Pregunta

¿Qué significa la afirmación de que "Él ha hecho todo hermoso en su tiempo" (Eclesiastés 3:11)?

Respuesta
"El momento perfecto lo es todo". Esta es una frase que los comediantes, los directores de campaña y los directores de marketing tienen muy presente. Indica que siempre hay un momento ideal para presentar una idea o llevar a cabo una acción, con el fin de maximizar el efecto deseado.

En muchos ámbitos, cuando no se elige el momento perfecto, las posibilidades de éxito se reducen.

"El momento perfecto de Dios" es un aspecto de la soberanía divina. En el momento perfecto de Dios, Él solo actúa cuando es óptimo para lo que quiere lograr en Su reino. En Su omnisciencia, el Señor ve todo lo que está sucediendo en el mundo en cualquier momento dado, lo que implica billones de detalles que solo el Espíritu de Dios puede comprender plenamente.

En el libro de Eclesiastés, el rey Salomón dice: "Él [Dios] ha hecho todo apropiado a su tiempo." (Eclesiastés 3:11). ¿Qué significa esto, especialmente en lo que respecta al tiempo perfecto de Dios?

La afirmación de que Dios ha hecho todo hermoso en su tiempo está precedida por uno de los pasajes más célebres de las Escrituras:

Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso[a] bajo el cielo:

Tiempo de nacer, y tiempo de morir;

Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

Tiempo de matar, y tiempo de curar;

Tiempo de derribar, y tiempo de edificar;

Tiempo de llorar, y tiempo de reír;

Tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;

Tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;

Tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;

Tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;

Tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

Tiempo de rasgar, y tiempo de coser;

Tiempo de callar, y tiempo de hablar;

Tiempo de amar, y tiempo de odiar;

Tiempo de guerra, y tiempo de paz." (Eclesiastés 3:1-8).

En 1965, la banda de folk rock The Byrds grabó la canción "Turn! Turn! Turn!", la cual incorporó un fragmento de este pasaje bíblico y contribuyó a su difusión en la cultura popular.

Salomón concluye su descripción de la experiencia humana con la afirmación de que Dios, en Su soberanía, ha hecho que todo sea hermoso a su tiempo. Es decir, Él optimiza el resultado de todas las cosas, tanto de lo que Él ha creado como de los frutos de la actividad humana, incluso los aspectos más difíciles del sufrimiento humano. Lo hace de una manera que no solo le glorifica a Él, sino que también es sanadora para quienes acuden a Él en busca de paz, sentido y salvación. En palabras del comentarista Joseph Benson, Dios hará que todo salga bien "de modo que, considerando todo, no podría haber sido mejor" (Comentario sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento).

Hay multitud de pasajes bíblicos que indican la perfección y la belleza del tiempo de Dios:

"Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo" (Gálatas 4:4). Jesús inició Su ministerio con las palabras: "El tiempo se ha cumplido" (Marcos 1:15). Y tenemos la promesa de que "Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos" (Romanos 8:28, NTV; véase también Génesis 21:2; Isaías 46:10; 60:22; Habacuc 2:3; Mateo 24:36; 26:18; Juan 7:6; 2 Corintios 6:2; Efesios 1:10; 1 Tesalonicenses 5:1; 1 Pedro 5:6–7; 2 Pedro 3:8; Apocalipsis 1:1).

Desde una perspectiva humana, el momento perfecto de Dios a menudo no parece tal, y cuesta ver cómo los acontecimientos del mundo pueden llegar a ser "hermosos". Pensemos en las reacciones de decepción de María y Marta cuando Jesús llegó cuatro días después de la muerte de su hermano, tras haber retrasado deliberadamente Su llegada (Juan 11:1-44).

En la Biblia se nos exhorta repetidamente a "esperar en el Señor" (p. ej., Salmo 27:14; Hebreos 6:15). Pedro nos dice que no olvidemos que "para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza" (2 Pedro 3:8-9). Si somos pacientes y esperamos en el Señor, acabaremos viendo la belleza de la obra de Dios, todo en Su momento perfecto.