Pregunta

¿Qué dice la Biblia sobre la compatibilidad/incompatibilidad sexual?

Respuesta
Una de las justificaciones más frecuentes para tener relaciones sexuales antes del matrimonio es el deseo de "probar la compatibilidad sexual". La pregunta suele plantearse así: "¿Cómo podemos saber si somos sexualmente compatibles si no tenemos relaciones sexuales?". Sin embargo, la Biblia enseña de manera clara y coherente que las relaciones sexuales fuera del matrimonio son inmorales. Las Escrituras condenan la inmoralidad sexual en múltiples pasajes, entre ellos Hechos 15:20; 1 Corintios 5:1; 6:13, 18; 10:8; 2 Corintios 12:21; Gálatas 5:19; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; 1 Tesalonicenses 4:3; Judas 1:7; y Apocalipsis 21:8. En ningún lugar la Biblia permite o respalda la idea de "probar" la compatibilidad sexual fuera del matrimonio.

El pasaje que más se aproxima al tema de la incompatibilidad sexual se encuentra en 1 Corintios 7:5: "No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio". Este versículo instruye a las parejas casadas a no privarse mutuamente de las relaciones sexuales, excepto por acuerdo mutuo y de manera temporal. El principio también se aplica a la frecuencia de las relaciones sexuales dentro del matrimonio en general. El versículo anterior establece: "La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer" (1 Corintios 7:4).

Cuando existe desacuerdo entre el esposo y la esposa respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales, ambos están llamados a actuar con amor sacrificial y a buscar una solución de mutuo acuerdo. El diseño bíblico no contempla exigencias egoístas ni rechazos persistentes, sino una relación caracterizada por la consideración, el respeto y el deseo genuino de procurar el bien del otro.

En realidad, salvo en casos fisiológicos o médicos poco comunes, la llamada "incompatibilidad sexual" suele ser un mito. Si una pareja casada no está de acuerdo en la forma de administrar el dinero, no se dice que sea "financieramente incompatible"; más bien, se espera que trabajen juntos para tomar decisiones sabias y consensuadas. Del mismo modo, si existen tensiones con los suegros, no se habla de una "incompatibilidad familiar", sino que se aplica el principio bíblico de dejar a los padres y unirse al cónyuge, sin dejar de honrarlos.

Cuando un hombre y una mujer contraen matrimonio, normalmente atraviesan un período de aprendizaje en el ámbito sexual. Ambos deben descubrir qué agrada al otro y cómo expresar intimidad de manera saludable. Puede haber dificultades iniciales, pero estas no indican una incompatibilidad permanente. En realidad, la compatibilidad sexual no depende de una supuesta afinidad automática, sino de las actitudes que ambos cónyuges tienen hacia el sexo, el amor y el servicio mutuo.

Hebreos 13:4 declara: "Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios". En un matrimonio entre un esposo y una esposa que se aman y buscan honrar a Dios, cualquier dificultad relacionada con la intimidad sexual se puede superar. Con amor, sacrificio, cuidado mutuo, generosidad, práctica, paciencia, comunicación y, sí, también con gozo, la compatibilidad sexual es posible y puede crecer con el tiempo.