Pregunta

¿Se supone que un exorcismo debe provocar vómitos en la persona poseída?

Respuesta
La Biblia revela que los demonios existen y que pueden poseer a las personas. Varias veces durante Su ministerio, Jesús expulsó demonios, demostrando Su autoridad sobre el reino espiritual (véase Marcos 1:34). Los demonios no pueden poseer a un verdadero hijo de Dios debido a la presencia del Espíritu Santo (véase 1 Juan 4:4). Los incrédulos, que no tienen al Espíritu Santo viviendo en ellos, pueden ser objeto de posesión demoníaca.

¿Cuál es el procedimiento para expulsar a un demonio de una persona? La Biblia nunca da instrucciones al respecto. Eso no ha impedido que las personas inventen sus propios métodos, que suelen incluir ciertas oraciones, órdenes, movimientos de manos, talismanes, ceremonias y rituales. La Iglesia Católica Romana tiene su propio ritual de exorcismo, y varios "ministerios de liberación profética" ofrecen videos instructivos en línea: "Cómo expulsar a un demonio: 7 maneras fáciles", "Sea más eficaz en la expulsión de demonios", etc. Algunas de estas guías aconsejan hacer vomitar a la persona poseída. Vomitar o escupir se considera una forma de incitar al demonio a abandonar el cuerpo o una señal de que lo está haciendo.

Si vomitar es una señal de liberación, entonces debería deducirse que eructar indica que el demonio se está preparando para salir. Y esto es exactamente lo que enseñan algunos ministerios. Los eructos incesantes son una buena señal de que el exorcismo está funcionando; el objetivo es vomitar. Según algunos, derramar lágrimas es otra forma de expulsar a un demonio: el demonio saldrá con las lágrimas. Otros supuestos exorcistas aconsejan a la persona poseída que escupa o se suene la nariz.

El problema con todas estas instrucciones es que son totalmente extra bíblicas. Nada en las Escrituras instruye a los cristianos sobre la manera precisa de expulsar demonios. Algunas personas sienten que, para facilitar un exorcismo, debe haber una expulsión de algún tipo de fluido corporal —vómito, lágrimas, saliva, mocos, etc.—, pero ninguna de las historias bíblicas que tratan sobre la expulsión de demonios respalda tal cosa. La Biblia menciona el vómito, por ejemplo, unas diez veces, pero nunca en relación con la expulsión de demonios (véase Proverbios 23:8; 25:16 y 2 Pedro 2:22, por ejemplo). La relación entre el vómito y el exorcismo es un concepto creado por el hombre.

Debemos tener cuidado de no centrarnos demasiado en lo oculto. Satanás está ansioso por explotar cualquier cosa que pueda hacer que perdamos nuestro enfoque en Dios. Y expulsar demonios no es prueba de verdadera fe: "Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?”. Entonces les declararé: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”" (Mateo 7:22-23).