Pregunta

¿Qué significa que la esperanza que se demora enferma el corazón (Proverbios 13:12)?

Respuesta
A nadie le gusta esperar. Nos hace sentir bien conseguir lo que queremos. Sin embargo, cuando nuestras expectativas se ven pospuestas durante mucho tiempo, podemos sentir decepción, desilusión y pérdida de esperanza. En algunos casos, la espera prolongada de lo que deseamos con tanto entusiasmo puede convertirse en una aflicción tan grande para nosotros que apenas se diferencia de una enfermedad persistente. Esta situación es el significado exacto de las palabras de Salomón: "La esperanza que se demora enferma el corazón".

El término "demora" en el pasaje significa "posponer" o "alargar", como en un proceso largo y prolongado. La esperanza que se demora puede adoptar muchas formas: una oración por la salvación de un ser querido que sigue sin respuesta año tras año, una búsqueda de empleo angustiosa llena de entrevistas y rechazos interminables, una batalla prolongada contra el cáncer o una desgarradora sucesión de abortos espontáneos. Cuando esperamos con ansias algo importante y se sigue posponiendo, el anhelo que sentimos puede enfermar nuestro corazón.

La palabra "corazón" en el pasaje encarna no solo el núcleo mental o emocional, sino a toda la persona interior. Si algo "enferma el corazón", provoca desesperación y aflicción. La traducción "Nueva Traducción Viviente" interpreta el versículo así: "La esperanza postergada aflige al corazón, pero un sueño cumplido es un árbol de vida". La esperanza que se demora puede conducir a la depresión, la ansiedad y a una verdadera enfermedad física. Cuando esperamos algo bueno durante tanto tiempo que el deseo y la expectativa se convierten en desesperanza, podemos secarnos espiritualmente y volvernos vulnerables a los ataques del enemigo.

La segunda parte de Proverbios 13:12 ofrece la antítesis de la esperanza que se demora: "Pero el deseo cumplido es árbol de vida". El árbol de vida representa la renovación de la vida. Cuando se cumplen nuestras esperanzas y deseos, nos sentimos renovados. Cuando nuestras oraciones son respondidas, nos sentimos animados. Cuando obtenemos lo bueno que deseamos, experimentamos un renacimiento del alma. Salomón reitera este sentimiento en Proverbios 13:19: "Deseo cumplido es dulzura para el alma".

Las esperanzas frustradas enferman el corazón, y cuanto más altas son las expectativas, mayor es la frustración. Aunque obtener lo que deseamos puede ser algo excelente, no debemos permitir que la búsqueda de la satisfacción se convierta en una tentación para pecar. La espera es una oportunidad para confiar en Dios y permitirle obrar en nuestros corazones y fortalecer nuestro carácter: "Pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza" (Romanos 8:25, NTV; ver también Romanos 5:4). Debemos ver estos largos períodos como oportunidades para volvernos a Dios y depender de Él en nuestra debilidad (Salmo 62:1, 5; 2 Corintios 12:9–10). Nuestros deseos insatisfechos y nuestras esperanzas que se demoran pueden llevarnos a encuentros profundos con nuestro Salvador: "El Señor es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan. Por eso es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del Señor" (Lamentaciones 3:25–26; ver también Romanos 5:5). Solo el Señor es el verdadero cumplimiento de nuestros anhelos.

Cuando la esperanza que se demora te entristece el corazón, pon tu mirada en Jesucristo: "Entonces, Señor, ¿dónde pongo mi esperanza? Mi única esperanza está en ti" (Salmo 39:7, NTV). Cuando ponemos nuestra esperanza solo en Cristo, no nos sentiremos decepcionados, pues Él es "un ancla firme y confiable para el alma" (Hebreos 6:19, NTV).