Pregunta

¿Qué es el falibilismo?

Respuesta
"¿Estás seguro?" es una pregunta común cuando alguien hace una afirmación dudosa, expresa una creencia cuestionable o defiende un valor problemático. En filosofía, especialmente en la rama llamada epistemología (el estudio del conocimiento), esta pregunta apunta a un asunto más profundo. Cuando el filósofo pregunta "¿Estás seguro?", en realidad está planteando: "¿Puede una persona estar absolutamente segura de lo que sabe?". El falibilismo—del término falible, que significa "capaz de cometer errores"—es la postura que sostiene que nadie puede tener certeza absoluta sobre su conocimiento. Según el falibilismo, cualquier creencia, por bien fundamentada que parezca, podría estar equivocada. Por lo tanto, todo conocimiento humano estaría siempre abierto a revisión y corrección.

En filosofía, el falibilismo suele contrastarse con ciertas formas de fundacionalismo. El fundacionalismo sostiene que un sistema de creencias puede construirse sobre ciertas creencias básicas, llamadas creencias fundacionales. Estas se consideran infalibles porque son evidentes por sí mismas o están más allá de toda duda razonable. Por ejemplo, la afirmación 2 + 2 = 4 suele considerarse una verdad fundacional que no está sujeta a corrección.

En cambio, el falibilismo afirma que incluso las creencias mejor respaldadas, incluidas las fundacionales, podrían estar equivocadas. Así, ninguna creencia estaría completamente libre de la posibilidad de error. Quienes defienden el falibilismo reconocen que es extremadamente improbable que 2 + 2 = 4 sea refutado. Sin embargo, sostienen que, en principio, incluso esa suma básica podría revisarse si futuros descubrimientos cambiaran la comprensión humana.

El fundacionalismo, por su parte, parte de ciertas verdades básicas que sirven como fundamento para un sistema coherente de pensamiento. Estas verdades permiten derivar otras creencias de manera lógica. Los axiomas producen conclusiones necesarias. Por ejemplo, si 2 + 2 = 4 es una verdad básica, entonces, por inferencia, podemos afirmar con certeza que 4 − 2 = 2.

El falibilismo responde que, aunque la inferencia 4 − 2 = 2 es altamente confiable, no es absolutamente infalible. Aun cuando actualmente no exista ningún conocimiento que cuestione esa ecuación, la historia muestra que algunas verdades consideradas fundamentales han sido corregidas. Los falibilistas suelen citar el caso de Galileo Galilei y Nicolás Copérnico, quienes desafiaron el modelo geocéntrico del sistema solar. Cuando Galileo argumentó que el sol, y no la tierra, estaba en el centro, utilizó nuevas observaciones para cuestionar creencias ampliamente aceptadas.

Según el falibilismo, una persona no puede saber con certeza absoluta si un árbol es realmente un árbol o si un automóvil es realmente un automóvil. Podría estar soñando, alucinando o experimentando una alteración neurológica que distorsione su percepción. El fundacionalismo responde que, aunque los errores perceptivos son posibles, eso no significa que los árboles y los automóviles no existan como realidades objetivas; de hecho, su existencia objetiva es lo que permite que tengamos conceptos acerca de ellos.

La Biblia enseña que el conocimiento humano es limitado. A diferencia de Dios, las personas no son omniscientes. No solo carecemos de conocimiento completo, sino que también podemos creer cosas falsas debido a malentendidos o engaño. Sin embargo, el hecho de que nuestro conocimiento sea limitado o a veces erróneo no demuestra que el falibilismo sea correcto. Que las personas puedan equivocarse no implica que la verdad objetiva no exista ni que sea imposible conocerla con precisión.

La Escritura afirma que Dios ha revelado verdad absoluta. En Juan 17:17, Jesús ora al Padre diciendo: "Tu palabra es verdad". Asimismo, el Salmo 119:160 declara: "La suma de Tu palabra es verdad, y eterna cada una de Tus justas ordenanzas". Si la Escritura es infalible, como Jesús y el salmista afirman, entonces el falibilismo no puede ser cierto en sentido absoluto. Ninguna supuesta revelación futura puede alterar o reemplazar la verdad de la Palabra de Dios ni el hecho de que Jesús es la manifestación suprema de la verdad (Juan 14:6).

En contraste con el falibilismo, la Biblia presenta una visión de la verdad que no está sujeta a revisión. La verdad se puede conocer porque se fundamenta en el carácter inmutable de Dios y se revela plenamente en Jesucristo.