Pregunta
¿Qué es el trinitarismo social?
Respuesta
El concepto de un Dios trino aparece insinuado en el Antiguo Testamento y se desarrolla con mayor claridad en el Nuevo Testamento. La doctrina de la Trinidad se basa en lo que comúnmente se conoce como el Credo Niceno, adoptado originalmente en el Concilio de Nicea (año 325 d.C.) y ampliado en el Concilio de Constantinopla (año 381 d.C.). El Credo Niceno afirma lo siguiente:
"Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. Creemos en un solo Señor Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, y por quien todo fue hecho; quien, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por el Espíritu Santo fue encarnado de María, la virgen, y fue hecho hombre; y por nosotros fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, y ascendió al cielo, y está sentado a la diestra del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, quien junto con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, y quien habló por los profetas. Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica* y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados; y esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo por venir. Amén".
Algunos grupos discrepan de partes de esta declaración sobre la Trinidad, por lo que la formulación nicena suele llamarse trinitarismo clásico. Quienes rechazan la Trinidad son conocidos como antitrinitarios o no trinitarios, e incluyen posturas como el unitarismo, el binitarismo y el modalismo. Otros afirman creer en la Trinidad, pero difieren en la manera en que entienden la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Entre estas propuestas se encuentra el llamado trinitarismo social, también denominado trinitarismo relacional.
En términos generales, el trinitarismo social sostiene que cada Persona de la Deidad—Padre, Hijo y Espíritu Santo—es un "centro de conciencia" distinto. Estas tres conciencias independientes operarían juntas en una relación amorosa y unificada, formando una especie de comunión divina de mentes y voluntades.
El principal problema del trinitarismo social es que debilita la simplicidad o unicidad de Dios (ver Éxodo 9:14; Deuteronomio 4:35; 33:26; 2 Samuel 7:22; Isaías 43:10; 44:6; 46:9; Jeremías 10:6). Esta perspectiva tiende a concebir a Dios como un conjunto de tres entidades, cuando la Escritura afirma con claridad que Dios es uno. Si Dios estuviera compuesto por tres "centros de conciencia" distintos, cada Persona no sería plenamente Dios, sino una parte del conjunto. Esto se aproxima más al triteísmo o al politeísmo que al monoteísmo bíblico.
Otro problema es que la idea de tres centros separados de conciencia implica mentes y voluntades distintas. Bíblicamente, Dios posee una sola naturaleza, una sola mente y una sola voluntad, compartidas por las tres Personas. Dios es un solo Ser; no es una comunidad de tres conciencias independientes.
Las Personas de la Trinidad son realmente distintas entre sí, pero esa distinción no se basa en diferencias de naturaleza, mente o voluntad, sino en sus relaciones eternas como Padre, Hijo y Espíritu. Lo que distingue a cada Persona es su relación particular con las otras dentro de la única esencia divina.
La doctrina trinitaria es compleja, y ningún ser humano puede comprenderla plenamente. Sin embargo, es posible captar sus afirmaciones fundamentales. El trinitarismo social se debe rechazar porque altera conceptos bíblicos esenciales acerca de la unidad y naturaleza de Dios.
"Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. Creemos en un solo Señor Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos; Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, y por quien todo fue hecho; quien, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por el Espíritu Santo fue encarnado de María, la virgen, y fue hecho hombre; y por nosotros fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, y ascendió al cielo, y está sentado a la diestra del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, quien junto con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, y quien habló por los profetas. Creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica* y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados; y esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo por venir. Amén".
Algunos grupos discrepan de partes de esta declaración sobre la Trinidad, por lo que la formulación nicena suele llamarse trinitarismo clásico. Quienes rechazan la Trinidad son conocidos como antitrinitarios o no trinitarios, e incluyen posturas como el unitarismo, el binitarismo y el modalismo. Otros afirman creer en la Trinidad, pero difieren en la manera en que entienden la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Entre estas propuestas se encuentra el llamado trinitarismo social, también denominado trinitarismo relacional.
En términos generales, el trinitarismo social sostiene que cada Persona de la Deidad—Padre, Hijo y Espíritu Santo—es un "centro de conciencia" distinto. Estas tres conciencias independientes operarían juntas en una relación amorosa y unificada, formando una especie de comunión divina de mentes y voluntades.
El principal problema del trinitarismo social es que debilita la simplicidad o unicidad de Dios (ver Éxodo 9:14; Deuteronomio 4:35; 33:26; 2 Samuel 7:22; Isaías 43:10; 44:6; 46:9; Jeremías 10:6). Esta perspectiva tiende a concebir a Dios como un conjunto de tres entidades, cuando la Escritura afirma con claridad que Dios es uno. Si Dios estuviera compuesto por tres "centros de conciencia" distintos, cada Persona no sería plenamente Dios, sino una parte del conjunto. Esto se aproxima más al triteísmo o al politeísmo que al monoteísmo bíblico.
Otro problema es que la idea de tres centros separados de conciencia implica mentes y voluntades distintas. Bíblicamente, Dios posee una sola naturaleza, una sola mente y una sola voluntad, compartidas por las tres Personas. Dios es un solo Ser; no es una comunidad de tres conciencias independientes.
Las Personas de la Trinidad son realmente distintas entre sí, pero esa distinción no se basa en diferencias de naturaleza, mente o voluntad, sino en sus relaciones eternas como Padre, Hijo y Espíritu. Lo que distingue a cada Persona es su relación particular con las otras dentro de la única esencia divina.
La doctrina trinitaria es compleja, y ningún ser humano puede comprenderla plenamente. Sin embargo, es posible captar sus afirmaciones fundamentales. El trinitarismo social se debe rechazar porque altera conceptos bíblicos esenciales acerca de la unidad y naturaleza de Dios.