Pregunta
¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo: "Vengo pronto" (Apocalipsis 22:20)?
Respuesta
Los seguidores de Jesucristo esperan con ansias Su prometido regreso (Juan 14:3; 1 Corintios 16:22). Aunque Jesús no especificó cuándo volvería, sí habló de Su pronta llegada, diciendo: "Vengo pronto" (Apocalipsis 22:20). Las palabras de Jesús enfatizan la inminencia, lo que significa que podría regresar en cualquier momento, ya que no es necesario que se cumpla ninguna otra profecía antes de que esto suceda.
El regreso inminente de Jesús es un tema central del Apocalipsis. Sus palabras en Apocalipsis 22:20 —"Vengo pronto"— marcan la tercera vez en el último capítulo del libro que Juan registra esta declaración (Apocalipsis 22:7, 12). El libro comienza con el mismo recordatorio: "Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca" (Apocalipsis 1:3). Los términos "pronto", "en breve" y "cerca" no indican un número exacto de horas, días o años. En cambio, expresan que el próximo acontecimiento profético podría ocurrir en cualquier momento.
Las palabras "pronto" y "en breve" son traducciones de la palabra griega tachy. En el Nuevo Testamento, esta palabra puede referirse a algo que sucederá de inmediato (p. ej., Mateo 28:7–8). Sin embargo, también puede referirse a un acontecimiento que ocurrirá en el futuro. Por ejemplo, Jesús utilizó la palabra tachy cuando dijo a Sus seguidores que juzgaría a sus enemigos en el futuro: "Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). Al igual que en Apocalipsis 22:20, "pronto" en Lucas 18:8 no significa "de inmediato". La segunda mitad de Lucas 18:8 aclara esto al referirse al futuro regreso de Jesús. El apóstol Pablo también utilizó tachy en referencia al juicio de Dios sobre Satanás, el cual no ocurrirá hasta el fin de los tiempos: "Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes" (Romanos 16:20). Así, Jesús y Pablo utilizan la misma palabra que Juan en Apocalipsis 22:20 para describir una realidad futura, pero no necesariamente inmediata.
Por el contrario, en otras partes del Apocalipsis, cuando Juan aborda acontecimientos que ocurren de inmediato, no utiliza la palabra tachy, sino la palabra oligos. Por ejemplo, en Apocalipsis 17:10, una forma de oligos se traduce como "poco de tiempo" (NBLA, NVI) . Otras traducciones la traducen como "breve" (NTV). Ni Jesús, ni Juan, ni Pablo utilizaron jamás la palabra oligos para describir el regreso de Jesús, ni en los Evangelios ni en el Apocalipsis.
El término "pronto" también apunta a la línea temporal profética de Dios. La Biblia a veces agrupa los principales acontecimientos proféticos, incluso cuando están separados por siglos o milenios. Por ejemplo, el profeta Zacarías predijo la primera y la segunda venida de Jesús en versículos consecutivos. Habló de Su primera venida diciendo: "¡Regocíjate sobremanera, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira, tu Rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna" (Zacarías 9:9). Luego describió el regreso de Jesús: "Él hablará paz a las naciones, y Su dominio será de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra" (Zacarías 9:10b). Aunque estos acontecimientos parecen estar muy próximos entre sí tal como los describe el pasaje, en realidad ocurren con miles de años de diferencia. De manera similar, la segunda venida de Jesús ocurre "pronto" después de Su primera venida.
Algunos intérpretes sugieren que "pronto" implica que el regreso de Jesús sucederá rápidamente una vez que comience, incluso si tarda en llegar. Otros sostienen que esta idea le da un significado excesivo a la palabra, más allá de su significado literal.
Los cristianos deben ejercer la paciencia mientras esperan el regreso de Jesús. Pedro les recuerda que "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día", y también que "El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:8–9). El regreso de Jesús no se ha demorado; está programado según el tiempo del Padre (Mateo 24:36).
Puesto que Jesús viene pronto, los creyentes deben "permanecer despiertos" y "estar preparados", pues "a la hora que no piensan vendrá el Hijo del Hombre" (Mateo 24:42–44). Después de que Jesús afirma por última vez que vendrá pronto en Apocalipsis 22:20, Juan ofrece un breve comentario: "Amén. Ven, Señor Jesús". Que la oración de Juan en el siglo I sea la oración de la Iglesia hoy.
El regreso inminente de Jesús es un tema central del Apocalipsis. Sus palabras en Apocalipsis 22:20 —"Vengo pronto"— marcan la tercera vez en el último capítulo del libro que Juan registra esta declaración (Apocalipsis 22:7, 12). El libro comienza con el mismo recordatorio: "Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca" (Apocalipsis 1:3). Los términos "pronto", "en breve" y "cerca" no indican un número exacto de horas, días o años. En cambio, expresan que el próximo acontecimiento profético podría ocurrir en cualquier momento.
Las palabras "pronto" y "en breve" son traducciones de la palabra griega tachy. En el Nuevo Testamento, esta palabra puede referirse a algo que sucederá de inmediato (p. ej., Mateo 28:7–8). Sin embargo, también puede referirse a un acontecimiento que ocurrirá en el futuro. Por ejemplo, Jesús utilizó la palabra tachy cuando dijo a Sus seguidores que juzgaría a sus enemigos en el futuro: "Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). Al igual que en Apocalipsis 22:20, "pronto" en Lucas 18:8 no significa "de inmediato". La segunda mitad de Lucas 18:8 aclara esto al referirse al futuro regreso de Jesús. El apóstol Pablo también utilizó tachy en referencia al juicio de Dios sobre Satanás, el cual no ocurrirá hasta el fin de los tiempos: "Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes" (Romanos 16:20). Así, Jesús y Pablo utilizan la misma palabra que Juan en Apocalipsis 22:20 para describir una realidad futura, pero no necesariamente inmediata.
Por el contrario, en otras partes del Apocalipsis, cuando Juan aborda acontecimientos que ocurren de inmediato, no utiliza la palabra tachy, sino la palabra oligos. Por ejemplo, en Apocalipsis 17:10, una forma de oligos se traduce como "poco de tiempo" (NBLA, NVI) . Otras traducciones la traducen como "breve" (NTV). Ni Jesús, ni Juan, ni Pablo utilizaron jamás la palabra oligos para describir el regreso de Jesús, ni en los Evangelios ni en el Apocalipsis.
El término "pronto" también apunta a la línea temporal profética de Dios. La Biblia a veces agrupa los principales acontecimientos proféticos, incluso cuando están separados por siglos o milenios. Por ejemplo, el profeta Zacarías predijo la primera y la segunda venida de Jesús en versículos consecutivos. Habló de Su primera venida diciendo: "¡Regocíjate sobremanera, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira, tu Rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna" (Zacarías 9:9). Luego describió el regreso de Jesús: "Él hablará paz a las naciones, y Su dominio será de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra" (Zacarías 9:10b). Aunque estos acontecimientos parecen estar muy próximos entre sí tal como los describe el pasaje, en realidad ocurren con miles de años de diferencia. De manera similar, la segunda venida de Jesús ocurre "pronto" después de Su primera venida.
Algunos intérpretes sugieren que "pronto" implica que el regreso de Jesús sucederá rápidamente una vez que comience, incluso si tarda en llegar. Otros sostienen que esta idea le da un significado excesivo a la palabra, más allá de su significado literal.
Los cristianos deben ejercer la paciencia mientras esperan el regreso de Jesús. Pedro les recuerda que "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día", y también que "El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:8–9). El regreso de Jesús no se ha demorado; está programado según el tiempo del Padre (Mateo 24:36).
Puesto que Jesús viene pronto, los creyentes deben "permanecer despiertos" y "estar preparados", pues "a la hora que no piensan vendrá el Hijo del Hombre" (Mateo 24:42–44). Después de que Jesús afirma por última vez que vendrá pronto en Apocalipsis 22:20, Juan ofrece un breve comentario: "Amén. Ven, Señor Jesús". Que la oración de Juan en el siglo I sea la oración de la Iglesia hoy.