dios, buscamos Su guía y reorientamos nuestros corazones hacia Sus deseos. Al dedicar tiempo cada día a estar con Él, no solo para hacer peticiones, sino también para escuchar Su voz, nos acercamos más a Él y nos hacemos más semejantes a Jesús.
Estudiar y meditar en las Escrituras
La Palabra de Dios es una lámpara para nuestros pies y una luz que guía nuestro camino (ver Salmo 119:105). Al sumergirnos en la Biblia, llegamos a comprender Su carácter, Sus promesas y Sus expectativas. El estudio, la meditación y la interiorización regulares de las Escrituras nos equiparán para vivir con rectitud y resistir las tentaciones del mundo.
Practicar la obediencia
La Biblia dice que la fe sin obras está muerta (ver Mateo 7:21–23; Tito 3:8; Santiago 1:27; 2:14–26). Buscar Su justicia requiere que actuemos según lo que aprendemos de la Palabra de Dios. Decidimos reflejar Su amor y Su verdad, incluso cuando resulta difícil o va en contra de la cultura dominante.
Servir a los demás
Jesús fue un ejemplo de servicio, al lavar los pies de Sus discípulos y sacrificarse por la humanidad. Buscamos primero Su justicia sirviendo a los demás desinteresadamente, demostrando el amor de Cristo a través de nuestras acciones, ayudando a los necesitados y mostrando bondad de manera tangible.
Participar en la comunidad de fe
La comunión con otros creyentes es fundamental. Fortalece nuestra fe y nos mantiene responsables. Nos reunimos en comunidad para fomentar el crecimiento espiritual, ofrecer apoyo en momentos difíciles y brindar oportunidades para el cuidado, el amor y el ánimo mutuos (ver Hechos 2:42; Efesios 4:15–16; Hebreos 10:24–25).
Buscar primero Su justicia es la búsqueda de toda la vida del creyente. Es una decisión diaria dar prioridad a nuestra relación con el Señor, confiando en que Él tiene buenos planes para nosotros que son mucho mejores que cualquier cosa que podamos imaginar (ver Isaías 55:8–9; Romanos 8:28; 1 Corintios 2:9). Al anteponer nuestra relación con Dios a todo lo demás, encontramos no solo Sus bendiciones de paz, propósito y provisión, sino también el gozo abundante de morar en Su presencia (ver Salmo 23).
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¿Cómo podemos buscar primero el reino de Dios y Su justicia (Mateo 6:33)?
