Pregunta

¿Qué significa cuando Dios dice: "Exaltado seré entre las naciones" (Salmo 46:10)?

Respuesta
El Salmo 46:10 declara: "Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra". La palabra exaltado significa "elevado, glorificado, reconocido en supremacía". Dios es el soberano absoluto, y un día cada nación reconocerá Su realeza. Su dominio jamás tendrá fin.

La exaltación de Dios revela Su grandeza incomparable, y Su nombre debe ser elevado por encima de todos. El Salmo 99:2 afirma: "El Señor es grande en Sión, y exaltado sobre todos los pueblos". Este versículo, igual que el Salmo 46:10, subraya la soberanía del Señor y Su autoridad suprema sobre toda la creación. Es inevitable que Su gloria sea manifestada por toda la tierra. Él recibirá el honor que Su nombre merece.

Dios es digno de alabanza y adoración. Exaltarlo significa reconocer Su majestuosa santidad y Su poder. Isaías 6:1 describe vivamente Su exaltación: "Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo". La exaltación de Dios es sobrecogedora, y llegará el día en que todas las naciones la contemplarán.

A lo largo de la historia bíblica, las naciones buscaron su propia gloria, pero finalmente fueron humilladas por Dios. El rey de Babilonia es un ejemplo de orgullo y autoexaltación, hasta que el Señor lo quebrantó: "Yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque Sus obras son todas verdaderas y justos Sus caminos. Él puede humillar a los que caminan con soberbia" (Daniel 4:37). La gloria de Dios entre las naciones traerá inevitablemente la humillación de todo orgullo humano: "Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado" (Isaías 40:4).

La gloria de Dios prevalecerá finalmente sobre toda rebelión humana. El apóstol Pablo lo afirma en Filipenses 2:9-11: "Dios también lo exaltó [a Cristo] hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla... y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre". El Padre ha decretado la exaltación universal de Cristo. El Salmo 110:1 señala lo mismo: "Dice el Señor a mi Señor: "Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies"".

Un día Jesús regresará e instaurará Su reino de justicia. Como Rey que gobierna en Sión, atraerá a todas las naciones: "Acontecerá en aquel día que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, que estará puesta como señal para los pueblos, y será gloriosa Su morada" (Isaías 11:10).

La exaltación de Dios está ligada también a Su salvación. Moisés cantó: "Mi fortaleza y mi canción es el Señor, y ha sido para mí salvación; éste es mi Dios, y lo glorificaré… Lo ensalzaré" (Éxodo 15:2). De modo similar, el salmista relaciona la salvación con la exaltación global de Dios: "El Señor ha dado a conocer Su victoria... Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios" (Salmo 98:2-3).

Dios desea relacionarse con personas de todas las naciones. La exaltación de Su gloria no está limitada a un solo pueblo; todas las naciones se unirán a Su adoración. Apocalipsis 15:4 expresa esta verdad: "Todas las naciones vendrán y adorarán en Tu presencia, pues Tus justos juicios han sido revelados".

Los creyentes también estamos llamados a exaltar a Dios y dar a conocer Su gloria. Como testigos de Su grandeza soberana, participamos en el cumplimiento del Salmo 46:10. David afirma: "Díganlo los redimidos del Señor, a quienes ha redimido de la mano del adversario, y los ha reunido de las tierras, del oriente y del occidente, del norte y del sur" (Salmo 107:2-3). Mientras esperamos el día en que Dios será exaltado entre todas las naciones, se nos ordena "estar quietos" y saber que Él es Dios (Salmo 46:10).