Pregunta

¿Qué significa "nada han pedido en Mi nombre" (Juan 16:24)?

Respuesta
En Juan 16:24, Jesús dice: "Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo". Los discípulos habían orado a Dios antes de ese momento, pero no habían intercedido específicamente ante el Padre en el nombre de Jesús. La instrucción de Jesús de orar en Su nombre marcó el inicio de un nuevo capítulo en el plan de Dios: uno que les daba acceso al Padre, a través del Hijo (Efesios 3:11–12; Hebreos 10:19–22).

El contexto de Juan 16:24 es importante para comprender lo que significa orar al Padre en el nombre de Jesús. El versículo forma parte del discurso de despedida de Jesús (Juan 13:1–17:26), que pronunció la noche anterior a Su crucifixión. Ante Su inminente partida, Jesús buscó preparar a Sus discípulos para los desafíos que les esperaban. Los discípulos expresaron su confusión respecto a por qué Jesús dijo que los dejaría y luego regresaría (Juan 16:16–18). Sin embargo, Jesús les aseguró que su dolor momentáneo se convertiría finalmente en alegría (Juan 16:20), en parte porque Dios satisfaría Sus necesidades a través de la oración hecha en el nombre de Jesús (Juan 16:22).

El punto central de Juan 16:24 es orar en el nombre de Jesús. Antes de esta instrucción, Jesús había enseñado a Sus discípulos cómo orar (Mateo 6:9–14). Pero esa noche, Jesús introdujo un nuevo elemento: orar en Su nombre. Orar en el nombre de Jesús no implica el uso de fórmulas ritualistas, en las que el nombre "Jesús" sea una palabra mágica. Por el contrario, significa que nuestras oraciones deben estar de acuerdo con Su carácter y Su voluntad. Con este fin, comprendemos el carácter y la voluntad de Jesús con mayor claridad cuando nos acercamos a Él mediante la lectura de las Escrituras. Además, orar en Su nombre significa reconocer a Jesús como el mediador entre nosotros y Dios (1 Timoteo 2:5).

Una razón por la que oramos en el nombre de Jesús es que Su nombre tiene poder: "Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13). En este versículo, Jesús también destaca el propósito de la oración: glorificar al Padre a través del Hijo.

Otra razón por la que oramos en el nombre de Jesús es la seguridad de que Él nos escucha: "Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho" (1 Juan 5:14–15). Este versículo no sugiere que Dios responda a nuestras oraciones exactamente como las formulamos. Más bien, significa que Él escucha y responde a las oraciones de acuerdo con Su voluntad.

La razón final por la que oramos en el nombre de Jesús es para que nuestro gozo sea completo (Juan 16:24). Este gozo es tanto el resultado de las oraciones contestadas como de estar en comunión con Dios a través de Jesús. Después de hablar sobre la necesidad de permanecer en él, Jesús dice: "Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto" (Juan 15:11).

Los discípulos no comprenderían el significado de orar en el nombre de Jesús hasta después de Su muerte y resurrección. Antes de esto, la comprensión que tenían los discípulos de la oración consistía en invocaciones judías. Tras Su resurrección, los discípulos pudieron acercarse a Dios directamente a través de Jesús, un privilegio que los creyentes del Antiguo Pacto no tenían en su totalidad: "Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna" (Hebreos 4:16).

En resumen, orar en el nombre de Jesús es orar de acuerdo con Su carácter y Su voluntad. Pablo nos dice que podemos acercarnos a Dios de esta manera con libertad y confianza: "en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en Él" (Efesios 3:12).