Pregunta

¿Qué significa la enseñanza de Jesús: "Bienaventurados serán cuando los insulten" (Mateo 5:11)?

Respuesta
Jesús comienza Su gran Sermón del Monte con las Bienaventuranzas (Mateo 5:3–12), enseñando a Sus discípulos las actitudes y los comportamientos que caracterizarán a los fieles servidores del reino. Esta enseñanza resulta especialmente desafiante y contraria a la forma de pensar del mundo. Al final de esta sección, Jesús ofrece una perspectiva radical sobre la persecución, la adversidad y la identidad espiritual del creyente: "Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes" (Mateo 5:11–12).

Las Bienaventuranzas describen las principales características del carácter y la conducta cristianos de aquellos que son verdaderamente "bienaventurados" o "felices" a los ojos de Dios. Esa felicidad o bienaventuranza no se basa en las circunstancias, sino en el profundo y duradero sentido de bienestar espiritual del creyente como hijo de Dios. Puesto que Dios está siempre presente con nosotros a través de cada valle oscuro y difícil, somos bienaventurados al atravesar las pruebas con Él (ver Deuteronomio 31:6; Salmo 23:4).

En la octava y última Bienaventuranza —"Bienaventurados serán cuando los insulten"—, Jesús amplía las siete anteriores. Aquí, invita a Sus discípulos a "alegraos y regocijaos" al ser maltratados por causa de la justicia. La palabra “insultar” en Mateo 5:11 significa "criticar duramente, reprochar, difamar". Los creyentes están llamados a soportar el insulto, la persecución y las dificultades por identificarse con Cristo. Al mismo tiempo, deben descubrir el significado y el propósito a través de ello, sabiendo que su recompensa en el cielo es grande. Santiago lo repite: "Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada" (Santiago 1:2–4, NTV).

La persecución es una experiencia común entre los marginados y oprimidos de la sociedad. Sin embargo, Jesús no presenta la bienaventuranza del reino de Dios como una promesa general para todas las víctimas de persecución en cualquier lugar y por cualquier causa. Esta bendición está vinculada expresamente a la persecución "por causa de la justicia" (Mateo 5:10) y "por causa de mí [Jesús]" (Mateo 5:11). Dios ha reservado una bendición especial para aquellos que son insultados, burlados, perseguidos, acusados falsamente, difamados y calumniados como resultado de su fe en Jesús.

Los profetas del Antiguo Testamento fueron honrados como héroes de la fe por su resistencia a la persecución (ver 2 Crónicas 36:16; Mateo 23:29–36; Hechos 7:51–53; Santiago 5:10). Aquí, en Mateo 5:11–12, Jesús relaciona el ministerio de los profetas con el ministerio de Sus discípulos. Ambos son siervos del Rey, que hacen avanzar Su reino y sirven a Su causa. Ambos sufrirán insultos y maltratos (ver Mateo 10:18; 24:9), y ambos disfrutarán de una recompensa indescriptible en el cielo (ver 1 Pedro 1:6).

Ser perseguido por los enemigos de Dios es una de las características más notables de un siervo del reino. El propio Jesús fue ridiculizado y calumniado. Como Sus seguidores, no debería sorprendernos enfrentarnos al mismo trato. Antes de enviar a los doce discípulos, Jesús los preparó para los inevitables insultos y persecuciones: "Los alumnos no son superiores a su maestro, y los esclavos no son superiores a su amo. Los alumnos deben parecerse a su maestro, y los esclavos deben parecerse a su amo. Si a mí, el amo de la casa, me han llamado príncipe de los demonios, a los miembros de mi casa los llamarán con nombres todavía peores" (Mateo 10:24–25, NTV).

El honor en el reino de los cielos es la felicidad y la bendición supremas de aquellos que han buscado activamente la verdadera justicia del reino y han sido tratados con dureza por ello. Jesús prometió: "Bienaventurados serán cuando los insulten". El apóstol Pedro afirmó: "Si los insultan porque llevan el nombre de Cristo, serán bendecidos, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes...no es nada vergonzoso sufrir por ser cristianos. ¡Alaben a Dios por el privilegio de que los llamen por el nombre de Cristo!" (1 Pedro 4:14–16, NTV). Que estas palabras nos inspiren esperanza y valor. Que nuestra justicia brille con tanta intensidad que los enemigos del reino de Dios solo puedan intentar apagarla mediante el insulto y la persecución.