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Pregunta

¿Cómo puedo saber qué pasajes de la Biblia tienen una aplicación cultural específica frente a una universal?

Respuesta


El libro de Santiago instruye a los creyentes a no limitarse a escuchar las Escrituras, sino a "hacer lo que dicen" (Santiago 1:22). Para obedecer este mandato, los lectores deben discernir qué instrucciones eran para un momento y lugar específicos, y cuáles se aplican a todas las personas en todas las épocas. Tal discernimiento requiere una interpretación sabia. Este proceso comienza con el descubrimiento de la intención del autor bíblico, la identificación del género o estilo de escritura del pasaje y la comprensión del contexto cultural e histórico de la escritura.

El punto de partida de una interpretación bíblica sabia es conocer el propósito del autor al escribir. Los lectores no pueden comprender el significado de un pasaje, incluyendo a quién se aplica, sin dar este paso. Estrechamente relacionado con esto está el comprender cómo lo habrían entendido y aplicado los lectores originales. Aunque algunos pasajes, en su mayoría proféticos, tienen un significado que va más allá de lo que el escritor o los lectores originales comprendían plenamente, esto no cambia una verdad esencial: la interpretación sabia siempre comienza con la intención del autor.

Otro paso clave para discernir si un pasaje tiene una aplicación cultural o universal es identificar su género literario. La Biblia incluye diversas formas literarias, como la narrativa, la ley, la poesía, la literatura sapiencial, la profecía y las cartas. Cada una de ellas comunica la verdad de una manera distinta. Interpretar una narrativa, por ejemplo, es diferente a interpretar un poema. Reconocer el género de un pasaje ayuda a los lectores a evitar dos errores comunes. Uno es tratar las costumbres culturales como si fueran un modelo universal. El otro es descartar las instrucciones atemporales como específicas de una cultura.

Levítico 19:19 es un ejemplo de cómo identificar el género ayuda a la interpretación. Ese versículo dice: "ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material". Este mandamiento formaba parte de la ley dada al antiguo Israel bajo el Antiguo Pacto. Según el Nuevo Testamento, los cristianos ya no están bajo la ley, porque Jesús la ha cumplido (Romanos 6:14; Gálatas 3:24-25; Hebreos 8:13). Por lo tanto, evitar la ropa mezclada de algodón y poliéster, por ejemplo, no es una aplicación para hoy en día. El propósito de este mandamiento era diferenciar a Israel de otras naciones bajo el Antiguo Pacto. No es una aplicación atemporal para todas las personas.

Además, los lectores deben prestar atención al contexto cultural e histórico de un pasaje, ya que algunos reflejan situaciones que ya no existen. Por ejemplo, Jesús dijo una vez: "Den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" (Marcos 12:17). En aquella época, César se refería al emperador romano reinante. Aunque el título inspiró más tarde títulos similares en Alemania y Rusia, su propósito original como título imperial romano ya no está vigente.

Sin embargo, el hecho de que el cargo de César ya no exista no significa que las palabras de Jesús no tengan ningún propósito para los lectores modernos. Todavía hay un principio general detrás de Su declaración que se aplica a todas las personas en todas las épocas. El principio es que los creyentes deben obedecer al gobierno, pagar sus impuestos y respetar a los líderes gubernamentales. Por lo tanto, la aplicación específica era cultural, pero la amplia es universal.

Una forma importante de confirmar el significado de un pasaje es compararlo con otros. El principio de usar las Escrituras para interpretar las Escrituras se llama "la analogía de la fe". Un ejemplo de esto es cuando Pablo menciona la obediencia a las autoridades civiles en el libro de Romanos. Él escribe: "Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan. Porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por tanto, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, recibirán condenación sobre sí mismos" (Romanos 13:1-2). Así, Pablo confirma el principio general de Marcos 12:17 sin repetir el mandato específico de dar al César.

Otro ejemplo de discernimiento entre una aplicación cultural y una universal es el enfoque adecuado de 1 Corintios 11:2-16, donde Pablo escribe sobre los velos. En el versículo 5 escribe: "Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza, porque se hace una con la que está rapada". La aplicación general de este pasaje se refiere a la distinción entre hombres y mujeres basada en el diseño de Dios. Sin embargo, la instrucción específica sobre los velos reflejaba las normas culturales del siglo I. En ese contexto, cubrirse la cabeza simbolizaba modestia y sumisión. La gente consideraba que una mujer sin velo era inmoral o rebelde.

Siguiendo principios de interpretación sensatos, los lectores pueden discernir qué pasajes eran específicos de una cultura y cuáles expresan verdades atemporales. Pablo tenía en mente este tipo de atención cuidadosa a las Escrituras cuando escribió 2 Timoteo 2:15: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad". Discernir lo que se aplica a todos los períodos de tiempo y lo que estaba destinado a una cultura específica requiere esfuerzo. Pero con una interpretación sabia, los lectores pueden aplicar correctamente la Biblia hoy en día.

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