Pregunta

¿Qué es la resurrección de juicio (Juan 5:29)?

Respuesta
Hablando de Su autoridad como Hijo de Dios, Jesús dice: "No se queden asombrados de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio" (Juan 5:28-29). "Su voz" en el versículo 28 es la misma "voz del Hijo de Dios" mencionada en el versículo 25. Jesús mismo llamará a todos de sus tumbas en el día de la resurrección. Jesús habla de dos resurrecciones: unos resucitarán para vida, y otros resucitarán para juicio, es decir, "resurrección de juicio".

El tema central de Juan 5:19-29 es la autoridad del Hijo. El Hijo tiene autoridad para sanar en día de reposo (ver Juan 5:1-18) porque Él es el "Señor del día de reposo" (Marcos 2:27-28). Los enemigos de Jesús, ofendidos por Su autoridad, "lo perseguían" (Juan 5:16). Pero Jesús afirmó aún más Su autoridad diciendo que "como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere. Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, para que todos honren al Hijo así como honran al Padre" (Juan 5:21-23).

Las palabras de Jesús fueron audaces, provocadoras y absolutamente verdaderas: afirmó Su autoridad para resucitar a los muertos, juzgar al mundo y recibir la misma honra que Dios Padre. Jesús tiene "vida en Él mismo" (Juan 5:26) y posee el poder de dar vida a los muertos (Juan 5:24, 28-29). En la "resurrección de vida", los que han creído en Él son resucitados y "no vienen a condenación" (Juan 5:24).

En la resurrección de juicio, los impíos serán resucitados para ser juzgados. "Los que practicaron lo malo [saldrán], a resurrección de juicio" (Juan 5:29). Este juicio es descrito en Apocalipsis 20:13-14: "El mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos. Y fueron juzgados, cada uno según sus obras. La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego".

Así, hay dos resurrecciones y dos destinos eternos, y Jesús es quien tiene autoridad sobre ambos. Los que participan de la resurrección de vida son los creyentes: "En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida" (Juan 5:24).

El profeta Daniel también habló de este día de resurrección y de los dos destinos: "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno" (Daniel 12:2). Daniel asocia "la resurrección de juicio" con vergüenza y condena perpetuas.

Creer en Cristo es la voluntad expresa de Dios para la humanidad: "Esta es la voluntad de Mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitaré en el día final" (Juan 6:40; ver también el versículo 54). La elección frente a cada persona es decisiva: "El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (Juan 3:18).

Jesús es el dador de la vida y el Juez final. Basados en las promesas de Dios, los creyentes esperan con firme esperanza la resurrección de vida eterna (1 Corintios 15:12-34). Un día, todos los que han sido hechos justos por la sangre del Cordero oirán la voz del Señor y se levantarán de sus sepulcros para estar con Él para siempre.