Pregunta

¿Qué es la teología progresista?

Respuesta
La teología progresista intenta fusionar los valores liberales con el cristianismo. Dicha fusión satisface las convicciones de la izquierda, pero lo hace a expensas de una teología bíblica sólida (Tito 1:9; 2:1). Los liberales suelen celebrar el auge de la teología progresista porque refleja y promueve sus sensibilidades culturales, mientras que los conservadores se oponen en su mayoría a ella porque los valores que defiende contradicen las enseñanzas de la Biblia sobre diversos temas.

En contextos sociales y políticos, el término progresista describe a una persona, grupo o idea que favorece la implementación de ideales liberales, a menudo mediante reformas sociales. Esto incluye promover causas LGBTQIA+, salvaguardar el acceso irrestricto al aborto y exigir medidas contra el cambio climático. Los progresistas suelen considerar a quienes no están de acuerdo con sus valores como personas odiosas, de mente cerrada, temerosas, anticientíficas, racistas, sexistas e intolerantes. El deseo de evitar estas etiquetas lleva a muchas personas a aceptar la teología progresista, comprometiendo su fe en la autoridad de la Biblia.

La prioridad de la teología progresista de ajustarse a los valores sociales contemporáneos por encima de las Escrituras supone una desviación significativa de los enfoques ortodoxos de la doctrina cristiana. La teología progresista reemplaza la Biblia como norma de fe y práctica por ideales liberales modernos como la tolerancia, el relativismo y la sostenibilidad. En este enfoque, los sentimientos personales y subjetivos son elevados a autoridad suprema. Como resultado, conceptos como amor, compasión y justicia—definidos según criterios progresistas—no coexisten con la verdad, la rectitud y la ortodoxia bíblica, sino que las sustituyen.

Aunque la teología progresista se presenta como una subdisciplina dentro del estudio de la doctrina cristiana, es fundamentalmente distinta de enfoques ortodoxos como la teología histórica, sistemática y exegética. La teología histórica examina las doctrinas a lo largo del tiempo; la teología sistemática analiza todo lo que dice la Escritura sobre un tema; y la teología exegética busca el significado original del texto bíblico. Estos enfoques comparten una convicción común: la Biblia es la Palabra inspirada, autoritativa e infalible de Dios, y el evangelio de Jesucristo es verdadero.

En contraste, la teología progresista tiene sus raíces en la ideología liberal moderna. Mientras que la teología ortodoxa está unificada en sus convicciones sobre la naturaleza de Dios, la persona y obra de Jesucristo, la deidad del Espíritu Santo, la pecaminosidad innata de la humanidad y la autoridad de las Escrituras, la teología progresista cuestiona o rechaza estas doctrinas. La Biblia es criticada por considerarse anticuada, patriarcal u opresiva. Las concesiones doctrinales son tan amplias que sus defensores encarnan la advertencia de Pablo: "Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros" (2 Timoteo 4:3).

Las raíces de la teología progresista se encuentran en su hermenéutica, es decir, en su método de interpretación bíblica. Este enfoque ajusta la interpretación del texto para asegurar conclusiones coherentes con una cosmovisión liberal. Por el contrario, la hermenéutica sana emplea el método gramatical-histórico, que prioriza la intención del autor y el contexto histórico y literario del pasaje, buscando una interpretación objetiva y fiel del texto bíblico.

La teología progresista surgió en el siglo XIX y posteriormente incorporó elementos de la teología feminista, la teología del proceso—que propone una visión evolutiva de Dios—, la teología queer y la teología ambiental. Estas corrientes comparten el rasgo común de reinterpretar la fe cristiana a la luz de ideologías contemporáneas.

Santiago advierte que adoptar los valores del mundo cuando estos se oponen al carácter de Dios equivale a infidelidad espiritual: "¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios?" (Santiago 4:4). La teología progresista no representa un enfoque ortodoxo del cristianismo porque contradice las Escrituras. Trágicamente, sus conclusiones erróneas surgen del rechazo a la autoridad de Dios y del uso indebido de Su Palabra.