Pregunta

¿Cuál es el origen del conejo de Pascua y los huevos de Pascua?

Respuesta
Comúnmente se cree que la palabra Pascua (en inglés Easter) proviene de una figura pagana llamada Eastre (o Eostre), a quien se habría celebrado como diosa de la primavera entre los sajones del norte de Europa. El problema con esta teoría es que no tiene fundamento histórico. La supuesta existencia de una diosa llamada Eastre o de una festividad primaveral dedicada a ella se basa únicamente en conjeturas. Algo similar ocurre con el origen del conejo de Pascua y de los huevos de Pascua: nadie sabe con certeza cómo llegaron a formar parte de estas celebraciones. Lo único que puede afirmarse con cierto grado de probabilidad es que la palabra Easter está relacionada con la palabra este (en alemán, Ost), y que los sajones tenían un mes al que llamaban Eosturmononath.

La leyenda del conejo de Pascua que trae huevos parece haber llegado a los Estados Unidos a través de colonos procedentes de Alemania. Esta tradición alemana, conocida como el Oschter Haws, emigró a América en el siglo XVIII junto con inmigrantes alemanes, muchos de los cuales se establecieron en Pensilvania. Durante los últimos 200 años, el conejo de Pascua se ha convertido en el símbolo más comercialmente reconocido de esta festividad en los Estados Unidos. En otros países se utilizan animales distintos como símbolo de la Pascua; por ejemplo, en Suiza se emplea el cuco. En gran parte del mundo hispanohablante, sin embargo, estas figuras no han tenido un papel histórico central y su presencia suele deberse a la influencia cultural extranjera.

Según la tradición popular, el conejo de Pascua —también llamado liebre de Pascua o conejo primaveral— lleva canastas llenas de huevos de colores, dulces y, en ocasiones, juguetes, y las deja en los hogares de los niños la noche anterior a la Pascua, de manera similar a como se dice que Santa Claus entrega regalos en Nochebuena. El conejo puede colocar las canastas en un lugar determinado o esconderlas en la casa o el jardín para que los niños las busquen al despertar, dando origen a la tradición de la búsqueda de huevos de Pascua. Evidentemente, nada de esto proviene de la Biblia.

Esto plantea una pregunta frecuente entre padres cristianos y líderes de iglesia: ¿deberían permitirse este tipo de actividades relacionadas con el conejo de Pascua? No existe nada intrínsecamente malo en la figura del conejo en sí. Lo verdaderamente importante es el enfoque. Si el centro de la celebración es Cristo y no el conejo de Pascua, los niños comprenderán que, al igual que Santa Claus, se trata solo de un símbolo cultural. La Pascua debe ser un tiempo para reflexionar y celebrar la resurrección de Jesucristo.