Pregunta
¿Qué es "todo ser viviente" en Génesis 7:4?
Respuesta
La frase todo ser viviente aparece como parte del relato de Noé y el gran diluvio (véase Génesis 6:9–9:22). Después de que Noé terminó de construir el arca, Dios le dio instrucciones adicionales, diciéndole que entrara en el arca con toda su familia: "Porque dentro de siete días Yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la superficie de la tierra a todo ser viviente que he creado" (Génesis 7:4).
La narración del diluvio utiliza lenguaje amplio, empleando expresiones como todo y todo ser viviente para enfatizar la naturaleza universal del juicio que Dios traería. La destrucción afectó a toda la vida terrestre mediante cuarenta días de lluvia. En Génesis 6:7, el Señor declara: "Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho" (ver también Génesis 7:23).
En el hebreo original, la palabra traducida como "todo" (kāl) significa "la totalidad, cada uno, todo". La expresión ser viviente (ḥayqūm) se refiere a toda criatura que respira aire y que Dios había creado: seres humanos, animales, aves y criaturas que se desplazan por el suelo. El término describe colectivamente a los seres vivos que respiran y habitan la tierra.
Las traducciones varían entre "todo lo que vive" (DHH), "todos los seres vivos" (NTV) y "todo lo que vive" (NBV), pero apuntan al mismo concepto: toda vida terrestre que sería destruida por el diluvio. El propósito de preservar vida en el arca era "conservar viva la especie sobre la superficie de toda la tierra" (Génesis 7:3). El impacto del diluvio fue universal. TODO ser viviente en tierra firme—aves, animales domésticos y salvajes, criaturas que se arrastran y toda la humanidad—pereció, excepto los que estaban en el arca con Noé.
Todo ser viviente no incluye la vida acuática, como peces u otras criaturas marinas, porque las aguas del diluvio no las destruyeron de la misma forma que a los seres terrestres. Dios dijo: "Yo traeré un diluvio… para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra perecerá" (Génesis 6:17). Génesis 7:22 añade: "Todo aquello en cuya nariz había aliento de espíritu de vida, todo lo que había sobre la tierra firme, murió". Estos versículos confirman que ser viviente se refiere específicamente a las criaturas con aliento que habitan en tierra firme.
A lo largo de Génesis 6–9 aparece la misma terminología global. Dios vio que "toda carne había corrompido su camino sobre la tierra" (Génesis 6:12). Y dijo a Noé: "He decidido poner fin a toda carne" (Génesis 6:13). Más adelante, al establecer Su pacto, prometió: "Nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne" (Génesis 9:15–17). El arco iris sería la señal del pacto con "todo ser viviente".
En resumen, todo ser viviente en Génesis 7:4 se refiere a todos los seres terrestres que respiran aire: animales, aves, criaturas que se arrastran y seres humanos. Todos serían destruidos por el diluvio, excepto los preservados en el arca y las criaturas que vivían en el agua.
La narración del diluvio utiliza lenguaje amplio, empleando expresiones como todo y todo ser viviente para enfatizar la naturaleza universal del juicio que Dios traería. La destrucción afectó a toda la vida terrestre mediante cuarenta días de lluvia. En Génesis 6:7, el Señor declara: "Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho" (ver también Génesis 7:23).
En el hebreo original, la palabra traducida como "todo" (kāl) significa "la totalidad, cada uno, todo". La expresión ser viviente (ḥayqūm) se refiere a toda criatura que respira aire y que Dios había creado: seres humanos, animales, aves y criaturas que se desplazan por el suelo. El término describe colectivamente a los seres vivos que respiran y habitan la tierra.
Las traducciones varían entre "todo lo que vive" (DHH), "todos los seres vivos" (NTV) y "todo lo que vive" (NBV), pero apuntan al mismo concepto: toda vida terrestre que sería destruida por el diluvio. El propósito de preservar vida en el arca era "conservar viva la especie sobre la superficie de toda la tierra" (Génesis 7:3). El impacto del diluvio fue universal. TODO ser viviente en tierra firme—aves, animales domésticos y salvajes, criaturas que se arrastran y toda la humanidad—pereció, excepto los que estaban en el arca con Noé.
Todo ser viviente no incluye la vida acuática, como peces u otras criaturas marinas, porque las aguas del diluvio no las destruyeron de la misma forma que a los seres terrestres. Dios dijo: "Yo traeré un diluvio… para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo. Todo lo que hay en la tierra perecerá" (Génesis 6:17). Génesis 7:22 añade: "Todo aquello en cuya nariz había aliento de espíritu de vida, todo lo que había sobre la tierra firme, murió". Estos versículos confirman que ser viviente se refiere específicamente a las criaturas con aliento que habitan en tierra firme.
A lo largo de Génesis 6–9 aparece la misma terminología global. Dios vio que "toda carne había corrompido su camino sobre la tierra" (Génesis 6:12). Y dijo a Noé: "He decidido poner fin a toda carne" (Génesis 6:13). Más adelante, al establecer Su pacto, prometió: "Nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne" (Génesis 9:15–17). El arco iris sería la señal del pacto con "todo ser viviente".
En resumen, todo ser viviente en Génesis 7:4 se refiere a todos los seres terrestres que respiran aire: animales, aves, criaturas que se arrastran y seres humanos. Todos serían destruidos por el diluvio, excepto los preservados en el arca y las criaturas que vivían en el agua.