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Pregunta: "¿Qué significa la expresión "tened por sumo gozo" (Santiago 1:2)?"

Respuesta:
Santiago 1:2-4 dice: "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Santiago 1:2-4).

Cuando Santiago dice: "tened por sumo gozo", está animando a sus lectores a que evalúen su forma de ver las pruebas. Exhorta a los creyentes a desarrollar una nueva y mejorada actitud que considere las pruebas desde la perspectiva de Dios. Santiago quiere que los creyentes sepan que deben esperar "diversas pruebas" (Santiago 1:2) en la vida cristiana. Debemos estar preparados y que no nos tome desprevenidos cuando una prueba repentina nos sobrevenga. Las pruebas forman parte de la experiencia cristiana. Jesús dijo a Sus discípulos: "En el mundo tendréis aflicción" (Juan 16:33).

Por lo general, una prueba no es motivo de gozo. Santiago no está sugiriendo que busquemos las pruebas o las dificultades; tampoco debemos suponer que las pruebas son agradables de soportar. Las pruebas son difíciles y dolorosas. No obstante, existen con un propósito. Las pruebas tienen el potencial de producir algo bueno en nosotros y, por esta razón, son una oportunidad para expresar el gozo. Sabiendo que hay un panorama más amplio, podemos considerar las pruebas como algo en lo que nos podemos alegrar. Aunque el gozo es contrario a nuestra reacción normal, Santiago nos insta a trabajar para cambiar nuestra actitud frente a los problemas, pasando del temor a la esperanza real, la fe, la confianza e incluso el gozo.

Santiago no se limita a decir "tened por gozo", sino que dice "tened por sumo gozo"; es decir, podemos considerar las pruebas y tribulaciones como un gozo puro, auténtico y absoluto. A menudo, vemos las pruebas bajo una luz negativa, o asumimos que el gozo no puede existir en las dificultades; peor aún, consideramos los tiempos difíciles como una maldición de Dios sobre nosotros o como un castigo por nuestro pecado, y no como lo que realmente son: oportunidades para madurar gozosamente en la semejanza de Cristo.

Santiago 1:3 explica que Dios quiere que las pruebas pongan a prueba nuestra fe y produzcan perseverancia espiritual. Las pruebas son como los desafíos de entrenamiento para un deportista. Desarrollan la resistencia física y la fortaleza. El deportista espera con ansias los desafíos físicos y mentales para obtener los beneficios posteriores. Si nunca tuviéramos que enfrentarnos a las dificultades, nuestro carácter cristiano no se pondría a prueba ni se desarrollaría. Las pruebas desarrollan nuestros músculos espirituales, dándonos el vigor y la resistencia para mantener el rumbo (Romanos 5:2-5). Podemos considerar que las pruebas son un completo gozo porque en ellas aprendemos a depender de Dios y a confiar en Él. La fe que se pone a prueba se convierte en fe genuina, en fe sólida, en fe inquebrantable: "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo" (1 Pedro 1:6-7).

Dios también utiliza las pruebas para disciplinarnos: "Pero este [Dios] para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad" (Hebreos 12:10). Las pruebas ayudan a limpiar nuestras deficiencias espirituales y a madurar nuestra fe. Propician el gozo porque producen santidad en la vida de los creyentes firmes.

Santiago anima a los cristianos a aceptar las pruebas no por lo que son en la actualidad, sino por el resultado que Dios obtendrá a través de ellas. Santiago 1:12 promete: "Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman".

Cuando los hermanos de José lo vendieron como esclavo (Génesis 37:1-38), él no pudo ver el hermoso resultado que Dios lograría a través de sus años de sufrimiento y perseverancia en Egipto. Después de su calvario con la mujer de Potifar, José pasó largos años olvidado en la cárcel. Finalmente, el plan de Dios se cumplió y José fue promovido a la segunda posición más poderosa sobre Egipto. A través de muchas pruebas, José aprendió a confiar en Dios. No sólo rescató a su familia y a la nación de Israel del hambre, sino que también salvó a todo Egipto.

La fe de José había sido probada a través de las pruebas, y la perseverancia culminó su obra. Después de salir victorioso de las pruebas, José comprendió el buen propósito de Dios en todo lo que había soportado. José fue capaz de ver la mano soberana de Dios en todo ello. Maduro y completo, José dijo estas palabras de perdón a sus hermanos: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50:19-20).

Santiago 1:4 dice que el creyente que persevera en las pruebas se hace "perfecto". Esto no significa que él o ella quede sin pecado o sin fallas morales. El término "perfecto" se refiere a la madurez o al desarrollo espiritual. Los cristianos que enfrentan las pruebas con una perspectiva gozosa -confiando en que Dios cumplirá Su buen propósito- se desarrollarán hasta alcanzar la plena madurez espiritual. Estarán equipados con todo lo que necesitan para superar cada prueba que se les presente. Esa es ciertamente una buena razón para regocijarse.

Para tener por sumo gozo las pruebas, debemos evaluar las dificultades de la vida con ojos de fe y verlas a la luz del buen propósito de Dios.

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