Pregunta
¿Cuál es el significado de que Aarón se colocara entre los muertos y los vivos (Números 16:48)?
Respuesta
El capítulo 16 del libro de Números comienza con 250 líderes de Israel desafiando la autoridad de Moisés y Aarón. Coré, Datán y Abiram eran los líderes de la rebelión. Tras la rebelión, Moisés le dice a Aarón, el sumo sacerdote, que haga expiación por el pueblo situándose entre los muertos y los vivos (Números 16:48). Este acto de situarse entre los muertos y los vivos es significativo por varias razones.
Coré, Datán y Abiram se rebelaron porque envidiaban los puestos de honor que Moisés y Aarón ocupaban ante la congregación. Junto con otros 250 líderes israelitas destacados, provocaron una rebelión contra Moisés y Aarón. Moisés propuso que todos se presentaran ante el Señor y dejaran que Yavé decidiera quién era su líder elegido.
Al día siguiente, el Señor confirmó Su elección de Moisés y Aarón abriendo la tierra para que se tragara hasta el último líder disidente asociado con Coré, junto con sus familias y todas sus posesiones: "Ellos y todo lo que les pertenecía descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubrió y perecieron de en medio de la asamblea. Todos los israelitas que estaban alrededor de ellos huyeron a sus gritos, pues decían: "¡No sea que la tierra nos trague!". Salió también fuego del Señor y consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso" (Números 16:33–35).
Tras esto, los israelitas culparon a Moisés y a Aarón de la muerte de los rebeldes, por lo que Dios envió una plaga contra el pueblo. Moisés, el benevolente mediador, envió inmediatamente a Aarón con un incensario para hacer expiación por el pueblo, diciéndole: "Rápido, toma un recipiente para quemar incienso y ponle carbones encendidos del altar. Agrégale incienso y llévalo entre el pueblo para purificarlos y hacerlos justos ante el Señor. El enojo del Señor ya arde contra ellos y la plaga ha comenzado" (Números 16:46, NTV).
Para llevar a cabo la expiación, Aarón tendría que acercarse a los cadáveres, y como sumo sacerdote, se suponía que debía evitar todo contacto con los muertos para mantenerse ceremonialmente puro (Levítico 21:11). Pero para salvar a los vivos entre ellos, obedeció inmediatamente la instrucción de Moisés. Aarón se humilló y se arriesgó a la contaminación ritual por el bien del pueblo. Mientras permanecía literalmente "entre los vivos y los muertos" con el incienso en la mano, la devastadora plaga terminó, pero no sin antes haber muerto otros 14.700 israelitas.
Aarón fue un intercesor fiel y un modelo para todos los futuros ministros. Con el humo de su incensario elevándose hacia Dios, ejemplificó la intercesión compasiva y perdonadora. Las acciones de Aarón como sumo sacerdote conforman una imagen bellamente simbólica de los siervos de Dios intercediendo en el espacio entre la vida y la muerte. Un auténtico siervo de Dios se dedica a salvar las vidas de sus semejantes.
Al interceder entre los vivos y los muertos, Aarón fue un tipo de Jesucristo. Esta imagen del sacerdote intercesor encuentra su cumplimiento definitivo en la obra redentora de Cristo. Jesús, un "sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec" (Hebreos 5:6, 10; 6:20; 7:17), sacrificó Su propia vida y tomó sobre sí los pecados de la humanidad mediante Su muerte en la cruz. Lo hizo para obtener la salvación y la vida eterna para una raza humana rebelde infectada por la "plaga" del pecado (1 Juan 2:2; Hebreos 9:15, 26).
La expresión "entre los muertos y los vivos" también resuena en el mandato de Dios a Su pueblo de elegir entre la desobediencia, que conduce a la muerte, y la obediencia, que conduce a la vida: "¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte...Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. Sin embargo, si tu corazón se aparta y te niegas a escuchar, y si te dejas llevar a servir y rendir culto a otros dioses, entonces te advierto desde ya que sin duda serás destruido...Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida" (Deuteronomio 30:15–20, NTV).
Por último, situarse entre los muertos y los vivos es una imagen de la oración intercesora. A lo largo de la Biblia, el incienso es símbolo de la oración (Salmo 141:2; Lucas 1:10; Apocalipsis 5:8; 8:3–4). En efecto, Aarón se interponía en la brecha para interceder en oración por el pueblo de Israel.
Coré, Datán y Abiram se rebelaron porque envidiaban los puestos de honor que Moisés y Aarón ocupaban ante la congregación. Junto con otros 250 líderes israelitas destacados, provocaron una rebelión contra Moisés y Aarón. Moisés propuso que todos se presentaran ante el Señor y dejaran que Yavé decidiera quién era su líder elegido.
Al día siguiente, el Señor confirmó Su elección de Moisés y Aarón abriendo la tierra para que se tragara hasta el último líder disidente asociado con Coré, junto con sus familias y todas sus posesiones: "Ellos y todo lo que les pertenecía descendieron vivos al Seol; y la tierra los cubrió y perecieron de en medio de la asamblea. Todos los israelitas que estaban alrededor de ellos huyeron a sus gritos, pues decían: "¡No sea que la tierra nos trague!". Salió también fuego del Señor y consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso" (Números 16:33–35).
Tras esto, los israelitas culparon a Moisés y a Aarón de la muerte de los rebeldes, por lo que Dios envió una plaga contra el pueblo. Moisés, el benevolente mediador, envió inmediatamente a Aarón con un incensario para hacer expiación por el pueblo, diciéndole: "Rápido, toma un recipiente para quemar incienso y ponle carbones encendidos del altar. Agrégale incienso y llévalo entre el pueblo para purificarlos y hacerlos justos ante el Señor. El enojo del Señor ya arde contra ellos y la plaga ha comenzado" (Números 16:46, NTV).
Para llevar a cabo la expiación, Aarón tendría que acercarse a los cadáveres, y como sumo sacerdote, se suponía que debía evitar todo contacto con los muertos para mantenerse ceremonialmente puro (Levítico 21:11). Pero para salvar a los vivos entre ellos, obedeció inmediatamente la instrucción de Moisés. Aarón se humilló y se arriesgó a la contaminación ritual por el bien del pueblo. Mientras permanecía literalmente "entre los vivos y los muertos" con el incienso en la mano, la devastadora plaga terminó, pero no sin antes haber muerto otros 14.700 israelitas.
Aarón fue un intercesor fiel y un modelo para todos los futuros ministros. Con el humo de su incensario elevándose hacia Dios, ejemplificó la intercesión compasiva y perdonadora. Las acciones de Aarón como sumo sacerdote conforman una imagen bellamente simbólica de los siervos de Dios intercediendo en el espacio entre la vida y la muerte. Un auténtico siervo de Dios se dedica a salvar las vidas de sus semejantes.
Al interceder entre los vivos y los muertos, Aarón fue un tipo de Jesucristo. Esta imagen del sacerdote intercesor encuentra su cumplimiento definitivo en la obra redentora de Cristo. Jesús, un "sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec" (Hebreos 5:6, 10; 6:20; 7:17), sacrificó Su propia vida y tomó sobre sí los pecados de la humanidad mediante Su muerte en la cruz. Lo hizo para obtener la salvación y la vida eterna para una raza humana rebelde infectada por la "plaga" del pecado (1 Juan 2:2; Hebreos 9:15, 26).
La expresión "entre los muertos y los vivos" también resuena en el mandato de Dios a Su pueblo de elegir entre la desobediencia, que conduce a la muerte, y la obediencia, que conduce a la vida: "¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte...Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. Sin embargo, si tu corazón se aparta y te niegas a escuchar, y si te dejas llevar a servir y rendir culto a otros dioses, entonces te advierto desde ya que sin duda serás destruido...Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida" (Deuteronomio 30:15–20, NTV).
Por último, situarse entre los muertos y los vivos es una imagen de la oración intercesora. A lo largo de la Biblia, el incienso es símbolo de la oración (Salmo 141:2; Lucas 1:10; Apocalipsis 5:8; 8:3–4). En efecto, Aarón se interponía en la brecha para interceder en oración por el pueblo de Israel.